Por Dra. Margarita Mendoza Burgos
La tercera edad representa una etapa extraordinaria de la vida que, lejos de ser un ocaso, puede convertirse en uno de los períodos más enriquecedores y satisfactorios de nuestra existencia. La clave para alcanzar la felicidad durante esta etapa radica en adoptar una perspectiva positiva y proactiva, aprovechando las oportunidades únicas que este momento vital nos ofrece.
Por supuesto, para ello tenemos que mentalizarnos y aceptar los cambios físicos y mentales que van apareciendo. No hay forma de dar marcha atrás. “La gente de cierta edad si amanece sin dolor, es que está muerta", reza un dicho y razón no le falta. Por otro lado, suele ser en esta época en la que en el mejor de los casos ya estamos jubilados y disfrutamos de mayor tiempo.
Eso nos brinda la libertad de reinventarnos y descubrir nuevas pasiones. Muchos adultos mayores encuentran satisfacción aprendiendo idiomas, desarrollando habilidades artísticas o explorando hobbies que durante su vida laboral no pudieron cultivar. Lo mismo aplica para los viajes.
Para vivir esta etapa en plenitud, las personas de la tercera edad debemos mantener buenas rutinas de higiene personal, hacer ejercicio, alimentarnos adecuadamente, cultivar amistades, disfrutar de actividades placenteras y participar en voluntariados.
El gran desafío de la tercera edad es el deterioro físico y mental que naturalmente ocurre con el paso del tiempo. Por esta razón, es fundamental mantener un enfoque proactivo hacia nuestra salud. Esto incluye acudir regularmente a consultas médicas, realizar chequeos de visión y audición, y dar seguimiento a las patologías preexistentes para evitar complicaciones.
Además, es crucial incorporar ejercicios de equilibrio y musculación en nuestra rutina diaria, ya que tanto la fuerza muscular como la estabilidad tienden a disminuir con la edad. Mantener una vida activa y cuidada contribuye significativamente a mejorar nuestra calidad de vida y a prevenir problemas que puedan afectar nuestra autonomía y bienestar general.
La tecnología ofrece al adulto mayor la oportunidad de estar más conectado con el mundo y con las personas que queremos. Sin embargo, es importante no aislarnos en casa. Es esencial buscar actividades al aire libre y socializar con amigos. Además, no se recomienda centrarse exclusivamente en el cuidado de los nietos o las mascotas; es crucial mantenernos activos y en movimiento, tanto física como mental y espiritualmente, para vivir una vida plena y equilibrada.
En cualquier caso, es posible contar con la ayuda de profesionales capacitados en el cuidado de personas mayores. Además, es importante realizar todo tipo de ejercicios, como yoga, aeróbicos, caminatas, clases de baile, artesanías, costura o cualquier actividad que nos interese.
Lo fundamental es no ver la vejez como una etapa en la que pasamos desapercibidos. Es esencial mantener nuestra coquetería, bailar, sonreír y disfrutar de la vida, sin preocuparnos por lo que piensen los demás, viviendo plenamente como si nada importara. Además, la experiencia acumulada nos enseña que la vida es preciosa y que cada día es una oportunidad para ser feliz.
Los secretos para vivir feliz en la tercera edad incluyen mantener la capacidad de asombrarnos con la vida, como lo hacen los niños. Es importante practicar la gratitud, ya sea hacia Dios, hacia aquello en lo que creemos, o hacia las personas que nos rodean. También debemos alejarnos del mal carácter, enfocarnos en buscar soluciones en lugar de quedarnos atrapados en los problemas, y evitar caer en la queja constante. Cultivar una actitud positiva y abierta nos ayuda a disfrutar plenamente esta etapa de la vida.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
www.dramendozaburgos.com
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.
Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.
Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.
Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.
La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.
Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.
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