sábado, 26 de septiembre de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: SENTIMIENTOS DE CULPA POR NO SEXUALIDAD

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 


Hay parejas que atraviesan largos períodos sin tener relaciones sexuales. Las causas son diversas: la rutina y las responsabilidades cotidianas, la crianza de los hijos, conflictos no resueltos, o factores físicos como el dolor, la menstruación, la dispareunia, la eyaculación precoz, el estrés o la simple falta de deseo.


Se trata de una situación más común de lo que se suele admitir, aunque los especialistas advierten que no debería normalizarse. La actividad sexual funciona como un pegamento emocional dentro de la pareja y contribuye a sostener un vínculo que, idealmente, integra lo espiritual, lo sexual y lo afectivo en un todo. Cuando esa comunión se rompe en alguna de sus dimensiones, el equilibrio general puede resentirse.

Una pareja puede subsistir sin sexo, pero difícilmente alcanza la plenitud. En el contexto actual, marcado por la liberación sexual y femenina, esa ausencia puede además abrir la puerta a infidelidades o "deslices".

Sin embargo, la falta de actividad sexual no equivale automáticamente a un problema. Algunas parejas mantienen vínculos sólidos basados en el afecto, la amistad, la confianza y los proyectos compartidos, y ambos miembros están conformes con una vida sexual escasa o inexistente. El conflicto surge cuando el deseo es asimétrico: si uno quiere tener relaciones y el otro no, suelen aparecer la frustración, el resentimiento y el distanciamiento.

Distintos estudios estiman que entre el 10% y el 20% de las parejas casadas o convivientes atraviesan períodos prolongados con muy poca o ninguna actividad sexual, aunque la cifra varía según la definición utilizada y la población analizada.

Cuando uno de los dos no desea tener relaciones, resulta clave indagar en la causa, que puede ir desde una simple falta de deseo puntual hasta una disfunción sexual que la persona prefiere no revelar por vergüenza.

Con frecuencia, sobre todo en los hombres, existe la expectativa de que el sexo debe surgir de forma espontánea. Pero para muchas mujeres, el deseo se construye a lo largo del día a partir de gestos concretos: el buen o mal trato recibido, las caricias, sentirse deseadas o ignoradas, entre otros factores. Además, una mujer puede padecer dolor durante las relaciones —dispareunia— y no animarse a comunicarlo, así como un hombre puede callar el temor a un desempeño sexual inadecuado.

En estos casos suele aparecer también un sentimiento de culpa, ya que quien rechaza el encuentro percibe que su pareja está insatisfecha y teme que busque algo fuera de la relación, o que caiga en un cuadro de tristeza o depresión.

La edad no debería ser, en principio, una barrera determinante, aunque es cierto que el declive sexual en el hombre comienza relativamente temprano —alrededor de los 18 años— mientras que en la mujer se produce más adelante. Lo que cambia con el paso del tiempo es el ritmo y la forma de la excitación, así como la apariencia física de ambos miembros de la pareja. Si existe voluntad, hay múltiples formas de mantener la intimidad, y no todas necesitan culminar en la penetración.

Los períodos sin sexo también pueden estar vinculados a factores hormonales, cuadros depresivos, dificultades económicas o tensiones relacionadas con los hijos o con visitas en el hogar. Un punto en común señalado por los especialistas: cuanto más tiempo pasa sin retomarse la actividad sexual, más difícil resulta hacerlo.

Para quienes no tienen una relación estable, la experiencia depende en gran medida de sus valores y su forma de ser: la ausencia de pareja fija puede volver a algunas personas más espontáneas en vínculos pasajeros, y a otras, más reservadas o "frígidas". 

Hoy en día no resulta más difícil conocer gente ni iniciar vínculos, pero sí es, para muchos, más frustrante: gran parte de los encuentros buscan solo el momento inmediato, lo que muchas veces no da lugar a la intimidad necesaria para construir algo más duradero.

 

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro

sábado, 12 de septiembre de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: NETIQUETA

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 


En un mundo cada vez más conectado, la interacción digital se ha convertido en parte esencial de la vida cotidiana. Sin embargo, así como en el mundo físico existen normas de conducta, el entorno virtual también las requiere para garantizar una comunicación respetuosa. Ese conjunto de reglas y principios que promueven el buen comportamiento en internet se conoce como netiqueta, o etiqueta en la red.
El término es una adaptación del inglés netiquette, fusión de net (red) y etiquette (etiqueta o buenas maneras). Se trata de un concepto todavía poco difundido, en parte porque es relativamente nuevo, al igual que el propio auge de la era digital.

La cortesía debería prevalecer en la red, pero este recurso se ha utilizado de forma cada vez más descontrolada: se aceptan solicitudes de personas desconocidas sin ningún interés real en conocerlas, se inician romances a través de las redes, y no pocos usuarios acosan a quien les resulta atractivo, sintiéndose incluso con derecho a hacerlo. 

En el fondo, la netiqueta cumple una función muy concreta: facilitar la convivencia virtual y evitar aquello que, fuera de internet, consideraríamos una falta de educación, un acto de cobardía o una forma de escudarse en el anonimato para transgredir las normas sociales sin consecuencias.

Entre los principios más difundidos de la netiqueta están mantener la buena educación, comportarse como se haría en la vida real, cuidar la redacción, compartir conocimiento con los demás y contribuir a que las controversias no se salgan de control. Pero todas ellas se resumen en una sola regla de oro: el respeto. No hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

Internet sigue siendo, en buena medida, un territorio de nadie donde abundan lo falso, lo chabacano, los perfiles falsos y las malas formas. Ahí es donde las reglas se vuelven indispensables para la convivencia, sobre todo porque las propias plataformas digitales toleran prácticas poco saludables. 

Lo más lamentable es que, aunque existe cierta censura, esta suele centrarse en palabras o imágenes puntuales que muchas veces carecen de sentido, mientras persiste una falta de discernimiento que termina penalizando aspectos cuestionables en lugar de atender el problema de fondo.

En definitiva, la netiqueta es importante porque enseña a usar internet de manera responsable, segura y respetuosa. Aplicar estas normas contribuye a construir mejores relaciones con los demás y a construir una comunidad digital donde predomine una comunicación más sana y positiva.


 Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 5 de septiembre de 2026

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: CONVIVIR CON UN SHOW DE PERSONA

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

 

Existen personas que, en cualquier reunión, parecen no poder evitar convertirse en el centro de atención. Este comportamiento no responde a una causa única, sino que se entrelaza con la personalidad, el contexto y las motivaciones particulares de cada individuo.

En algunos casos, se trata de personas con baja autoestima o escaso freno social, que sienten que acaparar la palabra las hace brillar, sin reparar en si ese brillo resulta positivo o no. Hablan de forma casi automática, repitiendo ideas sin demasiada reflexión, convencidas de que solo su punto de vista es válido.

Detrás de esta necesidad de protagonismo suele haber una búsqueda de reconocimiento: sentirse escuchado, admirado o valorado genera una satisfacción que empuja a monopolizar la conversación como forma de validación. 

Resulta paradójico, pero muchas veces quienes más hablan lo hacen por temor a pasar desapercibidos o a sentirse poco importantes. En otros casos, sin embargo, simplemente se trata de personas con un estilo comunicativo naturalmente activo, que disfrutan genuinamente de contar historias y participar.

También puede tratarse de un intento de demostrar conocimientos, liderazgo o estatus dentro de un grupo, un rasgo que en ciertos casos se vincula con perfiles narcisistas o histriónicos, especialmente cuando existe una necesidad persistente de admiración.

El entorno, además, cumple un papel importante: alguien que no puede expresarse libremente en su ámbito habitual (laboral o familiar) puede desbordarse verbalmente cuando finalmente se siente libre de esa opresión. Otras veces, simplemente hay una falta de discernimiento o un uso poco reflexivo de la propia inteligencia.

Conviene distinguir dos perfiles bien diferenciados: por un lado, quienes buscan activamente destacar por inseguridades, necesidades emocionales, experiencias pasadas de invisibilidad o rasgos narcisistas; por otro, quienes sobresalen de manera espontánea gracias a su carisma, su energía o su facilidad para comunicarse, sin proponérselo realmente.

En cualquier entorno laboral o social, este tipo de conducta suele generar el mismo efecto: quienes los rodean participan menos, se sienten ignorados o directamente evitan interactuar con la persona que monopoliza la palabra.

Un fenómeno relacionado es el de la atracción entre extrovertidos e introvertidos, que muchas veces funciona como una forma de compensación mutua: cada uno busca en el otro lo que le falta. Sin embargo, esa combinación no siempre resulta armoniosa, y sin un buen consenso entre ambos, cada parte termina tirando para su lado.

Para quienes son introvertidos, la recomendación de los especialistas es clara: establecer límites, comunicar las propias necesidades y resguardar los espacios personales frente a quienes demandan una atención constante.

Convivir con alguien que necesita ser siempre el centro de atención puede resultar agotador, sobre todo cuando se trata de una pareja, un familiar, un compañero de trabajo o un amigo cercano. La clave no pasa tanto por intentar cambiar a esa persona, sino por aprender a manejar el vínculo de manera que no afecte el propio bienestar.

 


Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.