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sábado, 3 de diciembre de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR. PANDEMIA MORTAL: HEROINA, COCAINA Y FENTANILO

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

“Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos”, escribió alguna vez Confucio. No hay mejor frase para graficar la dependencia que puede generar la cocaína, el fentanilo y otras drogas pesadas en el ser humano. 
La cocaína, probablemente uno de los estupefacientes más famosos, es una droga bastante adictiva, por lo cual se cae fácilmente en ella. Su duración en el cuerpo ronda las seis horas y produce una euforia total: una sensación de felicidad plena, pero cada vez va causando más deterioro en el cuerpo y la mente.

En cambio el fentanilo tiene una vida de dos horas en el cuerpo, pero la euforia es menor. Además produce somnolencia y náuseas. Su corto efecto comparado con la cocaína lo hace más adictivo, ya que requiere volver a utilizarlo luego de solo dos horas. Por otro lado, al ser de fácil fabricación y contrabando, se está popularizando rápidamente; y al ser tan adictivo se consume más, lo cual puede provocar una sobredosis mortal. 

Se estima que aproximadamente uno de cada seis norteamericanos (el 15 por ciento de la población) ha probado la cocaína al llegar a los 30 años de edad y el 7 por ciento la ha probado antes de haberse graduado de la escuela secundaria. 

La única forma de evitar el uso de forma radical es mantener una vida sana y alejada de las tentaciones. Al ser tan adictivas, los que las comercializan tratan de "meterlas" a los individuos sin que se den cuenta para luego tener clientes cautivos. Sin embargo, al menos que alguien las ponga en una forma enmascarada, la mejor forma de evitarlas es alejarse de los lugares y personas donde se consumen. En cambio, aquellos que la prueban por jugar o por experimentar serán presa fácil de la adicción. Es más valiente rechazarlas que consumirlas.

Una vez adictos, el proceso de salida es muy complicado. Solo se logra con abstinencia total o con la ayuda de fármacos creados en laboratorios con efectos similares pero menos graves y controlados que las drogas en sí. Hay que recordar que gran parte de la adicción es una compulsión mental, por lo cual no solo debe desintoxicar el cuerpo sino trabajar también en la mente del consumidor.

El tratamiento para la adicción y abuso de opioides incluye medicinas, terapia de consejería y asesoramiento y terapia asistida por medicamentos que contiene medicinas, consejería y terapia conductual. Además, tratamiento residencial, hospitalario y el alejarse de los sitios que se frecuentaban al consumir y claro de los amigos y personas que consumen.

Pero nada de esto va a funcionar si no hay una verdadera intención de salir del problema, por eso no siempre en los centros de rehabilitación se consigue mejorar. Si el drogadicto no está convencido de querer cambiar, poco se puede hacer. Puede existir un doble enganche: el corporal y el mental. Si un paciente no desea realmente cambiar es difícil ver resultados positivos. Y con una autoestima tan baja y unas vidas tan desestructuradas es poco el deseo que les ata a permanecer sobrios. Por eso se recomienda cambiar de ambiente y amistades. En ese sentido, una buena compañía puede ser clave para tratar de instaurar un sentido a su vida y sentirse útiles y valiosos.

Para no llegar a situaciones extremas, es fundamental que este tema sea abordado en familia desde temprana edad en vez de ocultar la realidad. El flagelo de las drogas y sus consecuencias debe ser explicado claramente a medida que los hijos crecen... Incluso, un baño de realidad es llevarlos en auto por los lugares donde los drogadictos deambulan como zombies, sin hogar y mendigando, para tener real dimensión de los efectos que producen los estupefacientes. Tampoco está mal comentar noticias como muertes por sobredosis de jóvenes, sobre todo si a nuestro alrededor están ocurriendo.

Siempre es mejor prevenir que lamentar… Además de la cocaína, también es un peligro la heroína. Su uso crónico mediante inyección provoca la aparición de venas cicatrizadas o colapsadas, infecciones bacterianas de vasos sanguíneos, abscesos y otras infecciones de la piel y tejidos blandos, y enfermedades hepáticas, cardíacas y renales que pueden terminar en la muerte. Además, llega un momento en que toda la vida del adicto gira únicamente alrededor de la búsqueda, obtención y consumo de la heroína. 

Por su parte, el fentanilo provoca efectos que incluyen felicidad extrema, aletargamiento, náuseas, confusión, estreñimiento, sedación, tolerancia, adicción, depresión respiratoria o paro respiratorio, pérdida del conocimiento, coma y muerte. Las cifras son contundentes: más de 150 personas mueren cada día por sobredosis relacionadas con opioides sintéticos como el fentanilo.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

sábado, 19 de noviembre de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: EDUCACION EN TIEMPOS MODERNOS

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

Ser padres siempre es un reto, pero ese desafío cada vez es más difícil según pasan las generaciones, ya que las responsabilidades aumentan. Antes todo era más simple… Sin embargo, ahora se nos ha ido de las manos la maternidad y la paternidad. 
Esto ya se veía desde los consejos del Dr. Benjamin Spock, aquel pediatra estadounidense que opinaba que a los hijos “no había que pegarles ni con el pétalo de una rosa”, como lo inmortalizó en su más célebre publicación: El libro del sentido común del cuidado de bebés y niños, publicado (1946). 

Además, los roles de padre y madre ya pueden ser intercambiables, más desde que muchos trabajos han pasado a realizarse de forma virtual. También hay que sumar que ahora ambos padres desean compartir tanto la crianza o educación como la parte económica de un hogar. En ese sentido, los papás aportan gran cantidad de la parte emocional que antes era ejercido casi totalmente por las madres. 

Todo esto, y más desde la irrupción de la pandemia, nos ha movido el piso y nos ha obligado a replantearnos algunas fórmulas que creíamos fijas. Quedamos desubicados, pues ya no son adecuados los aspectos aprendidos por los ejemplos de nuestros progenitores, y no tenemos muy claro cuáles son las formas actuales de ejercer la paternidad.

Probablemente no hayan cambiado las prioridades, pero sí se han incrementado las responsabilidades de los padres.

Mientras que antes era suficiente con alimentarlos y educarlos, ahora la lista de obligaciones incluye enseñarles inteligencia emocional, alimentación sana y otros aspectos que antes no contaban. 

El éxito en esa educación más sofisticada que nos imponen los nuevos tiempos dependerá, como siempre, de los mismos padres. Y la clave será el ejemplo que demos: nada de lo que intentemos transmitir permeará en nuestros hijos si no lo ven reflejados en nuestros actos. También, por supuesto, puede ser importante recurrir a profesionales. La imagen de alguien más adecuado o maduro ante un niño o adolescente como un experto en determinada materia puede ser muy útil. 

Definitivamente hay nuevos lineamientos, con elementos tan “modernos” como comunicación y democracia a la hora de poner reglas y disciplina, lo mismo que utilizar el consenso en el uso de los castigos y sanciones. 

En medio de este nuevo desafío para los padres, la tecnología tiene mucho para decir con sus aspectos positivos y negativos. Por un lado, debemos limitarla en nuestros hijos para no generar dependencia, tarea nada fácil ya que ellos conocen más y mejores formas de lidiar con nuestras reglas, y la mayoría de veces sin que nos enteremos. Se estima que 95% de los niños de 10 años han accedido a internet en alguna ocasión sin ningún control por parte de un adulto.

Por otro, la tecnología, si se le da un buen uso, hace que nuestros hijos sean más independientes al buscar acceso a la realidad o a temas que no se atreven a preguntar. Sin embargo, aun así, como padres tenemos que ser reguladores del tipo de información que consumen y separar la falsa de la verdadera, mucho mas en estos tiempos de “fake news”. 

Más que nunca, el desafío de los padres modernos no es nada sencillo. Algo es seguro: cada generación llega más formada a la paternidad. Pero a veces ni siquiera eso es suficiente para garantizarnos ser buenos padres.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

sábado, 5 de noviembre de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: INSULTOS

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Los insultos son elementos aprendidos, igual que el caló, caliche, vulgarismos o expresiones idiomáticas. Algunos niños las dicen simplemente como desahogo, sobre todo si son inquietos, ansiosos y/o simplemente malcriados y maleducados. Otros recurren a los insultos como una forma de defenderse de un adulto al que consideran está pasando por sobre sus derechos o es abusador. 
También tienen mucho que ver las influencias. Muchos niños suelen copiar palabras de otras personas a las que admiran, como puede ser un padre o un hermano mayor. Y cada vez es más común que adopten malas palabras que usan los youtubers de moda. A veces, incluso, sin saber bien su real significado. 

Es importante predicar con el ejemplo. De nada sirve que un adulto corrija al menor y le explique cómo debe comportarse, si luego su manera de actuar contradice esas indicaciones. Si el mayor usa los insultos de manera habitual contra otras personas o hacia el propio niño, será inevitable que el pequeño imite sus modales y formas.

En este tema, es importante que los padres no tomen un rol represivo. A los hijos debe permitírseles el comunicar su disgusto, pero de forma más racional y menos grosera, dependiendo de sus edades. Es bueno que sepan que su mensaje pierde fuerza al hacerlo conjuntamente con estas expresiones rudas y malsonantes. Por eso es importante no festejar ni reír cuando, aunque sea de forma simpática, un menor utilice expresiones inapropiadas. 

En ese sentido, hay niños que solo necesitan el aprendizaje correcto, lo cual es relativamente sencillo de subsanar. Pero existen otros a los que se les dificulta el control de sus impulsos. En esos casos deben ser evaluados para comprobar si no tienen algún otro problema de la conducta y/o del aprendizaje para tratarlos de forma global. Esto es interdisciplinariamente e intersocialmente: hogar, escuela y sociedad. 

Según un estudio realizado en Inglaterra, el 86% de los padres coincide en que los niños de 2 a 12 años maldicen más hoy que cuando ellos mismos eran niños. Además, esa misma investigación revela que el 54% de los padres dice que su hijo ha maldecido frente a ellos, aunque el 20% no cree que el niño haya entendido el significado de la palabra.

Como padres, es necesario ponerle frenos a estos problemas de impulsividad; y cuanto antes, mejor. Esto puede tener otras manifestaciones tempranas, como llorar y no satisfacerse con nada, especialmente cuando son recién nacidos y lloran sin parar. También podría observarse en niños que no superan etapas de frustración durante el desarrollo, como caerse al dar primeros pasos y en vez de levantarse y seguir, llorar sin consuelo como signo de impotencia. 

Por eso es fundamental aprender a gestionar la frustración en buenos modos. Es importante revisar que todo esté bien: alimentación, cambio de pañales e higiene, ciclos de sueño cuando son recién nacidos. Si desde entonces ya muestran signos de frustrarse con facilidad, es necesario acudir al pediatra para evaluaciones. Este profesional será también quien lleve cuenta de su desarrollo paulatino y si están adecuados o no.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

sábado, 22 de octubre de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: PADRES Y VIOLENCIA EN MEDIOS

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Nuestros hijos cada vez están más expuestos a situaciones de violencia, droga, discriminación y/o escenas sexo. Es casi inevitable. Nos bombardean desde anuncios publicitarios, redes sociales, películas o series de televisión, y ya no importa tanto si es ficción o realidad.

A veces pasa con tanta frecuencia que ya se asume como algo normal, y por lo tanto aceptable. El problema es esto, de normalizar estas situaciones, es que ya no nos parece tan mal y hasta podríamos intentar imitar, con las consecuencias que eso acarrea. 

 

Si un personaje de la serie hace bullying y luce cool, ¿cómo no caer en la tentación de imitarlo? Si el héroe de la película consigue todo por la fuerza, ¿por qué no replicar sus modos?


Lo primero que hay que evitar es que nuestros hijos se vuelvan inmunes al horror de la violencia y, mucho peor, que la adopten como un modo de resolver problemas. 

 

Como padres, lo primero que tenemos que entender es que este tipo de situaciones cada vez se da más y el camino parece irreversible. Es la vida real, con la crudeza visual que a veces nos azota, y debemos afrontarla. Esos temas hay que tratarlos desde tempranas edades, con naturalidad y sin aspavientos. Pero, por supuesto, de forma detallada y acorde a la edad de nuestros hijos. La primera reacción podría ser alejarlos de las redes sociales y prohibirles ver series y películas así. Pero no. Prohibir es igual que sugerirles que lo hagan. Debemos tratar de matizar, explicar qué cosa no nos agrada de ciertas películas y/o series, y detallar los peligros existentes. 

 

Algo está comprobado: la presencia de tabaco en las películas estimula a los adolescentes a empezar a fumar. Esta fue la conclusión de un estudio desarrollado por investigadores de Argentina publicado en The Journal of Pediatrics, que además coincide con otras investigaciones realizadas en México, Estados Unidos y Europa. 

 

Explicar que a veces la realidad la pintan muy cruda o falsa, que pueden darnos deseos de repetir lo que vemos en la pantalla sin comprender que ellos son actores. Es decir, que siguen un guion, que es ficción y que tienen hasta dobles para realizar ciertas escenas de riesgo. 

 

Algo parecido ocurre con los videojuegos que exaltan la violencia. Conviene platicarles sobre las consecuencias de lo que puede generar y, sin prohibirlos, evitar todo el tiempo posible su compra… que se lo vayan ganando. Además, así ganamos tiempo y vamos aprovechando para hacerles ver por qué no nos gustan. También se les puede poner límite de tiempo para jugarlos o, mejor aún, jugar con ellos, para opinar sobre la violencia. 

 

La clave no está en la prohibición sino en la educación, como muchas otras cosas. Es cierto que la TV y el cine influyen mucho en nuestras vidas, al igual que la internet y la tecnología, pero si logramos matizar los hijos pueden ser nuestros aliados. Porque si no les abrimos los ojos nosotros, otros -y probablemente con malas intenciones- lo harán y causarán mucho daño.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

domingo, 9 de octubre de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: TIEMPO CON LOS HIJOS

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos 
Hay veces, y cada vez con más frecuencia, no nos alcanzan las 24 horas del día para hacer todo lo que queremos y/o debemos. El trabajo nos consume la mayor parte del tiempo, y más si hay que hacer horas extras. El tráfico nos quita vida y las reuniones innecesarias e improductivas nos consumen valiosos minutos además de nuestra preciada paciencia. Todo eso, más el tiempo reservado para ver la serie que nos tiene atrapados, la hora en el gimnasio o lo que invertimos viendo las redes sociales nos da un déficit importante. Allí se nos va nuestro día sin darnos cuenta que no hemos dedicado tiempo para estar con nuestros hijos. 
Por supuesto que es difícil encontrar tiempo para estar con ellos, pero tampoco imposible. A muchos padres no les agrada realmente estar con los hijos, sobre todo a los hombres. Sin embargo, es clave para aprender a construir relaciones con otras personas.

Recuerdo que yo tenía que trabajar para sacar a flote a mi familia, pero tuve la fortuna de tener casa y oficina en el mismo lugar, lo cual me permitía verlos en cualquier momentito libre que tenía. También les puse un teléfono solo para ellos y les llamaba desde la oficina, de manera que siempre me sintieran presente.  

Como madre, los sábados los llevaba al cine, ya que al padre no le gustaba. Mirábamos películas de niños y disfrutábamos en familia completa luego. Recuerdo tantas veces que salía corriendo del consultorio aun cuando la gente no me dejaba, ya que seguían haciendo preguntas en la sala de espera. Eran mis grandes momentos, lo mismo que ir a La Palma. Ya más grandecitos y en vacaciones largas, preferí empezar a hacerlos viajar y así aprendieron incluso otros idiomas como el francés y algo de alemán. 

Es importante que los niños sientan el compromiso de los padres. Yo tenía una empleada a la que le ponía por escrito todo lo que había que hacer. Eso incluía menús quincenales para que ellos no se aburrieran. Había noches de pupusas y brownies cada quince días, y casi siempre lo hacíamos en la terraza con alegría y procurando poner música bonita y que a ellos les agradaba , como la de " Titanic" y hablando de noticias y dejándoles opinar. 

No está mal programarles muchas actividades, sobre todo si los padres pasan muy ocupados, pero tienen que ser actividades que a ellos les agraden. También es bueno intercambiar cosas de rutina con otras sorpresivas. A veces se trata de improvisar y dar sorpresa… También tuve la suerte de tener buenas amistades que se los llevaban los fines de semanas largos cuando yo tenía que trabajar. En la mayoría de los casos el tiempo de familia que se comparte es poco, y encima no siempre es de calidad. Es decir, el poco tiempo que se comparte no se aprovecha. En vez de utilizar ese espacio para educarlos y dialogar, generalmente solo se habla de banalidades. 

En ese sentido, puede que las estadísticas engañen. Una investigación publicada recientemente concluye que las madres y los padres de los EE. UU. de hoy dedican al menos tantas horas a la semana al cuidado de sus hijos como lo hacían los padres hace cuatro décadas, durante una era que, en la imaginación popular, era una era dorada de unión familiar. Sin embargo, cantidad de tiempo no es igual a calidad, y en la actualidad hay más elementos distractores que conspiran en la fluidez de la relación familiar, más allá de que estén juntos. 

Una de las consecuencias de pasar poco tiempo en familia es no sentir amor verdadero, además de generar un enorme vacío. Para peor, vendrán malos amigos que llenarán esos espacios y esas platicas, pero de mala manera. También provocará que formemos seres solitarios y con baja autoestima. Por supuesto que hay niños más sociables que otros, pero la socialización y el compartir en familia es fundamental para elevar autoestima y afrontar mejor la presión de grupo. 
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
www.dramendozaburgos.com 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España. 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma. 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador. Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. 

Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades. La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. 

De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad. 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 10 de septiembre de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: LOS NIÑOS Y LA MUERTE

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

Si abordar el tema de la muerte es ya de por sí traumático para cualquiera, cuando se trata de explicarlo a niños o adolescentes se vuelve todavía más complicado. Sin duda es algo difícil de abordar, principalmente porque la incertidumbre es total. Nadie sabe por seguro qué pasa cuando morimos.

Podemos matizar usando eufemismos como "irnos”, “cambiar de cancha”, “mudarse”, “adelantarse en el camino” o apelar al "cielo", pero al final sabemos que la persona que muere hará falta por siempre. 

En el caso de los niños, se les debe explicar de forma sencilla. Debemos abordarlo con tranquilidad, pero también con valor. Se trata de no mentirle a los niños, que deben entender que no se volverá a ver vivo al que parte. Es más fácil hacerlo cuando ocurre con una mascota o con una persona no tan cercana, porque lo afrontará con más serenidad y le ayudará a comprender mejor. Si se trata de un hermano o un padre, la explosión de sentimientos pueden distorsionar todo. 

Aun así, los niños -y en algunos casos los adolescentes- perciben la muerte como algo transitorio y no tienen tan clara la idea de una partida total de este mundo. A veces, a esa edad, existe la magia de pensar que como en las películas o los cuentos la muerte es reversible y el abandono del cuerpo no es tan real. 

Sin embargo, más allá de cómo se aborde, siempre dolerá y generará desconcierto, por eso las religiones tratan de darle un sentido más esperanzador y alegre, ya que se plantean un retorno a la vida como ángeles o seres de luz, incluso hasta la resurrección en un futuro. En otras palabras, la religión nos da fe y esperanza en un mundo mejor después de la muerte. Pero todo se sustenta en la fe, ya que nada ha sido probado. 

A pesar de que la muerte se trata en los colegios tanto en las clases de ciencia como de religión, las primeras aproximaciones deben de ser dadas por los padres y el entorno familiar expresándonos con sencillez, sinceridad y aplomo para luego elaborar el duelo. 

En ese sentido, las muertes se pueden dividir en dos y las reacciones ante éstas difieren bastante. Por un lado están las muertes esperadas, aquellas que ocurren en una persona bastante mayor que ha completado su ciclo de vida, como podría ser un abuelito, o que atraviesa una enfermedad terminal y ha sido desahuciada. Es importante ir preparando al niño explicándole la gravedad de la situación, sin mencionar la muerte, pero avisando que la enfermedad es muy grave. 

Y por otro están las inesperadas o repentinas, que ocurren en la infancia, la adolescencia o en la edad adulta y llegan por sorpresa. Las últimas son las que más pueden marcar a un niño. Transmitir nuestra incredulidad y nuestro shock les ayuda a entender que todos, niños y adultos, necesitan un tiempo para asimilar lo ocurrido. 

Hay una estadística que es demoledora: se calcula que cuando un niño llega a los 18 años, ha presenciado cerca de 18.000 muertes en cuentos, películas, videojuegos o libros, por lo tanto tiene cierta familiaridad con el concepto. Pero es diferente cuando de la ficción se pasa a la realidad.

La primera experiencia directa de un niño con la muerte suele tener un impacto muy fuerte, más allá de que lo exprese o no con lágrimas. Puede que le genere miedo por su propia mortalidad, de perder a un padre o un hermano. Expresan este miedo enfermándose, con mal humor, con problemas para comer o dormir y con desinterés por los estudios. 

Por tratarse de un tema tan complejo, es probable que no tengamos todas las respuestas para sus inquietudes y no está mal admitirlo ante ellos. En todo caso debemos explicar que se trata de un hecho natural y que todos pasaremos por ello en algún momento, pero que mientras tanto hay una viva para disfrutar.
 

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

domingo, 28 de agosto de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: ASPERGER

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

Cuando en 1943 el médico austríaco Hans Asperger desarrolló y presentó una serie de estudios sobre la neurología atípica en los niños jamás imaginó que su nombre pasaría a la posteridad. Es que por aquel entonces, en medio de la II Guerra Mundial, nadie le hizo demasiado caso. Además, sus escritos estaban en idioma alemán y nadie se tomó el trabajo de traducirlos. Y, por si fuera poco, parte del material acabó extraviado tras un incendio en su clínica. Por todas esas razones sus investigaciones permanecieron ignoradas por la comunidad psiquiátrica durante mucho tiempo.
De hecho, el término Síndrome de Asperger, en su honor, empezó a usarse recién en 1991 y entre las celebridades que lo padecen están el millonario Elon Musk, los actores Anthony Hopkins y Keanu Reeves, la activista Greta Thunberg, el director Steven Spielberg, el filántropo Bill Gates y la cantante Susan Boyle. 

Es uno de los trastornos del desarrollo, el cual suele cursar con inteligencia normal y tiene problemas más en el plano emocional, ya que se les dificulta expresar y entender emociones y puede derivar además con problemas del aprendizaje más específicos, como dificultades de lateralidad o desarrollo del lenguaje.

Se caracteriza por las dificultades que el individuo tiene en el ámbito de la comunicación y la interacción social. Las personas con síndrome de Asperger no presentan ningún déficit intelectual, pero sí se les complica relacionarse con los otros.

Tiene una base biológica y hay un componente hereditario. Es frecuente que existan más casos de trastorno del espectro autista en una misma familia. Se estima que aproximadamente dos de cada 10.000 niños padecen el trastorno. 

No es casualidad que este trastorno lo padezcan individuos con mentes brillantes, como algunas celebridades mencionadas arriba. Al centralizar más la atención en ciertos aspectos y de manera constante desarrollan más las capacidades que son de su interés y en las cuales resultan más brillantes.

Los ejemplos que conocemos como Greta Thunberg y Elon Musk son apenas parte de un conjunto más amplio y donde, definitivamente, el conocer sobre el problema y qué medidas seguir harán que algunos destaquen más que en situaciones en donde la familia no tiene idea de lo que ocurre con su hijo. 

El diagnóstico es importante, ya que si los padres ignoran esas señales podrán pensar que las dificultades de sus hijos son más problemas de inteligencia y como consecuencia de ello los pueden dejar de lado e incluso estigmatizados. Eso, por supuesto, no logra ninguna salida adecuada al problema. 

Algunos síntomas para tener en cuenta: tienen pocas habilidades sociales, presentan dificultades para mantener el ritmo normal de una conversación y generalmente no establecen contacto visual. Además, suelen tener conversaciones restringidas a un determinado tema. Generalmente hay que tener mucho cuidado a la hora de diagnosticar por el riesgo a encasillar bastante a los menores que lo padecen y sobre todo al poco conocimiento que existe. 

La mejor forma de tratar el Síndrome de Asperger es orientar a la familia y desarrollar una tabla de aspectos educativos a seguir. Pero más allá de eso es importante el trato que debe dárseles, ya que quienes presentan este trastorno pueden alcanzar total autonomía y una buena calidad de vida.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

 

sábado, 13 de agosto de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: PADRES NIÑOS Y TELEFONOS CELULARES

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

El teléfono celular se ha convertido en mucho más que un teléfono. Se trata de un pequeño objeto de metal que nos comunica con el mundo, nos informa, nos provee de música, de películas. Es a la vez radio, televisión, libro, periódico, GPS, diccionario y cientos de funciones más… Demasiada tentación para olvidarnos de él por un par de horas. 

Sin embargo, desconectarnos de él en ciertos períodos es más que recomendable por nuestra salud mental y por el bien de nuestros hijos. Es fundamental que el tiempo que pasamos con ellos el teléfono celular no sea un elemento distractor, y mucho menos que interrumpan un buen momento familiar. Para los niños puede tener consecuencias graves. 

Psicólogos y otros expertos en desarrollo infantil han investigado a lo largo de los años cómo afecta a los niños el uso que sus padres hacen de las nuevas tecnologías y al mismo tiempo ayudar a las familias a mantener un uso responsable de los dispositivos digitales.

Hace unos años, el Centro Médico de Boston hizo un interesante estudio: observaron en detalle a 55 grupos de padres y niños pequeños mientras comían en restaurantes de comida rápida y se registraron los comportamientos de ambos, incluyendo la frecuencia con que los padres utilizaban sus teléfonos durante la comida. 

Los resultados fueron asombrosos. Encontraron que 40 de los 55 sacaron algún dispositivo móvil durante la comida, y mientras algunos sólo lo miraban brevemente. Alrededor del 40% estuvieron absortos en su pantalla durante toda la comida, ignorando por completo a sus hijos. Según consignan los investigadores de este estudio, los adultos que estuvieron enfocados en sus dispositivos, respondieron con más probabilidad con dureza a los niños, tanto física como verbalmente.

Cuando el niño intentaba conversar y el progenitor respondía a destiempo o con otro tema que no estaba en sintonía con lo que el niño decía, la respuesta a esta ignorancia se traducía en acciones para llamar la atención por parte del niño o la resignación total. 

Una investigación realizada por psicólogos de la Universidad de Essex, de otro tipo pero igualmente valiosa, encontró que la mera presencia de un teléfono móvil en la mesa -incluso aunque esté apagado- hace que los que están sentados alrededor de la mesa se sientan más desconectados, y mantengan conversaciones menos profundas y más centradas en temas de poca importancia por temor a ser interrumpido.

Definitivamente es un aspecto que los padres deben cuidar. La primera sensación que perciben nuestros hijos al ver a un progenitor pendiente de su smartphone es que ellos no son importantes y que no les atienden en lo que están hablando. Poco a poco copiarán este uso también, ya que este ha sido su ejemplo y lo verán como algo normal. 

Nada es más importante que nuestros hijos, por lo tanto ellos merecen aún más respeto que cualquier extraño que nos esté enviando un mensaje o ver un video viral de Tik Tok.

Se recomienda únicamente usarlo para contestar si es algo urgente y limitar la llamada al mínimo de tiempo posible. 

Además, será difícil que un padre adicto al teléfono imponga reglas a sus hijos, sobre todo en uso de dispositivos móviles. Aquí es cuestión de predicar con el ejemplo. De lo contrario, ellos dirán que es injusto y al final será complicado poder controlarlos. 

Más allá de lo nocivo que resulta para el grupo familiar el uso del teléfono en cuanto a la interrupción de las comunicaciones, hay otro detalle no menor. Lo peligroso que significa desatender a un niño, más todavía si es pequeño, por distraerse con el celular. Si usarlo en una comida se considera una falta de respeto, hacerlo en otras circunstancias (manejando, caminando, etc.) podría ser poco menos que un atentado y llegar a ser fatal. Se han dado casos de que por ir hablando por celular y no fijarse, los hijos se pasan una calle, se caen o provocan un accidente. 

Por todo esto, lo más recomendable es que los padres tengan su propio espacio para consultar el teléfono. Por ejemplo, levantarse antes que los niños para revisar el correo y los mensajes. Es fundamental mantener las comidas, hora de dormir o momentos en el vehículo libres de tecnologías, de manera de encontrar momentos que permitan a las familias charlar sin interrupciones.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.