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domingo, 10 de octubre de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: TEMOR A LA SALUD MENTAL

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Las enfermedades mentales suelen ser, con frecuencia, mal vistas. Por lo tanto, aquellos que las padecen tienden a evitar hablar de ella con sus familiares y amigos por temor a ser juzgados.

El comentar abiertamente sobre la salud mental ayuda a crear conciencia. Al obviarlo, por el contrario, contribuye a ese sistemático mecanismo de minimización.

Nunca se le da a la salud mental la importancia que merece. Siempre ha habido un estigma sobre ese tema y políticamente no tiene resultados inmediatos, con lo cual no se vende fácilmente.

Además, a todo lo diferente lo tratamos de encasillar y lo describimos con frases como “está loca", “esa es neurótica” o “aquel es bipolar”.

El miedo a esa etiqueta fácil es lo que hace que la gente intente ocultar o minimizar su problema. Es que todo aquello referente a lo mental nos parece que tendrá la tendencia a que nos cataloguen de "raros" o “locos”. En su mayoría, a causa de los tabúes de la sociedad, las personas con problemas mentales tienden a negar los síntomas que padecen y les cuesta pedir ayuda. 

Al final, se trata de un círculo vicioso, ya que todos -de una manera o de otra- profundizamos el estigma al tachar de loco a todo aquel que es diferente.

Lo mismo ocurre con aquellos que se quejan de algo mental: "Vos estás loco", “Son locuras”, etc. 

A veces solo es cuestión de ver las estadísticas. En los Estados Unidos, por ejemplo, las enfermedades o trastornos mentales representan el porcentaje más alto de problemas de salud. Alteran la forma de pensar de una persona, su comportamiento y su estado de ánimo. Las más conocidas son la depresión, la esquizofrenia y el trastorno bipolar; aunque hay otros síntomas mas comunes como la ansiedad, la tristeza, la pena por la muerte de un ser querido y la falta de un duelo consumado , que pasan aun mas desapercibidos. 

Esa evidente tendencia a ocultar el tema hace que no se eduque lo suficiente sobre los problemas de salud mental. Básicamente el motivo es porque no es rentable.

Sin embargo, en Latinoamérica hay algunos ejemplos, como la serie mexicana Rosa de Guadalupe, donde en cada episodio el protagonista de turno confiesa su crisis. 

Si por estos días se habla de salud mental, en gran parte se lo debemos a atletas como la gimnasta estadounidense Simone Biles -ganadora de cuatro oros en Río 2016- que abandonó momentáneamente la competencia en los Juegos Olímpicos aduciendo ser víctima de “una crisis de salud mental”. Sin embargo, no es suficiente. Es apenas una excepción.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental individual está determinada por múltiples aspectos sociales, psicológicos y biológicos. “También hay factores de la personalidad y psicológicos específicos que hacen que una persona sea más vulnerable a los trastornos mentales. Los trastornos mentales también tienen causas de carácter biológico, dependientes, por ejemplo, de factores genéticos o de desequilibrios bioquímicos cerebrales”, explican en su sitio web.

Lo que vemos es apenas la punta del iceberg. La OMS calcula que mil millones de personas sufren en todo el mundo enfermedades mentales, lo cual representa una sexta parte de la población total del planeta. 

Definitivamente la salud mental es un aspecto que está subvalorado y que requiere la intervención de los organismos sanitarios, pero los presupuestos son escasos y no se invierte lo suficiente. Además, mientras no se haga una campaña de concientización y se vuelva un tema cotidiano, seguirá pareciendo que es un problema de pocos. Un problema de “unos pocos locos”.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

 

domingo, 12 de septiembre de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR. PANDEMIA : SU EFECTO EN LOS JOVENES

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

A la hora de reflejar en cifras la pandemia del Covid-19 se tienen en cuenta estadísticas como número de contagiados, de víctimas mortales, de recuperados y de personas vacunadas. Sin embargo hay otros datos quizás igual de importantes que quedan en un segundo o tercer plano.

Uno de ellos, sin duda, es el impacto psicológico que ha generado en la población, pero especialmente en los jóvenes. Si bien no aparece en los informes diarios de las cifras, hurgando un poco en sitios especializados es evidente que eso se ha traducido en cuadros de depresión que en muchos casos llegan hasta la autolesión o incluso el intento de suicidio.

  

Recordemos que la adolescencia es un periodo de tensión para todo joven, ya que se están produciendo cambios a nivel físico y anímico.

 

El adolescente es rebelde por naturaleza y no como simple postura, sino que es parte de cómo va cuestionando lo impuesto en su etapa anterior con sus propias valoraciones y adopción de conductas que en su mayoría formarán parte de su personalidad adulta. 

 

Por otro lado existe cierta nostalgia por dejar esa niñez que probablemente en la mayoría de los casos ha sido adecuada y placentera. En medio de esa etapa llena de conflictos irrumpe la pandemia para profundizar esa “crisis”.  

 

Primero se dio el confinamiento: un cambio muy drástico que les afectó sin encontrarse mínimamente prevenidos para el mismo. Por otro lado, meses después, el regreso a clases en forma parcial o segmentada, tampoco ayudó. Al contrario, eso fomentó aún más la exclusión. Pues seguro que al tratarse de grupos más pequeños, tenían que elegir aún más a quiénes añadían o excluían dentro de un ya limitado entorno, y con pocas probabilidades de prueba y error. 

 

Quizás por eso, una vez interiorizados en la problemática, nos impacta cómo se han incrementado los intentos de suicidio en los adolescentes durante la pandemia. Hay otro dato más llamativo: mientras que entre los hombres el incremento fue de apenas el 3.7%, en el caso de las mujeres subió al 51%. Cuatro de cada cinco adolescentes que llegaban a una unidad de emergencia con sospecha de intento de suicidio eran del sexo femenino.  

 

El COVID 19, sobre todo en tiempos de cuarentena, modificó los hábitos de muchos jóvenes y limitó su movilidad. 

 

Como consecuencia del encierro, los adolescentes se refugiaron en las redes sociales, las cuales utilizaron más que nunca, desde TikTok a Snapchat o Instagram. Y eso tiene un efecto negativo, particularmente entre las mujeres, quienes tienden a compararse con amigas -e incluso con desconocidas- de su misma edad. En ellas tienden a ver una “envidiable vida fabulosa” que nada tiene que ver con su “miserable” presente.  

 

El efecto puede ser peor si la pandemia incluyó la pérdida de trabajo de algunos de los integrantes de la familia o, todavía más grave, si alguno murió por esta enfermedad. 

 

Pues a la soledad, ansiedad y la frustración que ya provoca la adolescencia, se aunó la pandemia y  sus restricciones, con lo cual no han podido realizar un debido duelo lo que por supuesto que también afecta. En el mejor de los casos han podido externar ese pesar con mucho dolor y llanto, pero con el retraimiento de los jóvenes ante los adultos en esta etapa y si tienen pocas actividades con sus iguales con quienes podrían hacer más catarsis, ese desahogo será más difícil.

 

Al final, puede que en la mayoría de los casos terminen creando un duelo no resuelto. Esto podrá influir en las patologías esperadas a esa edad o, aún peor, en dificultades emocionales durante toda su vida adulta.


Es cierto que siempre ha habido un número alto conductas de autolesionarse en esta edad por lo explicado anteriormente, pero la pandemia ha impactado de manera abismal en nuestra forma de vida y de la cual, al ser global, no hay manera de escapar. Por lo tanto, lo mejor es saber cómo tratarlo.  

 

Idealmente esta depresión de los adolescentes debe tratarse con terapia de profesionales y en la mayoría de los casos complementado con algún tipo de medicación, que bien elegida y aplicada puede llevar a una resolución de los casos en forma pronta y satisfactoria. Desgraciadamente la mayoría de los médicos suelen usar dosis de fármacos poco adecuadas y casi siempre en exceso. 

 

El adolescente aún no es adulto y no debe tratarse farmacológicamente de igual manera, es decir hay que aplicar dosis más bajas que sólo deben aumentar en caso que no logremos el resultado esperado.

 

Con mi práctica clínica puedo asegurar que suelen funcionar mejor con dosis bajas de fármacos además en la medida de lo posible, debemos evitar la polifarmacia. 

 

Si tiene dudas sobre si su hijo es víctima de la depresión, siempre hay manera de saberlo, por más que intenten ocultarlo: cambios bruscos de conductas, aislamiento, no alegrarse con cosas que antes les producían placer, aumento o pérdida de peso, problemas de sueño, conductas regresivas , ansiedad excesiva , autolesionarse, hablar de que la vida no vale la pena, regalar sus posesiones son síntomas bastante llamativos que no hay que dejar pasar.  Solo es cuestión de detectar cualquier anormalidad y actuar a tiempo.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

martes, 31 de agosto de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR. TRANSICIONES FAMILIARES: LA ADOLESCENCIA

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

No hay momento más difícil para los padres que el tiempo en que ven que sus hijos empiezan a independizarse. Obviamente, esto no significa dejar el hogar familiar -esa es otra etapa que llegará después- sino el comienzo de la complicada transición entre la niñez y la adolescencia.    

Como padres, por lo general nos resistimos a ese momento.

 

Es que nuestra vida se centra en el éxito de ellos y la mayoría de las veces no lo realizamos   hasta que ya inician el paso de la etapa prepuberal a la adolescencia, y ya entonces es un poco tarde para tratar de establecer límites consensuados y cierta madurez en la toma de decisiones. 

 

De los 10 años en adelante, los niños ya no escuchan solamente a los padres, si no que también siguen el ejemplo y la guía de sus iguales. 

 

Empiezan a ser más rebeldes y razonan menos, porque actúan más de acuerdo al grupo que les rodea. 

 

Se trata de una etapa de cambio permanente, cambios físicos, de humor, de gustos, de amistades.

 

Por eso es importante que desde que son pequeños los padres deben tratar que las decisiones sean consensuadas, aunque al final terminen por ser ellos, los padres; los que tendrán la última palabra.

 

Hay que tratar de hacerlos razonar y dejarles elegir frente a unas cuantas propuestas de nuestra parte. En la medida que se dialoga y comparte con ellos, es más fácil conocerlos.

 

Lo cual ocurre en esos momentos de la vida en común:  juegos,  comidas, al hacer las tareas, cuando se les lleva al colegio. Que son oportunidades para dialogar, exponer nuestros puntos de vista y conocer los de ellos, valorar  sus debilidades y flaquezas , su control de la frustración   de manera de poder tomar decisiones consensuadas que sabemos podrán ser llevadas a cabo y no metas imposibles. 

 

Sobrellevar esa transición es todo un reto, especialmente porque es la edad donde muchos hijos empiezan a cuestionar el modelo paterno. Cuando no se hace la transición de la forma explicada, los padres entran en pánico y reaccionan muchas veces con poco criterio y excesiva rigidez, algo que tampoco es bueno. 

 

Intenten no invadir su espacio y respetar su intimidad, ya que es bastante normal que quieran alejarse un poco.

 

La fórmula es el diálogo, pero con niños más rebeldes y a veces con otros problemas aparejados tanto en el nivel escolar como social, puede ser requerida la intervención de una persona neutral. En ese caso, debería ser alguien fuera del núcleo familiar.

 

Es clave apoyarse en profesionales bien experimentados y, en su defecto, en alguna figura de autoridad, aunque  no recomiendo que sea un representante religioso sino más bien una persona laica con valores.

 

En síntesis, alguien respetado tanto por los padres como por los hijos.  

 

En realidad, debemos confesar que nos cuesta mucho admitir los cambios -físicos, de gustos y de actitudes- en nuestros hijos. No estamos preparados a la idea que ellos son seres que pasarán por nuestras vidas, pero no son posesión nuestra: serán del mundo y harán su propio camino.  

 

En ese sentido, cuanto más se hayan criado en independencia y libertad -no confundir con libertinaje- , se sientan bien aceptados por los padres de acuerdo a los valores familiares compartidos, más cercanos serán que si  tratan de mantenerlos unidos solo en base a rigidez, disciplina y muchas veces dinero.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

sábado, 14 de agosto de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: AMOR, PASION; SIENTES AMBOS POR TU PAREJA?

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


¿Enamorado o apasionado? 

 

Se parecen, pero no es lo mismo, aunque con frecuencia suele confundirse. El amor es algo más complejo que la pasión. Podemos sentir pasión sin sentir el más mínimo amor. 

Antes se daba, sobre todo en los hombres, que aunque amen a alguien siempre intentan buscar pasiones por doquier. Sin embargo, ahora con la liberación sexual femenina, las mujeres reclaman más esta parte. Pero pueden ceder y vivir únicamente con el amor. La pasión es más desbordante, pero también más efímera. El amor, en cambio, se construye con el tiempo y una vez consolidado es difícil de derribar. 

 

Cuando una relación se inicia, generalmente suele ser más apasionada, la sostiene más la pasión que el amor total y verdadero. Poco a poco esa pasión va adquiriendo una serie de matices a medida que comprometemos más información de nuestras vidas y la intimidad es más grande. Así, el amor va creciendo y le va ganando terreno a la pasión.

 

Según un estudio reciente, “la pasión, todo un tumulto de emociones, dura generalmente de 12 a 18 meses”. La antropóloga estadounidense Helen Fisher, autora del libro ¿Por qué amamos?, explica lo siguiente: “Cuando la pareja se acostumbra a lo cotidiano de la unión, ese fuego empieza a disminuir y es sustituido por sentimientos de cariño, unión y serenidad con el ser amado”. 

 

En el sexo femenino, pasión y amor son dos sentimientos que van casi de la mano. Los hombres, por el contrario, pueden separar más fácilmente el amor de la pasión. Una prueba de ello es que tienen relaciones fugaces e incluso amantes. Encuentran la pasión en un lado, materializado a través de las relaciones sexuales, y el amor en otro, con la pareja con la que les ha llevado a formar un primer hogar y a tener hijos a los cuales "dan su apellido

 

Aún así, generalmente las relaciones suelen iniciarse con una gran dosis de apasionamiento y este puede disminuir, pero va creando más intimidad y conocimiento. 

 

Con el tiempo, tanto el amor y la pasión han ido evolucionando, más si se considera a la pasión como expresiones de exaltación y conducta. Antes era tomado más de forma común que el apasionamiento podría llegar a tener tintes apasionados como un grito, bofetada o un tirón de pelo... Y algunos llamaban la atención de sus objetivos pasionales hasta tirándoles piedritas o siendo groseros con el objeto de su seducción. 


También, imposible negarlo, todos estamos influenciados por lo que vemos en la ficción, y esto incluye películas, novelas, libros… y hasta ejemplos de la vida real con las celebridades. Tendemos a extrapolarlos, a tomarlos de ejemplos y eso no siempre es bueno.  

 

Aunque a veces se envidia más a las parejas con pasión que con amor, lo cierto es que es algo muy relativo. Depende de la madurez de las personas y sus propios objetivos en la vida. Un Don Juan empedernido -o lo mismo en su versión femenina- tardará más en encontrar el verdadero amor. Sobre todo si solamente se da tiempo para vivir de pasión en pasión, sin atreverse a concretar lazos más fuertes y afectivos. Lo peor, en todo caso, es cuando alguien piensa que encontró su amor y el desengaño es grande al descubrir que de la otra parte solo se busca la pasión. 

 

También hay casos que por quemar etapas no se logra desarrollar la pasión, y eso es contraproducente. Por ejemplo, cuando una pareja establece lazos más fuertes, incluyendo casamiento e hijos, antes de haber disfrutado de una buena pasión e ir, poco a poco, dando pie a mayor intimidad y conocimiento.

 

En el mundo ideal, pasión y amor se combinan en aquella pareja que después de hacer el amor dedica tiempo a conversar y no solamente se levantan, toman una ducha y se van. Otra mala señal es cuando poco a poco, sobre todo más común en varones, se quedan dormidos después del coito. Hay pasión, pero no hay amor, y eso nunca son buenas noticias.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

sábado, 17 de julio de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: AMAXOFOBIA: LA PADECES?

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


Probablemente no sea una de las patologías más famosas, pero la amaxofobia puede complicarnos la vida, precipitar nuestras ansiedades y desafiar nuestro autoestima hasta bloquearnos mentalmente.

Del griego “amaxos” (carro) y “phobos” (miedo), se trata del temor irracional que muchos sufren al conducir un vehículo. 

 

Tampoco es casualidad que esta particular fobia la sufran más las mujeres que los hombres. La cultura machista y tercermundista de Latinoamérica imposibilita acabar con el paradigma del slogan “mujer al volante, peligro constante”. Por lo tanto, ese tipo de etiquetas no hace más que transmitirles miedo e inseguridad.    

 

En España, la Fundación CEA comprobó que la amaxofobia es un problema al que tiene que hacer frente más del 28% de los conductores. Dentro de ese universo, el 55% son mujeres frente al 45% de los hombres. Además, el estudio afirma que es un problema que tiende a agravarse con la edad.

 

Aquí pareciera que subirse a un automóvil y manejar equivale a subirse a un ring de boxeo y pelear por sobrevivir en un mundo agresivo y sin reglas, donde todo vale.

 

 Por eso el miedo podría ser una respuesta lógica ante semejante escenario y predispone a la persona al punto de ver peligro donde no lo hay.

Alguien que padece amaxofobia no solo sobrestima el peligro que podría tener enfrente sino que además subestima sus propias capacidades para conducir. Y eso le anula y le limita, provocando pánico y descontrol a través de sudores, vértigos, mareos, taquicardias, depresión y agarrotamiento muscular. 

 

Según estadísticas globales, uno de cada 9 conductores tienen episodios de ansiedad al volante, y uno de cada 5 deja de conducir a causa de ello. 

 

En muchos casos, el origen de la fobia está relacionado con experiencias pasadas negativas, especialmente si han protagonizado accidentes viales traumáticos. Sin embargo, también hay gente primeriza que no desea tomar esa responsabilidad con todos los riesgos que conlleva.  

 

También influye la manera en que aprendimos a manejar. Es importante que quien nos enseña nos infunda no solo conocimiento sino también seguridad. Curiosamente, aquellos que aprenden a conducir solos son los menos temerosos.

 

Si bien conducir un vehículo es algo sencillo, lo que a veces provoca temor es la peligrosidad que representa la interacción con otros choferes en un ambiente caótico, la estrechez de las calles, la mala señalización, la imprudencia y/o el exceso de peatones. En ese sentido, la persona con miedo que inevitablemente está obligada a conducir tiene muchas más posibilidades de sufrir un accidente: sus reacciones tenderán a ser más lentas e inseguras. 

A pesar de todo, muchos de estos problemas se pueden resolver practicando hasta ir soltándose y tomando confianza. Pero si ya es parte de una fobia desarrollada, el panorama es más complicado, en ese caso requerirá una terapia más a fondo con técnicas cognitivo conductuales y relajación.


Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 3 de julio de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: FORJANDO AUTOESTIMA EN ADOLESCENTES

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Si manejar la autoestima de los adolescentes siempre fue un tema complicado, ese vaivén de emociones se ha potenciado con la llegada de las redes sociales.

Un determinado número de “likes” en Instagram puede hacerla trepar hasta picos insospechados o provocar bajones abruptos como si se tratase de fluctuantes acciones en la Bolsa de Valores. 

 

No es para menos. La adolescencia no es otra cosa que la transición entre la niñez y la vida adulta. 

 

Obviamente este proceso de cambio es muy difícil de sobrellevar, sobre todo porque a esa edad todavía son influenciados en mayor medida por los comentarios de sus pares, no son autónomos en su concepto de ellos mismos.

 

Precisamente a esa edad es cuando los adolescentes están en una etapa fundamental de la creación de la personalidad. Una situación de baja autoestima podría anclarlos en este proceso. Otro escenario es que su personalidad base no los impulse a crear una más sólida y resistente ante cualquier avatar de su vida. 

 

Ante esto, la mejor manera de elevar la autoestima es hacerles ver lo bueno y positivo de forma adecuada por parte de los padres. Sin gritos ni incriminaciones, sino dejando atrás lo negativo. No juzgándolos, sino analizando situaciones y aciertos o fallos en la forma de sobrellevar los problemas y aun las circunstancias positivas de su vida. 

 

Maltratarlos, hacerles sentir culpables de las cosas que les ocurren, no ayudándoles a pensar aunque nos pidan ayuda o comentando delante de otros que son insoportables, no hará más que dañarles su dignidad. 

 

Ser víctima de bullying, sin un apoyo familiar o profesional, puede lesionar aún más  su  confianza, especialmente si nadie de alrededor les hace visualizar lo valioso que tienen. En síntesis, sin minimizarlo, pero tampoco sobreprotegerlo.

 

Una persona con baja autoestima -y mucho más con la inmadurez de un adolescente- es capaz de lo peor, incluso del suicidio.

 

Con una personalidad aún no integrada ni segura  al sentirse rechazados, podrían tomar la decisión de quitarse la vida como medida más extrema. Sin embargo, también tienden a autolesionarse o a recurrir a ciertos “refugios” como el alcohol, las drogas, los juegos de azar  e incluso el sexo lascivo y dañino con una o muchas parejas. 

 

Además, la baja autoestima es un factor de riesgo para la aparición de problemas psicológicos y sociales como los trastornos de alimentación como la bulimia y la anorexia debido a la preocupación exagerada por la imagen corporal. Por eso, ante crisis de bajo autoestima, además de toda la ayuda familiar probablemente el adolescente necesite psicoterapia con un profesional.

 

Aquellos con autoestima alta tampoco están exentos de problemas, pero son menores. A menos que se trate de adolescentes cuya confianza y seguridad en sí mismos ha sido creada y fomentada por falsos halagos de sus padres. En ese caso es igual de mala y peligrosa que una baja autoestima, incluso hasta más dolorosa… Sobre todo en el momento en que se dan cuenta que sus padres les han engañado y ellos mismos no han sido capaces de darse cuenta de lo que realmente valen. Recordemos que es más fácil construir sobre bases reales que sobre falsas.

 

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.   

sábado, 19 de junio de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: ALCANZAR FELICIDAD

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Entre las obstinaciones más implacables del ser humano está la búsqueda de la felicidad. 

Como decía el filósofo francés Voltaire, “buscamos la felicidad sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una”. Pero, por supuesto, no hay una respuesta para los perjuicios en caso de no encontrarla.

Si la gente vive obsesionada con la felicidad es porque está planteada como la panacea de todos los tiempos. Desgraciadamente ese estatus de máxima felicidad cada vez más se asocia con tener más y más.

 

Hemos convertido la felicidad en sinónimo de gasto, en comprar todo lo que vemos, en usar las mejores marcas de ropa y lucir bien, aunque todo sea superficial. Para algunos la felicidad es ponernos lo que está de moda aunque no nos siente bien, incluso emulando a muchos de los nuevos cantantes que hasta se quitan sus dientes para sustituirlos por oro o brillantes. 

 

La felicidad puede encontrarse en los lugares más insospechados, como lo describe el relato de León Tolstoi en La Camisa del Hombre Feliz. Allí narra la historia de un deprimido zar y la receta que le dan para curar su mal: debe enfundarse la camisa de un hombre feliz. Pero la sorpresa es que después de una intensa búsqueda sus súbditos descubren que el único hombre feliz que habían encontrado… no tenía camisa debido a su pobreza.

 

Sin embargo, la sociedad nos empuja al consumo como sinónimo de la felicidad.

 

Nos venden que la podemos obtener nadando en lujos obscenos, como probar las comidas con láminas de oro, lucir el carro del año, una mansión fastuosa y todo tipo de excentricidades, más propias de una estrella de Hollywood que de una persona normal. 


El problema, además, es que el listón cada vez queda más alto y por lo tanto se necesitará algo que supere lo anterior para mantener el “nivel de felicidad”. Y eso, se sabe, es imposible de lograrlo todo el tiempo. 

 

Son pocos los que entienden que en realidad la felicidad es una utopía.

 

La felicidad consiste en las cosas efímeras o sencillas. Son momentos, abrazos, besos, conversaciones, un trabajo bien hecho, una puesta de sol, oír el trino de los pájaros, una plática con los verdaderos amigos, el placer de la familia reunida. También lo son momentos de disfrute de nuestro ser interior, de escuchar música que nos agrade, el disfrutar de la vida pacífica sin grandes peligros, el dar y ayudar a otros, ser altruistas y disfrutar de dar alegría a otros con nuestros actos.

 

La felicidad es ser libre, ser independiente, no ser esclavo de una droga, del alcohol, del juego o de las relaciones peligrosas.

 

Por todo eso antes descrito, es más fácil lograrla de lo que parece. Sin embargo, desgraciadamente nos creemos lo que nos venden y muchas veces teniendo todo para serlo no lo disfrutamos.

 

Creemos que la felicidad no es eso sino el momento en que podamos  comprar, tener y acumular… “Éramos felices y no lo sabíamos”, es la frase de un meme muy popular que sirve para describir un momento pasado que no supimos valorar. 


En síntesis, ser feliz es más una actitud, es el disfrute de las cosas sencillas que tenemos. De hecho, obligarnos a ser felices puede ser la mayor condena del ser humano. “Vivimos una época en la que la felicidad se ha convertido en una obligación, y eso es terrible”, afirmó la terapeuta Lizzi Matusevich.

 

 Al ver el ranking de los países más felices del mundo, siempre me ha llamado la atención que muchas veces los países más fríos -es decir los del mal clima- son los que se ubican en las primeras posiciones, especialmente los países escandinavos. Quizás la respuesta es que ellos aprenden a valorar todo lo demás y las cosas sencillas. 

 

Otra cosa importante es diferenciar la felicidad y su disfrute de la enfermedad depresiva o la melancolía de alguien enfermo del ánimo. En esto último hay una dificultad genética, somática, que no nos deja poder disfrutar de la vida. Así como un diabético que no procesa bien sus azúcares necesita insulina, así como el hipertenso que aun haciendo ejercicio y alimentándose bien no logra bajar su presión arterial y necesita un fármaco, así sucede con el depresivo. Hay personas que no disfrutan de las cosas y una terapia podría servirles para cambiar sus prioridades. Primero debería someterse a terapias analíticas para conocerse mejor, pero si alguien no puede disfrutar porque está enfermo necesitará fármacos y terapias orientadas específicamente a manejar  y mejorar su problema.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.