sábado, 14 de febrero de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: SI LA ENVIDIA FUERA TIÑA.....

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

La envidia es una emoción presente en todos los seres humanos, pero su expresión depende en gran medida de las experiencias familiares y sociales que nos moldean desde la infancia. 


Cuando en el hogar se gestiona de manera saludable —incluso en la interacción natural entre hermanos—, suele desarrollarse de forma equilibrada. Sin embargo, expresiones cotidianas como “el vecino tiene carro nuevo; ojalá se le arruine pronto” contribuyen a un manejo distorsionado y corrosivo de esta emoción.

Especialistas señalan que la envidia forma parte de la naturaleza humana y se adapta según la crianza y el carácter individual. Mientras algunas personas celebran el éxito ajeno, otras reaccionan con un enojo tan profundo que “podrían ponerse verdes”. 

Esta emoción puede convertirse en un motor de superación o, por el contrario, hundir a quien la experimenta en la frustración y la desesperanza. Como resume una expresión popular: “No quiero que fulanito tenga ese caballo”. “¿Para tenerlo tú?”, pregunta otro. “No —responde el envidioso—. Para que no lo tenga él”. Ese tipo de envidia es la más destructiva.

Aunque es un sentimiento común, admitirla sigue siendo un tabú, pues se le asocia con emociones negativas. En muchos casos, crece silenciosamente, como una hiedra emocional que se expande sin control. 

No obstante, cada vez más personas reconocen la existencia de una “envidia sana”: aquella que permite alegrarse por los logros ajenos y, a la vez, sentirse motivados a mejorar.

Los efectos nocivos de la envidia mal gestionada son claros: frustración, enojo, resentimiento y un deterioro afectivo que, con el tiempo, puede impedir avanzar. Como decía el escritor Mark Twain, “la envidia es la hierba que crece más verde en el jardín del vecino.”

Sin embargo, también puede tener un costado constructivo si se utiliza como estímulo para alcanzar metas o adoptar cualidades admiradas en otros.

Aunque algunos hombres la consideran un rasgo “más femenino” y les cuesta aceptarla, ellos también la experimentan. La diferencia está en reconocerla, manejarla adecuadamente y transformar lo que podría ser un sentimiento corrosivo en una herramienta para el crecimiento personal.

 

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

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