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sábado, 9 de noviembre de 2019

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: PECAR DE LISTOS


Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Hace unos días se publicó en Europa un libro revelador.

Se trata de La Trampa de la Inteligencia, donde el periodista David Robson plantea una teoría interesante: las personas inteligentes no sólo son tan propensas a cometer errores como el resto, sino que incluso pueden ser más susceptibles a ellos.

Robson comparte casos históricos que tienen como protagonistas a mentes brillantes como Albert Einstein y Steve Jobs, para explorar por qué fallamos al comprender nuestra inteligencia.

Conclusión: las mentes más brillantes y las organizaciones mejor estructuradas pueden ir en contra de sus propios intereses.

Para empezar, no todos aquellos etiquetados como “inteligentes” en verdad lo son. La mayoría de las personas se creen inteligentes, pero es más un ejercicio de autoestima que otra cosa. En realidad no lo son, aunque su familia y su entorno están convencidos de ello. Tener buenas calificaciones no necesariamente es un indicativo de ello, ya que a veces muchos alumnos simplemente pasan porque la principal motivación de los institutos educativos es llenar las aulas y cobrar las cuotas mensuales. 

Sin embargo, no todos son así. Existen personas realmente inteligentes, aquellas que captan fácilmente las cosas y destacan sin mayor esfuerzo. También están los inteligentes que saben que siempre hay algo más que aprender, que no se consideran sabios ni sabelotodos, por lo que hacen esfuerzos por mantenerse al día siempre. Y, en otro grupo, un número aún mayor de vivos o vivianes, como se les llama coloquialmente. También hay que mencionar que la mayoría de las veces no se es eficiente y brillante en todo, sino que hay diferentes tipos de inteligencia.

La inteligencia acarrea un gran peligro, sobre todo si no se la usa correctamente. Molière decía que “un tonto ilustrado es más tonto que un tonto ignorante”. El filósofo René Descartes, a quien citan en el mencionado libro, escribió: “Las mentes más grandes son capaces de los vicios más grandes y de las virtudes más grandes; los que avanzan, aunque lo hagan muy lentamente, pueden ir más lejos si siempre siguen el camino correcto, que los que tienen demasiada prisa y se desvían de él”.

Dichos conceptos ayudan a explicar por qué a veces las personas inteligentes actúan de forma estúpida. En general, todas las diferentes inteligencias que he mencionado sienten excesiva confianza en su brillantez y consideran poco las ofertas, ideas, tratos o conductas que no son del todo las más adecuadas. A veces no se permiten dudar, otras es solo cuestión de soberbia pero mayormente lo que ocurre es que están tan absortos en sus ideas que más que subestimar no se enteran de nada. 

En su libro, Robson lo explica muy claro bajo un proceso psicológico al que llama razonamiento motivado. “Cuando abordamos un asunto desde un punto de vista emocional, tendemos a aplicar nuestra inteligencia de una manera parcial, que sirve a nuestras propias creencias y preconceptos. Es decir, solo buscamos evidencias que respalden nuestro punto de vista y utilizamos elaborados razonamientos para refutar cualquier crítica o desacuerdo. Y cuanto más inteligente es una persona, más fácil es crear argumentos creativos que apoyen sus propias creencias”

¿O a qué otra cosa puede atribuírsele la actitud de Steve Jobs que acabó costándole la vida? El fundador de Apple fue diagnosticado con tumor cancerígeno en el páncreas que extirpado quirúrgicamente no representaba ningún riesgo, pero Jobs decidió no operarse y se lo trató con jugos de papaya y sesiones de acupuntura. Resultado: años después murió a causa de dicho cáncer. Muchas veces los genios son incapaces de ver sus propios defectos y se dejan guiar por sus instintos.

No es fácil gestionar la inteligencia, y a veces se cae en la trampa que le da título al libro. Robson utiliza un carro para explicar su teoría: “Un carro con motor más potente te lleva más lejos y más rápido. Pero también necesita frenos, dirección y un GPS para seguir la ruta correcta. De lo contrario, podría acabar en un acantilado”. Aunque suene raro, a la inteligencia también hay que educarla.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
Consultas on line

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

sábado, 3 de agosto de 2019

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: EVITE EL CRIAR TIRANOS


Por Dra. Margarita Mendoza Burgos
 

Cada vez es más frecuente escuchar términos como “niño tirano” o “niño dictador”. 

Se trata de niños que se creen el centro del universo, y que todo y todos solo tienen la tarea de complacerle y trabajar para sus caprichos. 

Son personas que no aceptan una negativa como respuesta. Arroja la comida si no le gusta algún ingrediente, rechaza la ropa si no le gusta y hasta escupe una bebida si no es de su agrado… Sin embargo, detrás de él están los que alimentan esa actitud: Los padres, que lo tratan como si el sol saliese cuando él lo ordena. 

Criar a alguien bajo esos parámetros, dándole tanto poder, puede ser muy peligroso, por eso también se le conoce como “Síndrome del Emperador”. 

No solo será un niño tirano sino también sumamente inseguro, ya que tarde o temprano chocará con una realidad: descubrirá que el mundo no gira a su alrededor como los padres le hicieron creer. Por otro lado, y por su mala conducta, es proclive de recibir maltrato de la gente que él cree le obedecerá y cumplirá sus caprichos al pie de la letra. Pero no todos serán como los padres y probablemente abuelos. 

Lo primero que necesitan los padres es aprender a decir que no, reaccionar ante la situación y empezar a corregirle y a limitar sus acciones y constantes caprichos. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos los padres y todos los que fomentan esta conducta, piensan que es gracioso. No lo ven como algo grave y piensan que al crecer, como por arte de magia, lo malo desaparecerá. 

Por supuesto que no es así y se necesita enderezar la conducta lo antes posible. 

Si los padres intervienen, tal vez hasta los 12 años es posible corregir el rumbo. Media vez que inicie la edad de socializar con niños de su edad y al entrar a la adolescencia será mucho más difícil. Incluso llegará un momento en que se dará cuenta que los que le permitían todo le han hecho un enorme daño y utilice de forma manipulativa la culpa de estos. De hecho, en muchos casos estos niños tiranos agreden a sus padres, ya sea verbal o físicamente. 

La clave, como casi siempre, pasa por quienes los educan: es decir los padres y algunas veces los abuelos. Pero si en casa se sientan las bases correctas, es más difícil que no entren en razón. Hay algunos niños más proclives que otros, especialmente los hijos únicos, los que padecen enfermedades que a la vez pueden ser provocadas de forma inconsciente. A veces es el hermano pequeño en otras, el mayor; también puede ser adoptado, hijos de padres mayores. Las estadísticas dicen que este fenómeno se da más entre clases altas y medias, y entre niños que niñas. 

Poner límites, pocos pero claros, es fundamental, y esa es tarea de los padres. Ellos son los primeros que deben educarse. 

Como decía Napoleón: "Los hijos se educan veinte años antes de que nazcan”.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

domingo, 23 de junio de 2019

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: ANSIEDAD PROCESO POSITIVO HACIA LO NEGATIVO


Por Dra. Margarita Mendoza Burgos
Siempre se asocia la ansiedad a lo negativo y no es así: Se trata de un mecanismo defensivo, una alarma que salta ante situaciones consideradas amenazantes. Es normal y ayuda al rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta. En cierto modo nos empuja a tomar las medidas convenientes, como huir, neutralizar, afrontar o atacar, según la circunstancia lo requiera. 

Richard Lazarus, célebre psicólogo estadounidense, definía a la ansiedad como “un fenómeno que se da en todas las personas y que, bajo condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral, o académico. Tiene la importante función de movilizarnos frente a situaciones amenazantes”. 

En todo caso, el problema viene cuando nos obstaculiza algún deseo o emprendimiento que conlleve el factor riesgo. Esto porque el ser humano desea lo que no tiene, y quiere conservar lo que tiene. 

Estos mecanismos ansiosos tienen dos componentes: físico y psíquico. Los físicos, aparecen ante un detonante, preparando el cuerpo para la situación de defensa ante el mismo. 

Proveniente del latín anxietas, la palabra ansiedad significa congoja o aflicción. Es un estado de malestar psicofísico caracterizado por una sensación de inquietud, intranquilidad, inseguridad o desasosiego ante lo que se vivencia como una amenaza inminente y de causa indefinida. 

En caso que el detonante actúe demasiado a menudo, el organismo empieza a repetir el efecto ansiedad sin necesidad del estímulo de forma aparente. Puede aparecer ante pequeños detalles o anticipaciones a la causa matriz. Deja de ser adaptativo y empieza a reproducirse como una forma de tensión constante o stress. Precisamente cuando la tensión es constante pueden iniciarse cuadros de problemas relacionados con esta, ya sea a nivel psíquico y/o con manifestaciones físicas. Ya hay una especialidad médica propia de esta relación y es la medicina psicosomática. 

Obtener un diagnóstico apropiado puede ser complicado 

Lo más evidente aparece en la parte física y por los tabúes de la enfermedad mental hace que quienes los padecen no les agrade que les expliquen que su sintomatología física esté derivada de un problema psíquico y les den referencia para un psicólogo y, peor aun, un psiquiatra. 

En lo físico, algunos síntomas son: problemas de garganta, reacciones del hígado, reacciones cutáneas, actividad del bazo, sudor frío y enrojecimiento de mejillas. 

La medicina psicosomática es una referencia alternativa y que es bien aceptada. Sin embargo no existen muchos especialistas en este ramo y lo más común es, en el mejor de los casos, que se les envíe a un profesional con conocimientos de esta especialidad. 

La ansiedad no es algo que se adquiere como una infección, aunque podría aumentarse si alguien de autoridad o que representa algo importante para nosotros la padece en el hogar o el entorno. 

Hay crisis de ansiedad que son permanentes y otras por períodos. Depende del sujeto y los componentes disparadores o causas de la ansiedad.. Hay sujetos en los cuales permanece una ansiedad perenne llegando a constituir problemas del rango de los trastornos de ansiedad y otros que las proyecta en algún objeto y/o circunstancia especifica , como las fobias. 

Ayudar a una persona con ansiedad no siempre es fácil. Los familiares y amigos de las personas que sufren problemas de ansiedad se encuentran ante una situación que, en muchas ocasiones, no saben cómo manejar y pueden llegar a sentirse frustrados o cansados. Al paciente se le debe tratar con manos de seda y también con firmeza, es decir no hacerle sentir como víctima o enfermo pero a la vez proporcionarle amor y seguridad. Es fundamental participar en el afrontamiento de miedos e incertidumbres y también ayudar a cambiar de foco la atención puesta sobre las preocupaciones. 

Recientemente el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME) realizó un estudio que deja datos escalofriantes: El trastorno mental más común en los países de la Unión Europea es el trastorno de ansiedad, el que sufren 25 millones de personas (el 5,4% de la población). Este fenómeno se nota, además, en edades cada vez más tempranas. En síntesis, una alarma que suena cada vez más fuerte, aunque muchos no quieran escucharla.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

sábado, 3 de noviembre de 2018

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: AUTOLESIONES


Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


La tendencia es alarmante. Cada vez son más los adolescentes que se suman a la peligrosa moda de autolesionarse haciéndose pequeños cortes en los brazos y en las piernas. Lo peor es que la mayoría de los casos pasan inadvertidos para los padres. Aclaración: aquí no hay intenciones suicidas. 

En Europa, el 27,6% de los adolescentes se ha autolesionado de forma voluntaria al menos una vez en la vida, según un estudio publicado en la revista Journal of Child Psychology and Psychiatry. De estos, el 20% lo hace de forma ocasional y casi el 8% se lesiona de manera reiterada. Lo preocupante es que los casos se han multiplicado por 10 en las últimas tres décadas. 

Esta tendencia es una forma de manifestar el deseo de control. De esa forma pueden "controlar" algo que le molesta. Lo introyectan -o sea lo vuelven propio- y lo descargan u omiten o lo neutralizan haciéndose daño a ellos mismos. 

Eso es más fácil que “arreglar el mundo”, pelearte con tus padres, enfrentar a los que te acosan… Este gesto de autolesionarse les da un control que no se puede lograr de otra manera, sobre todo en un momento de la vida tan crucial en que no son niños ni adultos. Tienen que despertar de la inocencia y no quieren aun. Además, no tienen los recursos mentales de la gente adulta para ignorar lo que no les agrada. 

Si además esto se combina con un mal ambiente familiar, donde las posibilidades de conversación son escasas, hay ausencia de empatía y de paciencia en el núcleo interno, esto se convierte en un cóctel explosivo. Estalla la bomba y esto se convierte en un ritual adictivo que te libera del dolor moral, que es más fuerte que cualquier dolor físico. 

Existen indicios leves que permiten visualizar este perfil de adolescente: niños con problemas de aprendizaje, ansiedad, inquietud, trastornos de conducta... Es decir, niños poco comprendidos y con dificultades. Si el ambiente familiar no es contenedor, o no sostiene estas fragilidades, la bomba estallará con más facilidad. Todo comienza en la pubertad, entre los 12 y 14 años, aunque ahora que los niños son más despiertos podrían empezar antes. 

Debido a que las heridas a veces son difíciles de detectar, un niño con las características antes mencionadas encaja en este perfil, por lo que los padres deben empezar a preocuparse, más si ven cambios abruptos en su conducta, en sus amistades, en sus hábitos alimenticios y en sus horarios de sueño. 

No existen recetas mágicas para frenar este fenómeno; conviene analizar cada caso en particular. Las terapias no son exclusivas sino inclusivas. Incluyen todo lo posible: medicamentos, interacciones con la familia, con el niño joven, con el centro escolar, con los profesores de aprendizaje o refuerzos educativos. También relajación, técnicas de conducta y un sinfín de etcéteras. En estos casos el terapeuta debe ser muy creativo y no temer incluir todos los recursos de los que pueda echar mano. 

En la era de la tecnología todo se propaga con la ligereza de un parpadear, eso explica que el “fenómeno de las cuchillas” se haya vuelto tan popular. Cada vez somos más seres humanos y queremos destacar como únicos, pero nos convertimos en promotores de algo y a la vez consumimos imitación y moda. Somos cada vez más del montón buscando ser diferentes con lo que otros propagan... Así es la esencia humana: ambivalente. 

Vale aclarar, o insistir, que las autolesiones de las que hablamos no tienen intenciones suicidas, aunque hay casos que terminan mal, sobre todo cuando no se calcula adecuadamente o se pierde el control de lo que se hace, como en muchos otros retos virales. 

Autolesionarse -el beber y el fumar también lo son- es solo la punta del iceberg, es una señal inequívoca de que algo más está ocurriendo y es necesario buscar la causa lo más rápido posible.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
Consultas on line www.dramendozaburgos.com

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.