sábado, 23 de octubre de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: SINDROME DEL PATO

En la Universidad de Stanford, una de las más prestigiosas de los Estados Unidos y donde estudiaron celebridades como el presidente John F. Kennedy, el magnate Elon Musk y el escritor John Steinbeck, se dio un interesante fenómeno que mereció un análisis detallado. 
Sus estudiantes vivían en un entorno de tal exigencia que no paraban de hacer tareas ni siquiera cuando estaban enfermos. 

Eso dio origen al llamado Síndrome del Pato de Stanford. 

La analogía tiene que ver con el comportamiento de estas aves cuando nadan, ya que parecen tranquilas por arriba del agua, pero por debajo de ella no paran de mover las patas. 

Llevado al mundo real, se trata de aquellas personas hacen todos los esfuerzos posibles, y sin que sean percibidos, con tal de aparentar algo que no son para recibir aprobación.

Esta llega a través de aplausos, de reconocimientos y, cada vez más importante, en el mundo digital a través de likes. El problema viene cuando a pesar de todo la aprobación no llega, entonces sienten que no valen la pena, que son menos que los demás y entran en una crisis. 

Esto afecta sobre todo a las personas jóvenes y con baja autoestima, que son aquellos que tienen la necesidad de ser revalidados constantemente por los que le siguen en las redes. No suelen tener una imagen propia positiva, sino que la construyen de acuerdo con el parecer y los likes de otros. Al final acaban siendo y haciendo no los que ellos quieren sino lo que el resto decida. 

Dicha situación es más proclive en las mujeres , que por lo general tienden a ser más competitivas entre sí, que los hombres. Ellas necesitan más revalidación que los varones y si no encuentran este eco o refuerzo positivo en los demás se sentirán poco adecuadas para cualquier actividad en su vida social. 

Es fundamental que aprendan a quererse por sí mismas y entender que no valen solamente por la aprobación de una cantidad de personas -muchas veces ajenos a ellas- que les dicen qué tanto valen o no a través de comentarios en las redes sociales. 

En ese sentido, la intervención de los padres es importante para tratar de tener un límite en cuanto a tiempo y de uso de los aparatos digitales o tecnológicos que poseen. 

Además, deben ir aprendiendo a discernir entre los comentarios y su validez, sobre todo de donde provienen y su cercanía con ellos. Es decir, no vale lo mismo la opinión de la mejor amiga que la de un desconocido. 

Es importante poner límites, es bueno y necesario. Recordemos que los límites sirven para crear espacios que proporcionan más seguridad en quienes tenemos a nuestro cargo. Después, por supuesto, hay que trabajar mucho en su autoestima para evitar que un posteo o una falta de likes no deriven en una depresión.

Para eso es fundamental trabajar desde la aceptación de lo que somos. Primer paso: admitir que no siempre seremos perfectos. Reconocer que somos poseedores de aspectos buenos y malos, los cuales podemos hacer crecer o decrecer según nuestra propia voluntad. Sin embargo, eso debe basarse en algo real. Ejemplo: un niño puede sentirse bien con él mismo, aunque no le agrade el tener las orejas un poco despegadas o una nariz algo curvada, pero puede que al mismo tiempo tenga habilidad para las letras más que para las matemáticas y en ese caso puede que trate de sobresalir en el aspecto más valorado por él mismo.

Por supuesto que nadie es perfecto. Sin embargo, nos cuesta mucho admitir nuestra imperfección y esa es la razón por la cual se dan los casos del Síndrome del Pato. Cada vez hay que ocultar más nuestras imperfecciones, ya que la exposición continua y la falsa apreciación nos empujan a eso.

A esos “otros”, los espejos en los que nos comparamos, los vemos como seres superiores que no tienen problemas en nada y exhiben una apariencia perfecta. Pero no es así, la mayoría de las veces es parte de una realidad ficticia y de imágenes falsas retocadas en Photoshop. 

Cuanto más nos exponemos, más seremos víctimas de querer alcanzar una perfección que no existe. Todos tenemos derecho a intentar mejorar, pero recordemos que somos humanos y como tales somos imperfectos.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

domingo, 10 de octubre de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: TEMOR A LA SALUD MENTAL

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Las enfermedades mentales suelen ser, con frecuencia, mal vistas. Por lo tanto, aquellos que las padecen tienden a evitar hablar de ella con sus familiares y amigos por temor a ser juzgados.

El comentar abiertamente sobre la salud mental ayuda a crear conciencia. Al obviarlo, por el contrario, contribuye a ese sistemático mecanismo de minimización.

Nunca se le da a la salud mental la importancia que merece. Siempre ha habido un estigma sobre ese tema y políticamente no tiene resultados inmediatos, con lo cual no se vende fácilmente.

Además, a todo lo diferente lo tratamos de encasillar y lo describimos con frases como “está loca", “esa es neurótica” o “aquel es bipolar”.

El miedo a esa etiqueta fácil es lo que hace que la gente intente ocultar o minimizar su problema. Es que todo aquello referente a lo mental nos parece que tendrá la tendencia a que nos cataloguen de "raros" o “locos”. En su mayoría, a causa de los tabúes de la sociedad, las personas con problemas mentales tienden a negar los síntomas que padecen y les cuesta pedir ayuda. 

Al final, se trata de un círculo vicioso, ya que todos -de una manera o de otra- profundizamos el estigma al tachar de loco a todo aquel que es diferente.

Lo mismo ocurre con aquellos que se quejan de algo mental: "Vos estás loco", “Son locuras”, etc. 

A veces solo es cuestión de ver las estadísticas. En los Estados Unidos, por ejemplo, las enfermedades o trastornos mentales representan el porcentaje más alto de problemas de salud. Alteran la forma de pensar de una persona, su comportamiento y su estado de ánimo. Las más conocidas son la depresión, la esquizofrenia y el trastorno bipolar; aunque hay otros síntomas mas comunes como la ansiedad, la tristeza, la pena por la muerte de un ser querido y la falta de un duelo consumado , que pasan aun mas desapercibidos. 

Esa evidente tendencia a ocultar el tema hace que no se eduque lo suficiente sobre los problemas de salud mental. Básicamente el motivo es porque no es rentable.

Sin embargo, en Latinoamérica hay algunos ejemplos, como la serie mexicana Rosa de Guadalupe, donde en cada episodio el protagonista de turno confiesa su crisis. 

Si por estos días se habla de salud mental, en gran parte se lo debemos a atletas como la gimnasta estadounidense Simone Biles -ganadora de cuatro oros en Río 2016- que abandonó momentáneamente la competencia en los Juegos Olímpicos aduciendo ser víctima de “una crisis de salud mental”. Sin embargo, no es suficiente. Es apenas una excepción.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental individual está determinada por múltiples aspectos sociales, psicológicos y biológicos. “También hay factores de la personalidad y psicológicos específicos que hacen que una persona sea más vulnerable a los trastornos mentales. Los trastornos mentales también tienen causas de carácter biológico, dependientes, por ejemplo, de factores genéticos o de desequilibrios bioquímicos cerebrales”, explican en su sitio web.

Lo que vemos es apenas la punta del iceberg. La OMS calcula que mil millones de personas sufren en todo el mundo enfermedades mentales, lo cual representa una sexta parte de la población total del planeta. 

Definitivamente la salud mental es un aspecto que está subvalorado y que requiere la intervención de los organismos sanitarios, pero los presupuestos son escasos y no se invierte lo suficiente. Además, mientras no se haga una campaña de concientización y se vuelva un tema cotidiano, seguirá pareciendo que es un problema de pocos. Un problema de “unos pocos locos”.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.