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sábado, 15 de agosto de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: SPEED WATCHERS

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


En una época en la que la inmediatez parece marcar el ritmo de la vida cotidiana, consumir contenido ya no es suficiente: ahora también hay que hacerlo lo más rápido posible.

 

Escuchar una canción a 1.5 o 2 veces su velocidad normal, ver una serie en modo fast forward, reproducir podcasts acelerados o conformarse con el resumen de un libro en lugar de leer la obra completa son hábitos que han dejado de ser excepcionales para convertirse en una tendencia creciente. 

A quienes adoptan esta forma de consumo digital se les conoce en internet como Speed Watchers, un fenómeno que refleja la necesidad casi compulsiva de optimizar cada minuto del día. 

Lo que en un principio fue una herramienta diseñada para facilitar el acceso a conferencias, clases virtuales o contenidos educativos terminó extendiéndose al entretenimiento. Hoy, las principales plataformas de video, aplicaciones de podcasts, servicios de audiolibros y lectores digitales incorporan controles de velocidad que permiten reducir considerablemente el tiempo necesario para terminar una película, una serie o una novela.

El acelerado avance tecnológico también ha moldeado la forma en que las nuevas generaciones se relacionan con el tiempo. Muchos jóvenes, e incluso niños, han crecido con la idea de que todo debe ocurrir de inmediato, sin esperas ni procesos. La paciencia parece haberse convertido en un recurso escaso y la rapidez, en una virtud. 

Sin embargo, esa carrera constante también plantea interrogantes. Poco a poco, las personas parecen acostumbrarse a recorrer la vida sin detenerse a disfrutar el camino. El entretenimiento comienza a consumirse con la misma lógica de la comida rápida: importa más terminar que saborear la experiencia. La cultura, la música, el cine y la literatura pasan a convertirse en productos que deben consumirse con rapidez para dar paso al siguiente contenido.

Especialistas en comportamiento digital vinculan este fenómeno con el llamado FOMO (Fear of Missing Out), el miedo a quedarse fuera de las conversaciones del momento o a no estar al día con las tendencias que dominan las redes sociales. 

Esa presión por mantenerse actualizado impulsa a millones de personas a acelerar el contenido con tal de no quedarse atrás.

La tendencia también responde a una cultura que premia la eficiencia por encima del disfrute. Escuchar un audiolibro al doble de velocidad mientras se responde correos electrónicos o reproducir un podcast durante otra actividad permite consumir más información en menos tiempo. 

Pero diversos estudios advierten que esa práctica, cuando se convierte en un hábito permanente, puede afectar la comprensión, la memoria y la capacidad de concentración. El cerebro logra adaptarse a velocidades ligeramente superiores a las normales, aunque llega un punto en el que la rapidez termina sacrificando la profundidad con la que se procesa la información.

Afortunadamente, esta tendencia tiene un freno, y depende de cada persona. Basta con apagar por un momento las pantallas, dedicar tiempo a caminar, contemplar la naturaleza, escuchar música sin prisas, conversar con amigos o simplemente permitirse disfrutar el presente. 

Al final, la vida no fue diseñada para vivirla como un video en velocidad acelerada ni para consumirse de un solo trago. Porque, a diferencia de los dibujos animados, fuera de la ficción nadie gana la carrera por llegar primero; lo importante sigue siendo disfrutar el recorrido y evitar que la vida termine pareciéndose demasiado a la de Speedy Gonzales o Pancho López.

  

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 4 de julio de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: ICK - REPULSION INMEDIATA

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

En tiempos de relaciones fugaces y exposición emocional constante, un concepto se ha colado con fuerza en el vocabulario sentimental contemporáneo: el ick.

Popularizado en redes sociales, el término nombra ese momento preciso en el que la atracción por otra persona se evapora de manera repentina. Puede bastar un gesto insignificante, una frase fuera de lugar o una conducta inesperada. No hay discusiones ni traiciones de por medio: solo una sensación visceral de rechazo que, para quien la experimenta, parece irreversible.

El cambio es abrupto. En cuestión de segundos, el deseo se transforma en incomodidad. Según explican especialistas, estas reacciones suelen ser automáticas y están ligadas al sistema nervioso, especialmente cuando el vínculo comienza a adquirir cierta profundidad emocional. En ese contexto, el cuerpo puede activar mecanismos de protección —como el asco, la desconexión o la retirada del deseo— muchas veces asociados a experiencias previas de dolor o trauma. No se trata de una decisión consciente, sino de una forma de defensa frente a un peligro percibido.

Aunque el fenómeno no es nuevo, su visibilidad sí lo es. Las redes sociales han jugado un papel clave en su difusión. El ick se ha vuelto tan reconocible que incluso existen cuentas de Instagram dedicadas exclusivamente a recopilar testimonios de personas que relatan sus momentos de repulsión súbita. A partir de mensajes enviados por los usuarios, estos perfiles recrean escenas cotidianas en las que una relación potencial se desmorona por un mínimo detalle.

Esta exposición constante parece haber incrementado la sensibilidad e intolerancia frente a ciertas conductas. Algunos expertos hablan incluso de una especie de “hipocondría emocional digital”: cuanto más se nombra y se observa el fenómeno, más fácil resulta identificarlo y anticiparlo. En ese contexto, el ick puede convertirse en una profecía autocumplida y en una causa frecuente de ruptura, sobre todo cuando se explora únicamente desde su costado negativo.

Los datos respaldan su impacto. Un estudio reciente analizó la relación entre ciertos rasgos de personalidad y la probabilidad de experimentar el ick. La investigación encuestó a adultos solteros de entre 24 y 72 años, evaluando niveles de sensibilidad al asco, narcisismo y perfeccionismo. El resultado fue contundente: el 64 % de los participantes afirmó haber experimentado el ick al menos una vez. En promedio, lo habían sentido seis veces, aunque un caso extremo reportó hasta 300 episodios.

Si bien no siempre es un punto final inmediato, el ick se acerca peligrosamente a serlo. El estudio reveló que el 26 % de quienes lo experimentaron terminó la relación de forma instantánea, mientras que otro 42 % lo hizo más adelante. Solo una minoría logró continuar el vínculo pese a esa sensación inicial de rechazo.


 

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 13 de junio de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: LESBIANISMO, DOBLE MINORIA

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


Entre la homosexualidad masculina y la femenina existe una diferencia que no radica en la esencia del deseo, sino en cómo la sociedad los recibe. En ambos casos, el amor, la atracción y la necesidad de vínculo se dirigen hacia personas del mismo sexo. Sin embargo, el peso del silencio no cae igual sobre unos que sobre otros.

Los datos lo confirman. Según un estudio presentado por Ociogay.com, el 64,9% de las mujeres homosexuales no ha salido del clóset, frente al 56,4% de los hombres en la misma situación. Solo el 35% de las mujeres lesbianas ha declarado públicamente su orientación sexual, mientras que entre los hombres ese porcentaje asciende al 44,7%, con una edad media de revelación de 24,4 años. La brecha es reveladora: las mujeres callan más, y durante más tiempo.

Detrás de estas cifras opera una lógica machista que, paradójicamente, tolera mejor la "falla" de los hombres que la de las mujeres. La homosexualidad femenina no solo es menos visible: es más penalizada socialmente cuando se hace evidente. Se estima que hasta el 70% de las personas LGBTI+ no son visibles en su entorno laboral, y las mujeres cargan con una proporción mayor de ese silencio.

El entorno cotidiano facilita además la ocultación. La cercanía física y emocional entre mujeres, ya sea en contextos laborales como asistentes, colegas o amigas, permite disimular vínculos afectivos que en un hombre serían inmediatamente leídos como señal de orientación sexual. Lo que en ellas pasa por complicidad o amistad íntima, en ellos levantaría sospechas. El sistema, sin pretenderlo, les ofrece una coartada.

La situación se agrava cuando la mujer está casada y tiene hijos. El temor al estigma social que pueda recaer sobre los menores añade una carga emocional que ralentiza —o impide— cualquier proceso de visibilización. A eso se suma que, en contextos marcados por desigualdades estructurales, muchas mujeres dependen económicamente de su pareja o de su red familiar, lo que convierte la revelación en un riesgo material concreto: perder vivienda, sustento o custodia.

Aunque las mujeres suelen tener mayor libertad cultural para expresar emociones y afecto, esa misma capacidad puede volverse en su contra: internalizan con más profundidad el miedo al rechazo, lo que hace el proceso de aceptación personal y pública más prolongado y más doloroso.

Las consecuencias de visibilizarse van desde el ostracismo social hasta, en los casos más extremos, la necesidad de emigrar para poder vivir libremente. En el espacio público y político, la escasez de referentes es elocuente: los nombres de mujeres lesbianas conocidas y libres en el mundo son contados.

El contraste con otras latitudes es marcado. Jóhanna Sigurðardóttir, primera ministra de Islandia, se convirtió en 2009 en la primera jefa de Gobierno abiertamente homosexual de la historia moderna. En América Latina, ese escenario sigue siendo impensable. La región apenas acumula un puñado de mujeres que hayan llegado a la presidencia, y la sola idea de una mandataria lesbiana enfrenta una doble barrera: la de ser mujer en política y la de ser lesbiana en una sociedad que aún no ha terminado de reconocer ninguna de las dos condiciones como plenamente legítimas.

Salir del clóset siendo mujer y lesbiana en Latinoamérica equivale, hoy, a declararse minoría dos veces. Por eso yo acuñé una frase que se ajusta a esta situación: “Era un país tan machista que las mujeres no podían salir del closet".


Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 6 de junio de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: EUTANASIA EN JOVENES

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


Recientemente dos casos de eutanasia en jóvenes conmovieron a Europa y reabrieron el debate sobre el derecho a una muerte digna cuando el sufrimiento es de origen psiquiátrico. 

Milou Verhoof, una joven holandesa de 17 años, y Noelia Castillo Ramos, una española de 25, compartían una historia trágicamente similar: ambas fueron víctimas de agresiones sexuales que detonaron una espiral de trauma, trastorno límite de la personalidad, intentos de suicidio y un sufrimiento que, según los médicos que las evaluaron, se había vuelto insoportable e irreversible.

Milou falleció el 2 de octubre de 2023 en su dormitorio, rodeada de sus padres; Noelia lo hizo el 26 de marzo de 2026 en Sant Pere de Ribes, sola y tal como ella deseaba.

Los dos casos, sin embargo, tuvieron caminos muy distintos hacia la muerte asistida. Milou pudo acceder a la eutanasia con relativa celeridad bajo la legislación neerlandesa, aunque no sin polémica: un grupo de 14 psiquiatras firmó una carta pidiendo que se revisara el procedimiento, cuestionando si su sufrimiento era realmente irremediable.

Noelia, en cambio, vivió dos años de batalla legal tras una primera fecha programada para 2024 que fue suspendida en el último momento. Su padre, respaldado por la organización Abogados Cristianos, recurrió a diversos tribunales, alegando que su hija carecía de capacidad para decidir. Todos los tribunales fallaron a favor de Noelia.

Estos recientes casos de eutanasia asistida en jóvenes han reavivado un intenso debate sobre salud mental, adolescencia y derecho a morir dignamente. No es casualidad que cada vez existan más discusiones sobre eutanasia en adolescentes y adultos jóvenes, ya que esta etapa de la vida suele estar marcada por cambios emocionales profundos y una transición compleja hacia la adultez.

La adolescencia es considerada un período de alta intensidad emocional, donde situaciones aparentemente pequeñas pueden desencadenar crisis severas de tristeza, desesperación o impulsividad. Sin embargo, también se reconoce que muchos de estos episodios tienden a disminuir con la madurez y el desarrollo emocional.


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Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

sábado, 2 de mayo de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: Prostitución masculina -2a parte

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


En la entrega anterior exploramos el fenómeno de la prostitución masculina, un mercado discreto, pero con una demanda real y creciente. Su existencia plantea inevitablemente una pregunta: ¿qué lleva a una mujer a buscar los servicios de un profesional del sexo?
Históricamente asociado casi en exclusiva a los hombres, el mercado del sexo remunerado empieza a mostrar una cara diferente. Cada vez más mujeres recurren a trabajadores sexuales masculinos, aunque lo hacen en silencio, lejos del escrutinio social y con un perfil deliberadamente bajo. ¿Por qué?

Los estilos de vida femeninos han experimentado una transformación profunda en las últimas décadas. La incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, su mayor independencia económica y una progresiva liberación sexual han reconfigurado sus patrones de comportamiento, acercándolos cada vez más a los que históricamente se asociaban al sexo masculino. 

A ello se suma un entorno cultural que normaliza y amplifica los estímulos sexuales: series, redes sociales, conversaciones cotidianas. Las despedidas de soltera con bailarines exóticos, por ejemplo, se han convertido en algo habitual sin mayor cuestionamiento social.

A pesar de esta apertura, la mujer que busca servicios sexuales remunerados sigue enfrentándose a un juicio social que su contraparte masculina raramente padece. La sexualidad femenina continúa siendo tratada, en muchos entornos, como un tema tabú o moralmente cuestionable, un peso cultural de raíces históricas y religiosas profundas que marca a las mujeres desde el inicio de los tiempos. 

Esta carga simbólica explica, en gran medida, por qué la mayoría de quienes utilizan estos servicios lo hacen con absoluta discreción, sobre todo en Latinoamérica.

Los motivos que llevan a una mujer a contratar un escort son variados y, en muchos casos, perfectamente racionales. La insatisfacción dentro del matrimonio o una relación deteriorada empuja a algunas a buscar fuera lo que no encuentran en casa. 

Para mujeres con una vida pública activa o en entornos conservadores, este tipo de servicio ofrece confidencialidad y una experiencia libre de compromisos emocionales, resultando paradójicamente menos complicado que involucrarse con un hombre casado, situación en la que la mujer muchas veces queda en una posición de vulnerabilidad.

 

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

sábado, 14 de febrero de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: SI LA ENVIDIA FUERA TIÑA.....

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

La envidia es una emoción presente en todos los seres humanos, pero su expresión depende en gran medida de las experiencias familiares y sociales que nos moldean desde la infancia. 


Cuando en el hogar se gestiona de manera saludable —incluso en la interacción natural entre hermanos—, suele desarrollarse de forma equilibrada. Sin embargo, expresiones cotidianas como “el vecino tiene carro nuevo; ojalá se le arruine pronto” contribuyen a un manejo distorsionado y corrosivo de esta emoción.

Especialistas señalan que la envidia forma parte de la naturaleza humana y se adapta según la crianza y el carácter individual. Mientras algunas personas celebran el éxito ajeno, otras reaccionan con un enojo tan profundo que “podrían ponerse verdes”. 

Esta emoción puede convertirse en un motor de superación o, por el contrario, hundir a quien la experimenta en la frustración y la desesperanza. Como resume una expresión popular: “No quiero que fulanito tenga ese caballo”. “¿Para tenerlo tú?”, pregunta otro. “No —responde el envidioso—. Para que no lo tenga él”. Ese tipo de envidia es la más destructiva.

Aunque es un sentimiento común, admitirla sigue siendo un tabú, pues se le asocia con emociones negativas. En muchos casos, crece silenciosamente, como una hiedra emocional que se expande sin control. 

No obstante, cada vez más personas reconocen la existencia de una “envidia sana”: aquella que permite alegrarse por los logros ajenos y, a la vez, sentirse motivados a mejorar.

Los efectos nocivos de la envidia mal gestionada son claros: frustración, enojo, resentimiento y un deterioro afectivo que, con el tiempo, puede impedir avanzar. Como decía el escritor Mark Twain, “la envidia es la hierba que crece más verde en el jardín del vecino.”

Sin embargo, también puede tener un costado constructivo si se utiliza como estímulo para alcanzar metas o adoptar cualidades admiradas en otros.

Aunque algunos hombres la consideran un rasgo “más femenino” y les cuesta aceptarla, ellos también la experimentan. La diferencia está en reconocerla, manejarla adecuadamente y transformar lo que podría ser un sentimiento corrosivo en una herramienta para el crecimiento personal.

 

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Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

sábado, 24 de enero de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: CORAZON CONGELADO

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos 

Le llaman el Síndrome del Corazón Congelado y se ha convertido en una metáfora recurrente para describir una de las formas más sutiles del malestar emocional contemporáneo: la incapacidad o el desinterés por establecer vínculos sentimentales profundos.

No tenemos deseo por abrir nuestro corazón a relaciones sentimentales: hay apatía, alejamiento afectivo y embotamiento afectivo. No se trata de un diagnóstico clínico, sino de un fenómeno psicológico en el que las personas sienten incluso rechazo hacia el amor y las relaciones afectivas.

“Es como si el corazón dijera: ya no quiero sentir más”, explica la psicoterapeuta española María Fornet, especializada en salud emocional. “Se apaga el deseo de intimar, se evita el compromiso y aparece un vacío interior disfrazado de calma”.

Esa calma, sin embargo, no es paz, sino una especie de anestesia que protege momentáneamente del dolor, pero también impide experimentar la plenitud emocional.

Los psicólogos coinciden en que este fenómeno suele aparecer después de rupturas amorosas, decepciones, maltratos, duelos o períodos de estrés prolongados. El cerebro, en un intento de autoprotección, limita la expresión de sentimientos y activa una forma de “hibernación afectiva”.

Según un estudio del Instituto de Psicología Integrativa de Buenos Aires, el 42 % de las personas que atravesaron una separación importante reconocieron haber prolongado su bloqueo emocional durante más de seis meses, manifestando irritabilidad, insomnio o indiferencia.

Para la terapeuta mexicana Cecilia Velasco, autora de Descongelar el alma, “congelar los sentimientos no nos protege, solo retrasa el duelo. Cuando dejamos de sentir, dejamos también de vivir plenamente”. 

Según el European Journal of Psychology (2022), uno de cada tres adultos jóvenes experimenta apatía o desinterés afectivo durante los tres meses posteriores a una ruptura. En mayores de 40 años, la cifra asciende al 46%, sobre todo tras divorcios o pérdidas familiares.

La neurociencia aporta una explicación fisiológica a este fenómeno. La American Psychological Association señala que después de experiencias altamente estresantes o dolorosas, el cerebro puede reducir la liberación de dopamina y oxitocina, las hormonas vinculadas al placer y al apego. Ocurre más con las mujeres, aunque también sucede con los hombres.

Cada vez es más común escuchar en los consultorios frases como “no quiero sentir nada” o “ya no tengo espacio para amar”. Lejos de la frialdad, estas expresiones reflejan agotamiento. Superar esta etapa no consiste en forzar el amor, sino en reconectar con la emoción desde la calma.

Los especialistas recomiendan reconocer el bloqueo, permitir el duelo y reentrenar el corazón mediante vínculos sanos, terapia o actividades empáticas. Un estudio de la Universidad de Stanford (2024) demostró que las personas que retomaron prácticas sociales positivas, como el voluntariado o los grupos de apoyo, redujeron en un 60 % sus niveles de embotamiento afectivo después de tres meses.

El síndrome del corazón congelado representa la pausa emocional que a veces impone la vida para protegernos del exceso de dolor. Pero, como recuerda Fornet, “nadie se queda helado para siempre: el corazón se descongela cuando nos permitimos volver a confiar, aunque duela”. Porque, al final, la única manera de curar un corazón congelado sigue siendo el calor de otro corazón dispuesto a esperar.


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Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

 

sábado, 14 de junio de 2025

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: EN BOCA CALLADA...

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

"Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras". Esta frase, que muchos le atribuyen a Aristóteles y otros a Sigmund Freud, resume a la perfección las ventajas que tienen las personas que hablan poco o son medidas a la hora de opinar.


Desde tiempos antiguos, la comunicación ha sido vital para su supervivencia y evolución. Sin embargo, este impulso natural de compartir información a veces se desborda, y las personas terminan hablando más de lo que deberían. ¿Qué lleva a alguien a decir de más? ¿Qué consecuencias trae este comportamiento?

Una de las principales razones es la necesidad de pertenencia. Las personas, al querer sentirse aceptadas o incluidas, a veces revelan información innecesaria o confidencial con tal de mantener una conversación o de ganar la simpatía de otros. El deseo de ser escuchados puede nublar el juicio, haciendo que uno no mida las palabras ni considere el contexto.

Hablar, y especialmente opinar, es el deporte favorito de hombres y mujeres. No cuesta nada, nos entretiene, alimenta el ego y, con ello, somos capaces de construir y destruir: reputaciones, ciencia, política, y mucho mas.

Muchas veces hablamos por instinto, por impulso, sin filtrar. Cuando pensamos dos veces antes de hablar, evitamos caer en chismes, exponernos demasiado, o quedar como ilusos, mitómanos, ignorantes o falsos. Es importante reflexionar antes de expresarnos, evaluar el medio en el que lo hacemos, la forma en que comunicamos nuestras ideas y el conocimiento que realmente tenemos sobre el tema.

Aunque ciertos individuos presentan una tendencia innata hacia la extroversión, es factible modificar y educar los propios hábitos comunicativos a través del aprendizaje consciente. Comprender que la indiscreción puede derivar en consecuencias adversas resulta fundamental para motivar dicho cambio.

En este sentido, el desarrollo de la prudencia y la capacidad de seleccionar cuidadosamente la información que se comparte constituye una habilidad esencial para una interacción social más efectiva y responsable.

Las redes sociales constituyen otra forma de expresión, y aún menos recomendable si no se utiliza con responsabilidad. A diferencia de la palabra hablada, que puede diluirse en el aire, en el tiempo o en la memoria de quienes escuchan, lo que se publica en redes permanece para siempre. Por ello, es fundamental tener extremo cuidado con lo que se comparte.
 


Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.