sábado, 18 de julio de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: SADFISHING

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 


En la era de las redes sociales, las emociones ya no solo se sienten: también se publican, se comparten y se consumen. Dentro de este escenario digital ha surgido un fenómeno polémico conocido como sadfishing, un término que combina las palabras inglesas sad (triste) y fishing (pescar), y que se refiere a la práctica de exhibir tristeza o sufrimiento emocional en plataformas digitales con el objetivo de obtener atención, validación o interacción.

Aunque a primera vista puede parecer una simple búsqueda de apoyo, el sadfishing plantea preguntas complejas sobre la autenticidad emocional, la salud mental y los límites entre la vulnerabilidad genuina y la performatividad en internet. ¿Cuánto es real y cuánto es prefabricado?

El concepto fue popularizado en 2019 por la periodista Rebecca Reid, quien lo utilizó para describir publicaciones que presentan problemas emocionales de manera exagerada o ambigua, muchas veces sin contexto, con el fin de generar preocupación, comentarios o "me gusta". Frases como "no puedo más", "todo está mal" o "nadie se daría cuenta si desaparezco", acompañadas de selfies cuidadosamente editadas, son ejemplos frecuentes.

Es importante aclarar que mostrar emociones en redes sociales no es negativo en sí mismo. Hablar de salud mental, compartir experiencias y pedir apoyo puede ser profundamente sanador. 

La clave está en la intención y la frecuencia. Si alguien publica de forma recurrente sobre su sufrimiento específicamente para generar respuestas en línea, sin buscar alternativas reales para sentirse mejor, podría estar cayendo en patrones de sadfishing. Si no hay esa búsqueda de validación digital, estaríamos ante una rumiación de ideas negativas, que es un fenómeno distinto y que debería ser señal de alarma para buscar ayuda profesional.

Sin embargo, el sadfishing no siempre es fácil de identificar. La línea que separa una petición honesta de ayuda de una estrategia para captar atención es difusa, y juzgarla sin matices puede resultar injusto.

Una de las críticas más frecuentes al sadfishing es que banaliza problemas reales de salud mental y puede llegar a ser emocionalmente manipulador. Cuando la tristeza se publica de forma constante y sin intención de buscar ayuda profesional, el entorno digital puede transformarse en un escenario donde el sufrimiento se representa más de lo que se procesa. Como dijo Paris Hilton: "He visto el poder que tiene ser vulnerable y auténtica", evidenciando cómo la vulnerabilidad se ha convertido también en una herramienta de monetización

En realidad, este comportamiento ha existido toda la vida. Muchas veces lo hacemos en nuestras relaciones cercanas, especialmente nuestras parejas: contamos nuestras penas no necesariamente buscando validación, sino porque al verbalizarlas logramos que se diluyan un poco. Es un alivio momentáneo y natural del ser humano.

Por eso, cuando una persona persiste en ese tipo de sentimientos, se le recomienda buscar ayuda profesional, acudir a un terapeuta que pueda escucharla de manera especializada. Pero como la terapia tiene un costo, muchas personas prefieren contarlo "al aire": a las amigas, a la del salón de belleza, a quien les hace el cabello, etc.

Lo que ha cambiado es que ahora esto se hace en las redes sociales, muchas veces ante gente que ni siquiera nos conoce. Y aquí es donde el fenómeno toma una dimensión distinta: se convierte en un medio de generar atención que se traduce en likes, seguidores y, en algunos casos, hasta en dinero.

Esta monetización de las emociones es lo que desmitifica la autenticidad del sufrimiento compartido. Cuando la tristeza se convierte en contenido, cuando el dolor emocional puede generar ingresos o relevancia digital, se dificulta distinguir entre la expresión genuina y la performance calculada.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 4 de julio de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: ICK - REPULSION INMEDIATA

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

En tiempos de relaciones fugaces y exposición emocional constante, un concepto se ha colado con fuerza en el vocabulario sentimental contemporáneo: el ick.

Popularizado en redes sociales, el término nombra ese momento preciso en el que la atracción por otra persona se evapora de manera repentina. Puede bastar un gesto insignificante, una frase fuera de lugar o una conducta inesperada. No hay discusiones ni traiciones de por medio: solo una sensación visceral de rechazo que, para quien la experimenta, parece irreversible.

El cambio es abrupto. En cuestión de segundos, el deseo se transforma en incomodidad. Según explican especialistas, estas reacciones suelen ser automáticas y están ligadas al sistema nervioso, especialmente cuando el vínculo comienza a adquirir cierta profundidad emocional. En ese contexto, el cuerpo puede activar mecanismos de protección —como el asco, la desconexión o la retirada del deseo— muchas veces asociados a experiencias previas de dolor o trauma. No se trata de una decisión consciente, sino de una forma de defensa frente a un peligro percibido.

Aunque el fenómeno no es nuevo, su visibilidad sí lo es. Las redes sociales han jugado un papel clave en su difusión. El ick se ha vuelto tan reconocible que incluso existen cuentas de Instagram dedicadas exclusivamente a recopilar testimonios de personas que relatan sus momentos de repulsión súbita. A partir de mensajes enviados por los usuarios, estos perfiles recrean escenas cotidianas en las que una relación potencial se desmorona por un mínimo detalle.

Esta exposición constante parece haber incrementado la sensibilidad e intolerancia frente a ciertas conductas. Algunos expertos hablan incluso de una especie de “hipocondría emocional digital”: cuanto más se nombra y se observa el fenómeno, más fácil resulta identificarlo y anticiparlo. En ese contexto, el ick puede convertirse en una profecía autocumplida y en una causa frecuente de ruptura, sobre todo cuando se explora únicamente desde su costado negativo.

Los datos respaldan su impacto. Un estudio reciente analizó la relación entre ciertos rasgos de personalidad y la probabilidad de experimentar el ick. La investigación encuestó a adultos solteros de entre 24 y 72 años, evaluando niveles de sensibilidad al asco, narcisismo y perfeccionismo. El resultado fue contundente: el 64 % de los participantes afirmó haber experimentado el ick al menos una vez. En promedio, lo habían sentido seis veces, aunque un caso extremo reportó hasta 300 episodios.

Si bien no siempre es un punto final inmediato, el ick se acerca peligrosamente a serlo. El estudio reveló que el 26 % de quienes lo experimentaron terminó la relación de forma instantánea, mientras que otro 42 % lo hizo más adelante. Solo una minoría logró continuar el vínculo pese a esa sensación inicial de rechazo.


 

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.