Por Dra. Margarita Mendoza Burgos
Cada vez es más frecuente leer y escuchar sobre los vínculos traumáticos. A pesar de no ser un término nuevo, últimamente ha irrumpido en la sociedad para instalarse en los temas de conversación. Se trata de un fenómeno que ocurre en relaciones donde una persona experimenta un ciclo de abuso y afecto intermitente.
Se forma entre dos personas en las cuales una de ellas sufre constantes idas y vueltas entre el buen trato y el malo. Esa intermitencia justamente hace que quien lo sufra no pueda desengancharse tan fácilmente, ya que en determinado momento el maltratador recupera su encanto inicial.
Este vínculo, que en inglés se llama "trauma bonding", se basa en varios mecanismos psicológicos, como la disonancia cognitiva, la dependencia emocional y el síndrome de Estocolmo. A veces es difícil desde adentro darse cuenta de que es víctima de una relación así, por lo cual es importante percatarse de las banderas rojas o los signos de alerta de que algo no está bien.
Si bien lo más normal es que los vínculos traumáticos se den en una relación de pareja, pueden ocurrir entre miembros de la familia, jefes, empleados e incluso amigos.
La teoría del vínculo traumático la desarrollaron en 1981 los doctores Donald Dutton y Susan Painter con base en la experiencia y los estudios realizados con mujeres víctimas de relaciones abusivas. Observaron que en este tipo de uniones se generaban unos vínculos muy poderosos; y pudieron constatar también que dichos vínculos se desarrollaban a partir de dos características específicas y esenciales de la relación abusiva: a) Desequilibrio de poder; b) Intermitencia del abuso.
Las consecuencias de un vínculo traumático son graves y duraderas. Las víctimas suelen experimentar baja autoestima, ansiedad, depresión y síntomas de trastorno de estrés postraumático. Por eso es necesario ser abiertos y aceptar consejos de quienes los rodean. A este nivel suelen ser los de afuera los que pueden ver y tratar de ayudar.
La recuperación de un vínculo traumático es un proceso complejo que requiere tiempo y apoyo profesional. También son importante las terapias de grupo para ver las opiniones de otros y a través de ellos descubrir que a otros les está pasando lo mismo.
Por supuesto que hay señales, banderas rojas y otro tipo de alerta, pero en temas sentimentales ya sabemos que el que ama es ciego, sordo y mudo. Al final, el amor enturbia la razón.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
www.dramendozaburgos.com
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.
Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.
Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.
Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.
La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.
Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.
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