domingo, 1 de noviembre de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: COCINAR EN FAMILIA

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

Cocinar con los hijos es mucho más que una tarea doméstica: es una manera de repartir responsabilidades y, al mismo tiempo, de enseñarles habilidades para la vida. Participar en las labores del hogar hace que los niños se sientan útiles e importantes mientras adquieren destrezas. Sobre todo, favorece su autonomía, lo que repercute de forma positiva en su autoestima y su seguridad personal.

La cocina también se convierte en un punto de encuentro familiar. Reunirse en torno a la preparación de los alimentos abre un espacio para compartir, conversar sobre temas de interés y fortalecer los vínculos. Además, enseña a los pequeños a valorar el hecho de contar con comida para compartir.

Entre los valores que se pueden inculcar a través de esta actividad figuran la autonomía, el disfrute en grupo, el respeto mutuo, el poder de la comunicación, el agradecimiento por los alimentos y la solidaridad. La cocina permite, asimismo, practicar la paciencia, la tolerancia y el orden.

La participación puede comenzar desde la primera infancia: incluso los más chicos pueden acompañar la actividad desde su cochecito o su corralito. Eso sí, los adultos deben extremar el cuidado para evitar quemaduras y el uso de objetos con los que puedan lastimarse, y explicarles los riesgos.

La incorporación debe ser gradual y acorde con la edad. A partir de los dos años, aproximadamente, los niños pueden realizar tareas sencillas, como lavar alimentos, ordenarlos o colocar los utensilios. Con el tiempo pueden asumir actividades más complejas. La repostería suele ser un buen comienzo, ya que permite mezclar, tamizar y llevar a cabo otras labores relativamente seguras.

Otra ventaja es que los niños se familiarizan con los alimentos de una manera práctica y divertida. Al tocar, mezclar, probar y preparar distintos ingredientes, descubren sabores, texturas y olores. Si además se les permite elegir la receta o decidir qué quieren comer, las posibilidades se multiplican y surgen combinaciones sorprendentes.

En Latinoamérica, esta práctica no es habitual, especialmente en las clases media y alta, donde la preparación de alimentos suele considerarse una labor secundaria y delegada en personal doméstico. Cuando toca hacerlo, muchas veces se asume de mala gana, un rasgo que se atribuye a la falta de cultura en torno a estas tareas y a una tendencia arraigada a contar con empleados para todo.

Sin embargo, encontrar personal para estas labores es cada vez más difícil, y en muchos países ni siquiera existe esa posibilidad, lo que vuelve aún más valioso el aprendizaje en el hogar.

Aunque hoy está de moda enviar a los niños a clases de cocina en academias o institutos, y estas constituyen un buen aprendizaje, ninguna se compara con cocinar en casa y en familia.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

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