Por Dra. Margarita Mendoza Burgos
Esta práctica puede manifestarse de diferentes maneras: desde untar o ingerir alimentos durante el sexo, hasta fantasear con escenas eróticas que involucren comida. En muchos casos, la sitofilia también está relacionada con el juego sensorial, la sensualidad y la creatividad.
Aunque puede ser parte de una vida sexual saludable entre adultos, también conlleva ciertos riesgos. Desde el punto de vista nutricional y médico, el uso frecuente de alimentos en prácticas sexuales puede derivar en problemas como aumento de peso, enfermedades relacionadas con la obesidad o infecciones, especialmente si los productos no se manipulan con higiene. Por ejemplo, introducir alimentos en zonas íntimas o utilizarlos durante prácticas orales sin la debida limpieza puede provocar infecciones bacterianas o fúngicas.
Nada más gráfico para explicar la sitofilia que algunas escenas de la película Nueve Semanas y Media, cuando Kim Basinger y Mickey Rourke juegan con comida sobre el cuerpo del otro. Usan miel, leche, cerezas y otros alimentos como parte del juego sexual.
No existe un perfil específico de persona que practique la sitofilia, que viene del griego sitos (comida) y philia (amor o atracción). Puede ser adoptada por cualquier individuo que encuentre excitación en la combinación de comida y sexualidad. Algunos lo hacen por novedad, otros por el simbolismo afrodisíaco de ciertos alimentos.
Existe una técnica conocida como nyotaimori: consiste en utilizar el cuerpo humano como una superficie para servir alimentos, transformándolo simbólicamente en un "plato viviente". Esta práctica, asociada comúnmente al erotismo, suele representarse con una persona —frecuentemente una mujer— completamente desnuda, recostada sobre una mesa y decorada con diversos tipos de comida, que los comensales consumen directamente de su cuerpo.
Históricamente, este vínculo entre erotismo y comida recuerda a las bacanales, las fiestas rituales dedicadas al dios romano Baco —equivalente de Dionisio en la mitología griega—, deidad del vino, la fertilidad y el éxtasis. En estos eventos, la sensualidad, el descontrol y los excesos eran parte central de la celebración.
Algunos alimentos suelen asociarse a esta práctica por sus supuestas propiedades afrodisíacas. Entre ellos destacan el chocolate, las ostras, las fresas, el aguacate o productos ricos en zinc, vitamina E y feniletilamina, sustancias relacionadas con el aumento del deseo sexual. Sin embargo, fundamental en esta práctica es la conexión psicológica y sensorial entre la comida y el placer sexual, más allá de sus propiedades nutricionales o afrodisíacas.
También es importante considerar la interacción de ciertos alimentos con medicamentos. Algunos pueden potenciar o inhibir la acción de fármacos, generar efectos secundarios o interferir con su absorción. Por ejemplo, el consumo de azúcar puede intensificar el efecto de algunos estimulantes.
En cualquier caso, se recomienda ejercer esta práctica con responsabilidad: mantener una dieta equilibrada, cuidar la higiene y evitar el uso de alimentos que puedan causar daños o infecciones. Como toda expresión de la sexualidad, la sitofilia debe basarse en el respeto, el consentimiento mutuo y la salud.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.
Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.
Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.
Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.
La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.
Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.
Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.


