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jueves, 20 de abril de 2017

Hoy 20 de Abril se celebra el Día Internacional de la Marihuana

Por Compartiendo mi Opinión
Desde hace más de 40 años, la expresión “420” (cuatro veinte) ha identificado a la comunidad canábica en el mundo, aunque las razones no son claras. Algunas dicen que se trata de un código policiaco usado para identificar delitos relacionados con la marihuana, mientras que otras lo relacionan con grupos de jóvenes en California o Canadá.

La historia más difundida y comúnmente aceptada es aquella que habla sobre un grupo de estudiantes de la Escuela Secundaria San Rafael, en California, que arrancaron y se apropiaron de una provisión de marihuana de la que una persona ya no podía hacerse cargo. Por motivos de horarios académicos, estos chicos tomaron la costumbres reunirse para ir a fumar hierba todos los días a las 4:20 bajo la estatua de Louis Pasteur que se encuentra en la escuela. La expresión “4:20 Louis” se convirtió así en un código secreto fácil de recordar que podía decirse frente a padres y profesores.

Sin importar la verdad o falsedad de esta historia, la expresión “420” reúne hoy a consumidores, vendedores y productores de marihuana a nivel internacional y en la web, expresando la unidad, solidaridad y acciones en favor de la legalización.

De la hora se pasó al día. La expresión dejó de significar las 4:20 de la tarde para afianzarse entre la comunidad como el 20 del cuarto mes del año, lo que convierte a esta fecha en el día internacional del consumo y lucha por la legalización de la marihuana. Miles de personas al rededor del mundo se reúnen en actos públicos para fumar marihuana este día, particularmente a dicha hora.

En los países y estados en los que el consumo de marihuana no es legal, la celebración del “420” es, a su vez, una protesta abierta en contra de la autoridad, que se ve limitada e impedida para actuar en la mayoría de los casos dado el tono pacífico de las acciones.

Entre estas manifestaciones, destaca la realizada por unos 200 consumidores de Vancouver, Canadá, quienes se plantaron a fumar juntos y en público el 20 de abril de 1995, exigiendo un debate abierto sobre la legalización del cannabis. Este evento, que sí fue registrado, representa para muchos el verdadero origen del “420”. A la fecha, esta protesta sigue teniendo lugar en aquella ciudad y otras como Toronto, Ottawa y Ontario, donde alcanzan un nivel de convocatoria tal que es posible encontrar comercios establecidos ese día donde se pueden comprar productos relacionados con la marihuana, así como la organización de foros de discusión sobre el estatus legal de su producción, venta y consumo.

Otras ciudades famosas a nivel mundial por contar con actividades y muestras de apoyo a la comunidad canábica en esta fecha son Londres, Amsterdam, Madrid y Barcelona en Europa; así como San Rafael, San Francisco, Boston, Seattle y Nueva York en Estados Unidos. Las manifestaciones multitudinarias con motivo del “420” en otros países no son tan comunes, pero no dejan de registrarse.

Francia es el único país en el que el 20 de abril no ha sido abrazado por la comunidad como día del consumo y las actividades por la legalización de la marihuana, probablemente por coincidir con el natalicio de Adolf Hitler. En el país galo, la fecha ha sido movida al 18 de junio.

domingo, 28 de agosto de 2016

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: LA LIBERTAD Y EL BURKINI



       No Es un conflicto que se esté dando en El Salvador, ni veo probable que vaya a darse; pero es que a veces siento la necesidad de hablar de algo que no tenga que ver con El Salvador, porque hablar de El Salvador me agota tanto como hablarle a la pared, cuando veo que, de todos modos, ni para atrás ni para adelante. Bueno, eso es lo que solía ver, porque ahora veo que para atrás sí. Y no solo me agota, sino que me produce tristeza; así que voy a trasladarme lejos.

       El conflicto del burkini se da fundamentalmente en Europa, donde la población inmigrante de origen musulmán es más abundante. Para los no familiarizados con el concepto, explico que el burkini es como comúnmente se está llamando a esta prenda de baño diseñada particularmente para mujeres musulmanas, y, como es fácil suponer, el término viene de la fusión de “burka” y “bikini”. Como la cultura musulmana manda que la mujer debe tener todo su cuerpo tapado en público, era muy difícil para estas mujeres disfrutar de las playas o piscinas como cualquier mujer occidental, teniendo que usar su aparatosa vestimenta tradicional. Además, el uso de la misma es vista como símbolo de opresión machista y religiosa (aunque es más de lo primero que de lo segundo), lo que en Europa es inaceptable, y en Francia, incluso prohibido.

       Siendo esto así, a alguien se le ocurrió diseñar una prenda de baño que ofreciese suficiente comodidad, y, al mismo tiempo, tapase todo el cuerpo. El invento parece haber tenido aceptación entre la población femenina musulmana porque permite acercarse al disfrute del baño en público, sin faltar al precepto cultural del cuerpo tapado, y, supuestamente, sin incumplir la prohibición del burka. Aparentemente es un pasito adelante en la integración de la mujer musulmana en la cultura occidental.

O al menos, esa debió ser la intención, porque en los liberales países europeos, y en particular en la super liberal Francia, donde la población musulmana es muy numerosa, y donde ya era controvertida la prohibición desde hace unos años del burka en los espacios públicos, no lo ven de la misma forma, sino que ha sido interpretado como una reafirmación de los restrictivos valores de la cultura musulmana en medio del país ícono de la libertad, del “vive y deja vivir”, y una estrategia para violar la mencionada prohibición. Y este conflicto cultural ha alcanzado otro punto culminante cuando miembros de las fuerzas de seguridad han despojado, o hecho despojarse a unas mujeres de su burkini en una playa; no todo, sino parte de él, claro.

Resulta más que contradictorio que en el país de la libertad esa libertad exista solo para los valores de la mayoría, y no para los de la minoría no tan minoritaria. Las autoridades francesas defienden que lo que prohíben no es una vestimenta en sí, sino la opresión y falta de libertad que esa prenda simboliza, según su apreciación. Puede que tengan razón en la misma, y derecho a luchar contra la falta de libertad en su país, pero usar la falta de libertad para ello me suena muy contradictorio. Es como pegarle a un hijo para “enseñarle” que no debe pegar a sus compañeros. Las estrategias que usan en el país de la libertad son similares a las que usan en países islámicos de sobra conocidos por restrictivos. Los extremos se tocan.

La libertad es un concepto un tanto subjetivo; demasiado subjetivo diría yo. La libertad no se impone; la libertad se siente; se vive. Y no se siente o se vive por el simple hecho de que te la den, ni mucho menos por el hecho de que te la impongan. Las autoridades del país pionero de la libertad deberían saberlo muy bien, pero no lo saben. La libertad se educa desde que se nace, o desde que se es pequeño; y solo en esas condiciones se es capaz de usar, de sentir y de vivir con plenitud y de hacer adecuado uso de ella.

En la medida en que una persona haya sido educada por más tiempo en la falta de libertad más difícilmente sabrá integrarse después a la misma. Muchas mujeres musulmanas envidian la libertad que disfrutan las occidentales, pero pocas se atreven a probarla aunque la tengan en la mano; incluso no muchas transmitirán a sus hijas eso que está ahí pero que no conocen. Miedo a lo desconocido. Que te impongan algo, aunque sea la libertad, no deja de ser una imposición más a las que la mujer musulmana ya está acostumbrada… solo que a la libertad ni siquiera está acostumbrada.
Puede que Francia tenga su derecho a tratar de combatir preceptos culturales trasnochados, pero esa no es la forma. Partiendo de que la libertad se educa desde pequeños, hay que educar en las escuelas y tener paciencia y esperar al menos una generación. Y tomando en cuenta que en muchos casos la educación en la escuela entrará en fuerte conflicto con la educación en el hogar, que tratará de perpetuar dichos valores, no hay garantía de que la siguiente generación sea capaz de vivir y sentir la libertad; algunas mujeres sentirán una gran inseguridad. La integración será completa en la segunda generación. O eso, o el conflicto social.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.


Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

sábado, 9 de abril de 2016

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: LOS CANGREJOS


       Cuentan que un cocinero tenía una olla pacha, llena de cangrejos, destapada; y unos pocos cangrejos en otra olla, alta y tapada. Al preguntarle sobre la paradoja, explicó que los pocos de la olla alta y tapada eran alemanes y se ayudaban hasta que salía el último, mientras que con los del montón de la olla pacha y destapada no había cuidado, porque eran salvadoreños, y en cuanto uno asomaba la cabeza, los demás se encargaban de bajarle.

       Por supuesto, ni los alemanes son únicos en su forma de entender las cosas, ni nosotros tampoco en la nuestra, pero ambos son muestras elocuentes de por qué hay un primer mundo y un tercero. Es cierto que estas características culturales no son la única causa, y que hay otras circunstancias que tienden a perpetuar esos status, pero dichas circunstancias precisamente encuentran terreno fértil en las culturas.

       Vivimos en un mundo cada vez más competitivo, pero si siempre nos hemos caracterizado por competir en lo pequeño, a nivel individual, y la mayoría de las veces de una forma absurda e desenfocada; hoy día, ante fenómenos como el de la globalización, mantener esa táctica, tan arraigada en nuestra cultura, supone perder totalmente la referencia de cuál es la cancha de competencia, y quedar definitivamente condenados al fracaso y al subdesarrollo.

       Para nuestra cultura, el simple hecho de ver ojos en cara ajena ya es motivo de competencia. Tan baja autoestima tenemos, que cuando otro destaca y tiene éxito, lo sentimos como un fracaso propio. Quien debería ser un modelo lo convertimos en un rival. Y esa misma baja autoestima es la que hace que en vez afrontar la situación en forma positiva y tratar de superarnos para estar al nivel de ese modelo, no creamos en esa posibilidad, y manejemos la situación a la inversa, tratando de desacreditar u obstaculizar el éxito de los otros para que caigan por debajo de nuestro pobre nivel.

       En vez de ser parte de la tripulación de un gran crucero, preferimos ser capitanes de un tronco flotando, con tal de tener un mando que ni sabemos manejar. Por ello es mucho más fácil que un salvadoreño destaque fuera del país que dentro de él, porque se le corta la influencia negativa que la propia cultura ejerce sobre él, y se detectan y aprovechan sus valores y talentos para incorporarlos a esfuerzos conjuntos que realmente miran hacia arriba sin el temor de que otros los vean competitivamente y los saboteen.
        Participando en el éxito de otros se ayuda a levantar y fortalecer la imagen y credibilidad de una comunidad o país, lo que supone abrir una puerta para todo aquello que tenga su sello, con lo que todos ganan, y ganan a otro nivel más elevado que el del suelo, que es al que estamos acostumbrados. El verdadero subdesarrollo tiene fundamentos educativos y culturales; el subdesarrollo económico no es más que una consecuencia de ello.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.


lunes, 4 de abril de 2016

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: LA FELICIDAD VIRTUAL



No dejo de sorprenderme de cómo las redes sociales están cambiando nuestras vidas. Empezaron siendo una forma moderna de comunicarse y compartir lo que solíamos comunicar y compartir las personas, es decir, un poco de todo, alegrías, tristezas, logros, preocupaciones… Sin embargo, cualquiera que entre hoy día a las redes sociales se da cuenta de que las preocupaciones, tristezas y fracasos ya no existen en nuestras vidas; han desaparecido como por arte de magia. Solo existe la alegría y la felicidad. Pareciera que las redes sociales han conseguido el milagro de hacernos a todos felices. ¿Será esto así? ¿Qué tan cierto es?

La respuesta es muy simple. Cualquier aficionado a subir a las redes “selfies y happy pictures” sabe perfectamente que se trata simplemente de un intento de mostrar a los demás una imagen idílica de uno mismo; imagen que puede ser real o falsa, o parcialmente falsa; imagen que puede ser forzada, manipulada, y sobre todo, manipuladora, porque tiende a contagiar a otras personas a través de ese mecanismo natural de los seres humanos, que se mueve a un lado y a otro de la frontera entre lo sano y lo insano, llamado envidia.

Vivimos en una sociedad donde la felicidad está muy valorada, no importando si es real o ficticia; lo importante es que lo parezca, lo que se suele llamar “postureo”. Las personas tienden a mostrar lo que creen mejor de ellas, de sus vidas o incluso lo que les gustaría que fuera, aunque sólo sean meras ilusiones sin intención de convertirlas en realidad, para ser valoradas como personas felices ante los demás y ante sí mismas. No importa que la familia sea un desastre. Una simple foto de todos juntos y sonrientes, subida a las redes, la convierte en una familia feliz. No importa que una pareja no funcione; una foto suya en las redes, con actitud cariñosa para la ocasión, la convierte en la pareja perfecta.

El resultado de todo ello es que cada vez una mayor parte de la sociedad, particularmente entre los jóvenes se ve envuelto en ese mundo de fantasía, en esa burbuja de alegría y felicidad que son las redes sociales. Viven dos vidas paralelas: la vida real, con sus cosas buenas y malas; y la vida virtual, con solo la parte buena de la real, y, sobre todo, con lo bueno de la realidad ficticia, que siempre es buena, porque para eso es artificial. Y todo el mundo sabe que se trata de un mundo irreal, porque, de la misma manera que uno crea su burbuja irreal, racionalmente tiene que asumir que los demás hacen lo mismo, como, de hecho así es.

Sin embargo, da igual; el efecto que provoca esa realidad artificial parece ser tan embriagador como el del alcohol o las drogas. Poco importa si es artificial o no; lo que importa es que uno se siente bien con ello. De hecho, las personas con una vida real bien asentada participan mucho menos de este tipo de relaciones virtuales; la vida virtual tiende a convertirse en el refugio de aquellos cuya vida real no está sólida y bien construida, porque en el mundo virtual es fácil arreglarla; en el mundo virtual todo tiene arreglo y queda “mucho mejor” que en la vida real. Y con la ventaja añadida de que no provoca daño físico. Sin embargo, no estoy segura de que no provoque otro tipo de daño.

Es, quizás, algo temprano para hablar de ello, y será el tiempo quien dé o quite razones, pero hay algunos aspectos psicológicos que quisiera señalar: Tiende a ser adictivo, y toda adicción es dañina. La vida virtual es solo una vida paralela, pero la vida en que nos desenvolvemos es la vida real; nos tenemos que ganar la vida en nuestra vida real; nuestra familia y seres queridos están en la vida real; nuestros retos y problemas que deben ser resueltos o superados están en la vida real. Y todo eso importante de nuestra vida real tiende a verse desatendido cuando se pasa más tiempo y se dedica más esfuerzo a construir la vida ficticia paralela. Y cuando las situaciones cotidianas de la vida real se desatienden, los resultados nunca pueden ser buenos.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a