jueves, 10 de diciembre de 2015

Mi versión de lo que ocurrió en la historia un día como hoy 10 de Diciembre

Compilado por Luis Montes Brito
Un día como hoy 10 de Diciembre de 1817 en Estados Unidos, el estado de Misisipi se integra a la Unión. El nombre Misisipi proviene de una palabra del idioma ojibwa, que significa "grandes aguas" o "padre de las aguas". Algunos obrenombres de Misisipi son Estado de la Magnolia y Estado de la hospitalidad. Misisipi fue inicialmente colonizado por los españoles, pero anexionado por el Reino Unido bajo los términos del Tratado de París. Con la independencia de las Trece Colonias, la región del Misisipi pasó a formar parte de los recién creados Estados Unidos de América. El Territorio de Misisipi fue creado en 1798, con las tierras que habían sido disputadas por los Estados Unidos y España, hasta que España las cediera por el tratado de San Lorenzo de 1795,  y, ya como el actual Misisipi, fue elevado a la categoría de Estado un día como hoy de 1817. Misisipi prosperó económicamente, y fue durante décadas uno de los estados más ricos del país. Misisipi se separó de los Estados Unidos en 1861, uniéndose a los Estados Confederados de América, siendo uno de los estados más afectados por la Guerra Civil Estadounidense. La guerra civil, aun así, no terminó con la economía latifundista ni con el sujetamiento tanto de la población afroamericana como de la gran mayoría de blancos carentes de tierra. Esto, pese a un sostenido programa de obras y subsidios por parte de la nación, previno el desarrollo adecuado de condiciones socioeconómicas hasta después de 1960 y sus efectos socioeconómicos todavía pueden apreciarse en el estado hasta los días actuales.
Un día como hoy 10 de Diciembre de 1844 en Hartford, Connecticut, el dentista Horace Wells descubre los efectos anestésicos del protóxido de nitrógeno (óxido de nitrógeno). Nacido en Hartford, Vermont, Horace Wells asistió a la escuela Walpole, en New Hampshire antes de estudiar odontología en Boston. Una vez que se graduó, estableció un consultorio en Hartford, Connecticut, con un socio llamado William T. G. Morton, quien llegaría a la fama por su utilización del éter como anestésico el 16 de octubre de 1846. Wells experimentó por primera vez los efectos del óxido de nitrógeno en 1844, cuando se ofreció como voluntario para que Gardner Quincy Colton, un miembro de un circo ambulante, lo probase en él. Wells no sintió nada, y fue el primer paciente intervenido bajo anestesia cuando más tarde, en ese mismo año, su socio John Riggs le extrajo un diente. Desde ese entonces comenzó a utilizarla con sus propios pacientes. No intentó patentar el descubrimiento porque declaró que verse libre de dolor debía ser "tan gratuito como el aire". En 1845, en Boston, realizó una demostración ante un grupo de estudiantes de medicina en el Hospital General de Massachusetts. Sin embargo, el gas no fue administrado de forma correcta y el paciente llegó a gritar de dolor. La audiencia abucheó a Wells y se fue del lugar criticándolo. Después de este suceso, Wells perdió todo su prestigio en la comunidad médica. Más tarde, sin embargo, volvió a utilizar la anestesia para remover uno de sus propios dientes, probando su eficacia. Después de este lamentable hecho, Wells abandonó la odontología y se dedicó a ser vendedor durante los dos años siguientes, viajando por Connecticut y vendiendo diferentes artículos hogareños. En 1847, se mudó a París luego de que su antiguo socio William Morton realizase una exitosa demostración de los efectos de la anestesia. Un tiempo después de haber regresado a los Estados Unidos, Wells se volvió adicto al cloroformo. En esa época, no se conocían los efectos de aspirar cloroformo y éter. En enero de 1848, Wells experimentó con sí mismo con cloroformo durante una semana. Su mente se fue deteriorando. Un día, en estado de delirio, salió corriendo a la calle y les arrojó ácido sulfúrico a dos prostitutas. Fue enviado a la famosa cárcel neoyorquina de Tombs. A medida que los efectos de la droga fueron desvaneciéndose, su mente fue aclarándose; ya lúcido, se dio cuenta de lo que había hecho. Luego se suicidó, cortándose una arteria de la pierna con una navaja de afeitar después de haber inhalado una dosis analgésica de cloroformo para eliminar el dolor. Wells está enterrado en el cementerio Cedar Hill en Hartford, Connecticut. En 1864, de forma póstuma, la Asociación Dental Americana reconoció a Wells como el descubridor de la anestesia moderna, y la Asocación Médica Americana hizo lo propio en 1870. En Place des États-Unis, París, fue erigido un monumento a su memoria.
Un día como hoy 10 de Diciembre de 1861 el estado de Kentucky,  Estados Unidos se integra a la Confederación. La Mancomunidad de Kentucky (en inglés y oficialmente: Commonwealth of Kentucky) es uno de los 50 estados de los Estados Unidos, situado en el centro sudeste del país. Aunque el centro de su actividad económica son la manufactura de productos industrializados y el turismo, buena parte del estado es predominantemente rural, con la agricultura como principal fuente de ingresos. Anteriormente, se creía que el origen del nombre del estado venía de una palabra amerindia, que significa "terreno de caza oscuro y sangriento", porque las tribus nativas que vivían en la región cazaban dentro de los densos bosques del estado, y porque a menudo estas tribus luchaban entre sí en estos bosques. Sin embargo, actualmente se cree que la palabra Kentucky pueda ser atribuida a numerosos idiomas indígenas, con varios significados posibles. Algunos de estos significados son "tierra del mañana", "tierra de caña y pavos" y"pradera". La región donde está localizada actualmente Kentucky fue colonizada originalmente por pobladores de la colonia británica de Pensilvania en 1774, pero pasó a ser controlada por Virginia durante la Guerra de Independencia de 1776, y se convirtió en el decimoquinto estado estadounidense en formar parte de la Unión, el 1 de junio de 1792. Kentucky es una tierra con ambientes diversos y recursos abundantes. Posee el sistema de cuevas más largo del mundo, la mayor longitud de corrientes y canales navegables de los "Estados Unidos continentales" (sin Alaska y Hawái), los dos lagos artificiales más grandes al este del río Misisipi y el yacimiento de carbón más productivo del país. Kentucky es mundialmente conocido por sus caballos purasangres, las carreras de caballos (especialmente el Derby de Kentucky), las destilerías de bourbon, la música bluegrass, el tabaco y sus equipos de baloncesto universitario. La Guerra Civil Estadounidense se inició en 1861. Kentucky, inicialmente, declaró su neutralidad en la guerra, no demostrando interés en participar activamente al lado de la Unión (Estados Unidos en sí) o de los Estados Confederados de América. Oficialmente, sin embargo, Kentucky aún formaba parte de la Unión, por lo que tropas confederadas invadieron Kentucky en enero de 1862, siendo expulsados por fuerzas de la Unión en octubre del mismo año.
Un día como hoy 10 de Diciembre de 1898 en Francia se firma el Tratado de París, que finaliza la guerra hispano-estadounidense, por el que España pierde el dominio sobre Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, los últimos restos de su imperio, recibiendo a cambio 20 millones de dólares estadounidenses. El Tratado de París de 1898, firmado un día como hoy 10 de diciembre de 1898, terminó la Guerra hispano-estadounidense. Se considera como el punto final del imperio español de ultramar y el principio del período de poder colonial de los Estados Unidos. Mediante dicho tratado España abandonó sus demandas sobre Cuba y declaró su independencia. Filipinas, Guam y Puerto Rico fueron oficialmente cedidas a los Estados Unidos por 20 millones de dólares. Aunque durante las negociaciones España intento incluir numerosas enmiendas, al final no tuvo más remedio que aceptar todas y cada una de las imposiciones estadounidenses, ya que había perdido la guerra y era consciente de que el superior poderío armamentístico estadounidense podría poner en peligro otras posesiones españolas en Europa y África. El tratado se firmó sin la presencia de los representantes de los territorios invadidos por Estados Unidos, lo que provocó un gran descontento entre la población de esas ex-colonias, especialmente en el caso de Filipinas, que acabaría enfrentándose contra los Estados Unidos en la guerra Filipino-Americana.
Un día como hoy 10 de Diciembre de 1901 en Estocolmo y Oslo se lleva a cabo la primera entrega oficial de los premios Nobel. El Premio Nobel se otorga cada año a personas que efectúen investigaciones, ejecuten descubrimientos sobresalientes durante el año precedente, lleven a cabo el mayor beneficio a la humanidad o una contribución notable a la sociedad en el año inmediatamente anterior. Cada laureado recibe una medalla de oro, un diploma y una suma de dinero. El premio no puede ser otorgado póstumamente, a menos que el ganador haya sido nombrado antes de su defunción. Tampoco puede un mismo premio ser compartido por más de tres personas. Los premios se instituyeron como última voluntad de Alfred Nobel, inventor de la dinamita e industrial sueco. Nobel firmó su testamento en el Club Sueco-Noruego de París el 27 de noviembre de 1895. Se sentía culpable por su responsabilidad como empresario enriquecido a través de una industria productora de dinamita cuyo principal mercado era la minería, pero también la guerra. Esta puede haber sido la motivación principal de su afamado testamento, quizás unida a la costumbre de la época de realizar acciones para hacer trascender su nombre al morir. La primera ceremonia de entrega de los Premios Nobel en Literatura, Física, Química y Medicina se celebró en la Antigua Real Academia de Música de Estocolmo, Suecia, en 1901. Desde 1902, los premios los entrega el Rey de Suecia. Inicialmente, el rey Óscar II no estaba de acuerdo en dar el premio a extranjeros, pero se dice que cambió de idea al darse cuenta del enorme potencial publicitario para el país. Los premios se conceden en una ceremonia celebrada anualmente en la Sala de Conciertos de Estocolmo, siguiendo el banquete en el Ayuntamiento el 10 de diciembre, fecha en que Alfred Nobel murió. La entrega del Premio Nobel de la Paz se realiza en Oslo, Noruega. Los nombres de los laureados, sin embargo, suelen anunciarlos en octubre los diversos comités e instituciones que actúan como tribunales de selección de los premios. Los diversos campos en los que se conceden premios son los siguientes: Física (decidido por la Real Academia Sueca de Ciencias), Química (decidido por la Real Academia Sueca de Ciencias), Fisiología o Medicina (decidido por el Instituto Karolinska), Literatura (decidido por la Academia Sueca), Paz (decidido por el Comité Nobel del Parlamento Noruego), Economía (decidido por el Banco de Suecia). A la muerte de Alfred Nobel se produjo una situación curiosa con respecto a las instituciones responsables de conceder los premios, ya que Alfred Nobel las nombró sin previa consulta a las propias instituciones sobre su aceptación o sobre los criterios para la adjudicación de los premios. Sin embargo, tras muchas dudas dentro de estas mismas instituciones, todas ellas aceptaron. El Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, creado en 1968 por el Sveriges Riksbank (Banco Central de Suecia), no fue provisto de fondos con base en el "Testamento de Nobel" y por tanto técnicamente no es un Premio Nobel (y la actual familia Nobel no lo acepta como tal). Sin embargo, este premio se concede junto con los otros Premios Nobel. En 1968 se decidió no añadir ningún otro premio "en memoria de Nobel" en el futuro. En febrero de 1995 se acordó que el premio de ciencias económicas se redefiniría como un premio en ciencias sociales, abriendo así el Premio Nobel a grandes contribuciones en campos como las ciencias políticas, la psicología y la sociología. Además, el comité del premio de ciencias económicas sufrió cambios para que dos miembros no economistas participaran cada año en el proceso de selección (anteriormente el comité del premio estaba compuesto únicamente por cinco economistas).
Un día como hoy 10 de Diciembre de 1945 la poetisa chilena Gabriela Mistral recibe el Premio Nobel de Literatura. El Premio Nobel de Literatura es uno de los 5 premios específicamente señalados en el testamento del filántropo sueco Alfred Nobel. Según sus palabras, el premio debe entregarse anualmente «a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal». La institución encargada de seleccionar al ganador es la Academia Sueca (en sueco, Svenska Akademien), y se concede el primer jueves de octubre de cada año. Once de los autores galardonados con el premio fueron de habla hispana: los españoles José Echegaray (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982); el mexicano Octavio Paz (1990) y el peruano-español Mario Vargas Llosa (2010). Es un premio muy polémico debido a que se ha ignorado a autores que realizaron aportes significativos a las letras y reconocidos a nivel mundial. Algunos expertos señalan que grandes autores clásicos del siglo XX no recibieron el premio. Según David Remnick, director de la revista The New Yorker, escritores como Marcel Proust, James Joyce o Vladimir Nabokov debieron alzarse con el galardón. Críticos literarios como Emmanuel Carballo y Sergio Nudelstejer añaden a esta lista a Franz Kafka o a Jorge Luis Borges, Adolfo Castañón incluye también a Julio Cortázar El escritor y crítico Noe Jitrik mencionó en ensayos periodísticos a Augusto Roa Bastos. Kjell Espmark, miembro de la Academia sueca, en su libro El Premio Nobel de Literatura. Cien años con la misión repasa algunas de las omisiones más graves en la concesión del Nobel como fueron Liev Tolstói, Émile Zola, Henrik Ibsen, Carlos Fuentes o Paul Valéry, por mencionar sólo algunos. Dos de los ganadores rechazaron recibir el premio: Borís Leonídovich Pasternak en 1958 (bajo una intensa presión del gobierno soviético) y Jean-Paul Sartre en 1964 (alegando que su aceptación implicaría perder su identidad de filósofo). Hasta 2013, el galardón de Literatura había sido entregado a 110 personas. Gabriela Mistral, fue el seudónimo utilizado por Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, nacida en Vicuña, Chile, el 7 de abril de 1889 y fallecida en el Hospital de Hempstead, Long Island, Nueva York, el 10 de enero de 1957. Fue una destacada poeta, diplomática, feminista y pedagoga chilena. Una de las principales figuras de la literatura chilena y continental, fue la primera latinoamericana y, hasta el momento, única mujer iberoamericana, premiada con el Nobel.
Eleanor Roosevelt ex Primera Dama de Estados Unidos Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU durante la Declaración.
Un día como hoy 10 de Diciembre de 1948 en París la ONU aprueba la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es un documento declarativo adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), de un día como hoy de 1948 en París; en ésta se recogen en sus 30 artículos los Derechos Humanos considerados básicos, a partir de la carta de San Francisco de 1945. La unión de esta declaración y los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y sus Protocolos comprende lo que se ha denominado la Carta Internacional de Derechos Humanos. Mientras que la Declaración constituye, generalmente, un documento orientativo, los Pactos son tratados internacionales que obligan a los Estados firmantes a cumplirlos. La ONU define como el Fundamento de las normas internacionales de derechos humanos lo siguiente: En numerosas convenciones, declaraciones y resoluciones internacionales de derechos humanos se han reiterado los principios básicos de derechos humanos enunciados por primera vez en la Declaración Universal de Derechos Humanos, como su universalidad, interdependencia e indivisibilidad, la igualdad y la no discriminación, y el hecho de que los derechos humanos vienen acompañados de derechos y obligaciones por parte de los responsables y los titulares de éstos. En la actualidad, todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas han ratificado al menos uno de los nueve tratados internacionales básicos de derechos humanos, y el 80% de ellos ha ratificado al menos cuatro de ellos, lo que constituye una expresión concreta de la universalidad de la DUDH y del conjunto de los derechos humanos internacionales. La trascendental participación de Eleanor Roosevelt, ex Primera Dama de Estados Unidos y Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU durante la promulgación de la Declaración de Derechos Humanos. Rainer Huhle la describe así: Una imagen vale más que mil palabras. Esta fotografía, que muestra a Eleanor Roosevelt con un cartel de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sin duda ha pasado a la historia como una de las fotografías más divulgadas del siglo XX. ¿Pero qué historia cuenta? Para la mayoría es la historia de la “madre de la Declaración Universal“, que muestra orgullosa su recién nacido. ¿Y qué tiene de verdadera esta historia? Tratemos primero la historia de la propia foto. Se sabe realmente poco al respecto, más allá de que fuera tomada en noviembre de 1949 “casi un año después de la aprobación de la Declaración Universal” en Lake Success (Nueva York), donde por entonces estaba la sede de Naciones Unidas. Eleanor Roosevelt muestra un cartel nuevo de la Declaración, que habí­a sido impreso en inglés, español y francés. En realidad existen dos fotografías prácticamente idénticas, una con el texto en inglés y otra con el texto en español. Esta foto, que vinculó  fuertemente la persona de Eleanor Roosevelt con la Declaración Universal, ha tenido tanta repercusión que se puede encontrar en miles de folletos y páginas web. ¿Qué papel desempeñó realmente Eleanor Roosevelt en la creación de la Declaración? A principios de 1947, en la primera sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, fue elegida por unanimidad presidenta de la misma. El resultado de la elección parecía obvio, puesto que Eleanor gozaba de gran reputación en todo el mundo por ser la viuda del presidente Franklin D. Roosevelt, además de ser una prestigiosa periodista. Desde 1941 Estados Unidos, y especialmente el presidente Roosevelt, había trasladado la idea de los derechos humanos a los debates sobre la organización de un nuevo orden mundial tras la Segunda Guerra Mundial. Eleanor no había desempeñado ninguna función diplomática en el gobierno de su marido, pero su papel como precursora periodística del movimiento por los derechos civiles americano, que a veces iba contra la voluntad de su marido, le había dado una gran credibilidad como defensora de la América progresista. Precisamente por eso, al principio no tení­a la confianza del nuevo gobierno de Truman. Pero pronto se comprobó que Eleanor Roosevelt también tenía una gran habilidad diplomática. Como presidenta de la nueva Comisión de Derechos Humanos, cuyas tareas todavía no estaban claramente definidas, tuvo que reunir un grupo muy heterogéneo de personalidades de todos los continentes para trabajar conjuntamente. Como atestiguaban muchos miembros de la Comisión, lo hizo con una gran entrega y destreza. Siempre que había enfrentamientos hablaba por separado con las diferentes partes y conseguía que llegaran a un acuerdo. Muchos contemporáneos consideran con razón que ahí  está precisamente su gran contribución, y no tanto en la formulación de los derechos humanos. Por entonces estaba sujeta a las políticas del Departamento de Estado americano, que lenta pero constantemente se alejaban de los ideales proclamados por el presidente Roosevelt durante la guerra. Franklin D. Roosevelt había considerado los derechos económicos y sociales, su conocido “Freedom from Want“ (vivir libre de miseria), parte fundamental de su política. Sin embargo, la proclamación de esos derechos en la Declaración Universal “por primera vez en una declaración” no se debe precisamente a Estados Unidos. Al contrario, la delegación americana se negó a atribuir obligatoriedad alguna a esos derechos. En su discurso ante la Asamblea General durante el debate final sobre la Declaración, Eleanor Roosevelt insistió: “Durante la elaboración de la Declaración mi gobierno ha dejado claro que, a su parecer, los derechos económicos, sociales y culturales establecidos en esta declaración no conllevan para los gobiernos ninguna obligación de asegurar su disfrute mediante medidas directas”. Eleanor Roosevelt intentó  convencer a los miembros de la Comisión de que su trabajo se debía limitar en un primer momento a elaborar una declaración sobre derechos humanos. Pero la tarea de la Comisión era mucho más amplia: debía proporcionar a los derechos humanos una base vinculante a nivel internacional y diseñar mecanismos para su imposición. La delegación americana coincidía con los delegados del bloque comunista, con quienes Eleanor Roosevelt se había enfrentado con frecuencia en otros asuntos, en rechazar unas posibilidades tan amplias de intervención en asuntos internos. El día en que fue aprobada la Declaración, Roosevelt consideró oportuno remarcar con claridad el triunfo diplomático sobre los deseos de los Estados más pequeños: “Hoy que aprobamos la Declaración es muy importante tener claro el carácter de este documento: no es ni un tratado ni un acuerdo internacional. No es ningún documento jurídico ni lo será, y no conlleva ninguna obligación. Es una declaración sobre los principios de los derechos y las libertades humanas, un ideal común al que han de llegar todos los pueblos y naciones”. Desde los años treinta Eleanor Roosevelt estuvo muy vinculada al movimiento por los derechos civiles de las personas de color. Su marido favoreció el reconocimiento social de las personas de color, pero evitó cuidadosamente enfrentarse a la corriente racista, principalmente en los estados del Sur. Sin embargo, ella apoyó públicamente el movimiento por los derechos civiles. En numerosos artículos afirmó que el racismo, cada vez más extendido, era incompatible con los ideales americanos, cosa que le comportó muchas dificultades. Durante la Segunda Guerra Mundial el movimiento por los derechos civiles ganó fuerza, y el racismo minó la credibilidad de Estados Unidos como líder de la lucha contra el racismo de los nazis. La posición de Eleanor Roosevelt fue siempre más clara, y tras la muerte de su marido, al no tener que preocuparse por su papel de primera dama, incluso presidió la NAACP “”distinguida organización por los derechos civiles de las personas de color“” y participó en diferentes actos políticos y jurídicos contra la segregación racial. Por ese trasfondo, el movimiento por los derechos civiles americano y la opinión mundial consideraban a Eleanor la persona ideal para conferir credibilidad a la política americana sobre derechos humanos en la ONU. Pero las grandes expectativas que había puestas en ella no siempre se hicieron realidad. Con la fundación de la ONU y sobre todo con la creación de la Comisión de Derechos Humanos, para muchos defensores de los derechos civiles había llegado el momento de llevar la lucha contra la discriminación racial a la escena internacional. El líder intelectual de la NAACP, W.E.B. Du Bois, presentó en 1947 un memorándum sobre la “negación de los derechos civiles a las minorías de color en Estados Unidos como “llamamiento de auxilio a las Naciones Unidas” en el que exponía todos los aspectos de la discriminación. Eleanor Roosevelt también pensaba “al menos durante un tiempo” que había que tratar el tema a nivel internacional, sobre todo aprovechando el interés de la opinión mundial. Pero al llegar la Guerra Fría se negó a introducirlo en la agenda de la ONU. El Departamento de Estado quería evitar a toda costa que la Unión Soviética pudiera debatir en la ONU sobre los “problemas internos” de Estados Unidos. Eleanor Roosevelt compartía esa idea y consiguió evitar que se tratara el tema oficialmente en las Naciones Unidas. Los que defendían un debate a nivel internacional fueron tachados de cómplices de los comunistas, pero paralelamente Eleanor Roosevelt y el gobierno de Truman entendían que a la larga había que enfrentarse a la discriminación legal y política en Estados Unidos para no perder todo el prestigio ganado en el Tercer Mundo durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a nivel internacional Eleanor Roosevelt antepuso inequívocamente la razón de Estado americana a la defensa de los derechos humanos. Su relación con el movimiento feminista también fue ambigua. Por un lado, era la mujer más importante y reputada de la vida pública americana, y una reconocida periodista y activista. De ahí que considerara natural que las mujeres deban tener los mismos derechos que los hombres. Tal vez sea ese el motivo por el que no tenía mucha fe en las reivindicaciones feministas. Para ella los derechos de las mujeres eran más bien una parte de la lucha por la justicia universal y contra la discriminación. Apenas participó en actos feministas y tampoco se interesó demasiado por la neutralidad del género lingüístico en la Declaración Universal. No fue Eleanor Roosevelt, sino otras mujeres de países pequeños las que lograron que hoy hablemos de “derechos humanos“ y no de “derechos del hombre”. No obstante, su último cargo público fue la presidencia de la Presidential Commission on the Status of Women, creada por J.F. Kennedy. Eleanor Roosevelt estaba profundamente comprometida con los derechos humanos y especialmente con la Declaración Universal, a pesar de las muchas concesiones que tenía que hacer a la política. Con Truman de presidente había visto suficiente voluntad política de mejorar la situación de los derechos humanos y universalizarlos. Pero cuando los republicanos radicales con Eisenhower de presidente y Dulles de Secretario de Estado desde 1953 definieron finalmente su política exterior, Eleanor Roosevelt dimitió de su cargo. En los años posteriores se dedicó a viajar por diferentes países del mundo, ya no bajo las órdenes del Departamento de Estado, sino como “mejor embajadora de América”, representante de otra América, que ella consideraba la verdadera. Incluso después de abandonar sus funciones gubernamentales, seguía convencida de que no se podía confiar en los comunistas ni trabajar con ellos. Sin embargo, siempre fue leal a sus principios liberales, incluso durante la “caza de brujas” del senador McCarthy. Mientras otros se distanciaban de sus amigos “sospechosos”, ella solía respaldar a los suyos abierta y ostensivamente. Durante sus últimos años de vida, con más de setenta años, Eleanor Roosevelt volvió a centrar todas sus fuerzas en la lucha por los derechos civiles de las personas de color. Visto el fracaso de la política oficial, no dudó en solidarizarse con los actos de desobediencia civil que pusieron en marcha a los estados del Sur en 1960 y que finalmente llevaron a la supresión de la segregación racial. Una y otra vez reclamaba públicamente la protección de los activistas de los derechos civiles y participaba en comisiones de investigación sobre fuerza policial y jueces corruptos. Sus críticas a la pasividad de los políticos se endurecieron cada vez. “Así es como trataban los nazis con los judíos”, lamentaba poco antes de morir. Invitó a Martin Luther King al programa de televisión que todavía dirigía, pero antes de que tuviera lugar, Eleanor sucumbió a la enfermedad que padecía desde hacía tiempo. En su libro póstumo Tomorrow is Now escribió: “Quedarse al margen no es ninguna solución, sino simple cobardía”.

Un día como hoy 10 de Diciembre (en diferentes años) asumieron la presidencia de Argentina los siguientes mandatarios: 1983 Raúl Alfonsín, recuperando las instituciones democráticas del país. Un día como hoy 10 de Diciembre de 1995 en Buenos Aires, Carlos Saúl Menem reasume la Presidencia de la Nación Argentina, siendo el primer presidente en ser reelegido por el pueblo, luego de la Reforma Constitucional conocida como el Pacto de Olivos. Un día como hoy 10 de Diciembre de 1999: Fernando de la Rúa asume la presidencia de la Nación Argentina. Sucediendo en el cargo a Carlos Saúl Menem. Un día como hoy 10 de Diciembre de 2007: Cristina Fernández asume la presidencia de Argentina. Se trata de la primera mujer presidente elegida, en esta nación, por voto popular. Un día como hoy 10 de Diciembre de 2011: Cristina Fernández de Kirchner asume nuevamente la presidencia de Argentina, tras haber ganado las elecciones con el 54,11 % de los votos. Se trata de la primera mujer presidente electa y reelecta.
Un día como hoy 10 de Diciembre de 1990 Octavio Paz recibe el Premio Nobel de Literatura. Octavio Paz Lozano fue un poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, nació en Ciudad de México, el 31 de marzo de 1914. El 19 de abril de 1998 Octavio Paz murió en la Casa de Alvarado, Calle de Francisco Sosa 383, barrio de Santa Catarina, Coyoacán, Ciudad de México. El escritor había sido trasladado ahí por la presidencia de la República en enero de 1997, ya enfermo, luego de que un incendio destruyó su departamento y parte de su biblioteca. Durante un tiempo, la Casa Alvarado fue sede de la Fundación Octavio Paz y ahora lo es de la Fonoteca Nacional. Se le considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Octavio Paz nació en tiempo de la Revolución Mexicana. Fue criado en Mixcoac, una población cercana que ahora forma parte de la ciudad de México. Lo cuidaron su madre, su tía y su abuelo paterno, Ireneo Paz,  un soldado retirado de las fuerzas de Porfirio Díaz, intelectual liberal y novelista. Su padre, Octavio Paz Solórzano, el menor de siete hermanos, trabajó como escribano y abogado para Emiliano Zapata; estuvo involucrado en la reforma agraria que siguió a la Revolución, fue diputado y colaboró activamente en el movimiento vasconcelista. Su educación se inició en los Estados Unidos, en donde Paz Solórzano llegó en octubre de 1916 como representante de Zapata. Regresaron a México casi cuatro años más tarde.  Se trasladó a España para combatir en el bando republicano en la guerra civil, y participó en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Al regresar a México estudió en el Colegio Williams, la preparatoria en el Colegio Francés Morelos (hoy Centro Universitario México) y la licenciatura en las facultades de Derecho, Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Finalizados sus estudios universitarios viaja a Yucatán como miembro de las misiones educativas del Gral. Lázaro Cárdenas.  Ahí comenzó a escribir Entre la piedra y la flor (1941, revisado en 1976), poema sobre la dramática explotación del campo y el campesino yucateco. Estuvo casado con Elena Garro (1938 - 1959), con quien tuvo una hija, Laura Helena. En 1959 se unió a Bona Tibertelli de Pisis, con quien convivió hasta 1965, mientras era embajador de México en la India. Al año siguiente contrajo matrimonio con Marie José Tramini, su compañera hasta el final. En 1937, Paz fue invitado a España durante la guerra civil como miembro de la delegación mexicana al Congreso Antifascista, donde mostró su solidaridad con los republicanos, y donde conoció y trató a los poetas de la revista Hora de España, cuya ideología política y literaria influyó en su obra juvenil. Sin embargo, como confesó años después en la serie televisiva Conversaciones con Octavio Paz, ese sentimiento de solidaridad con la causa republicana se vio afectado por la represión contra los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista de Cataluña, entre quienes tenía camaradas. Este prolongado proceso de desilusión lo llevaría a denunciar los campos de concentración soviéticos y los crímenes de Stalin en marzo de 1951. A su regreso de España, participó en 1938 como cofundador en la revista literaria Taller, en la que escribió hasta 1941. En 1943 recibió la Beca Guggenheim e inició sus estudios en la Universidad de California, Berkeley en los Estados Unidos. Dos años después comenzó a servir como diplomático mexicano, y fue destinado a Francia donde permaneció hasta 1951 y donde conoció a los surrealistas, que le influyeron, y colaboró en la revista Esprit. Durante esa estancia, en 1950, publicó El laberinto de la soledad, un innovador ensayo antropológico sobre los pensamientos y la identidad mexicanos. De enero a marzo de 1952 trabaja en la embajada mexicana en la India y después, hasta enero de 1953, en Japón. Regresa a la Ciudad de México a dirigir la oficina de Organismos Internacionales de la Secretaría de Relaciones Exteriores. En 1954, Paz tuvo «una participación muy estrecha en la fundación de la Revista Mexicana de Literatura", influenciada "políticamente con la idea de la llamada 'tercera vía', que significaba ni con la izquierda, ni con la derecha. Esta idea venía de París, con León Blum». El primer número fue el de septiembre-octubre de 1955, y contó con el apoyo de Paz hasta que 4 años más tarde éste regresó a Europa. En 1959 regresó a París y tres años más tarde fue designado embajador en la India. En 1964 conocería a la francesa Marie-José Tramini, que se convertiría en su última esposa. Su extensa obra abarcó géneros diversos, entre los que sobresalieron poemas, ensayos y traducciones. Experimentación e inconformismo pueden ser dos de las palabras que mejor definen su labor poética. Con todo, Paz es un poeta difícil de encasillar. Ninguna de las etiquetas adjudicadas por los críticos encaja con su poesía: poeta neomodernista en sus comienzos; más tarde, poeta existencial; y, en ocasiones, poeta con tintes de surrealismo. Ninguna etiqueta le cuadra y ninguna le sobra, aunque el mismo Paz reconoció que en su formación "fundamentales fueron los surrealistas, con quienes hice amistad en el año 46 o 47, que en esa época estaban más cerca de los libertarios". En realidad, se trata de un poeta que no echó raíces en ningún movimiento porque siempre estuvo alerta ante los cambios que se iban produciendo en el campo de la poesía y siempre estuvo experimentando, de modo que su poesía, como toda poesía profunda, acabó por convertirse en una manifestación muy personal y original. Además, se trata de un poeta de gran lirismo cuyos versos contienen imágenes de gran belleza. Después de la preocupación social, presente en sus primeros libros, comenzó a tratar temas de raíz existencial, como la soledad y la incomunicación. Una de las obsesiones más frecuentes en sus poemas es el deseo de huir del tiempo, lo que lo llevó a la creación de una poesía espacial cuyos poemas fueron bautizados por el propio autor con el nombre de topoemas (de topos + poema). Esto es lo que significa poesía espacial: poesía opuesta a la típica poesía temporal y discursiva. Se trata de una poesía intelectual y minoritaria, casi metafísica, en la que además de signos lingüísticos se incluyen signos visuales. En los topoemas, igual que ocurría en la poesía de los movimientos de vanguardia, se le da importancia al poder sugerente y expresivo de las imágenes plásticas. No cabe duda de que en la última poesía de Paz hay bastante esoterismo, pero, al margen de ello, toda su poesía anterior destaca por su lirismo y por el sentido de transubstanciación que el autor da a las palabras. En el ocaso de su vida, la actitud de Paz con los regímenes de índole capitalista cuyas políticas públicas nacían de un marco neoliberal, fue polémica como toda su vida. Ampliamente criticadas, bien se conoce sus relaciones -al final de su vida- con los últimos presidentes mexicanos en turno: mientras que la polarización de su pensamiento dictó al Paz revolucionario de los 60´s la renuncia a su puesto en la Embajada en la India, esa misma polarización nacida de una postura anticomunista -que, con los años, Paz cosecharía- le llevó a elogiar el salinato, así a Zedillo en su sexenio. Comenta Luis Javier Garrido: "(...) él -Paz- se dedicó a justificar todas las exacciones y crímenes de Salinas de Gortari y a defender las acciones ilegales del poder, como más tarde lo haría también con Ernesto Zedillo, dando al grupo de artistas e intelectuales que encabezaba un rol del todo diferente". 
Un día como hoy 10 de Diciembre de 2010 en Estocolmo, Suecia el escritor y político peruano Mario Vargas Llosa recibe el Premio Nobel de Literatura. Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació en Arequipa, en el sur del Perú el 28 de marzo de 1936ª, en el seno de una familia de clase media de ascendencia mestiza y criolla.  Sus padres se separaron meses antes de su nacimiento para divorciarse luego del mismo, de mutuo acuerdo. A fines de 1946 o principios de 1947, y cuando tenía diez años de edad, Mario se encontró con su padre por primera vez en Piura. Sus padres restablecieron su relación y se trasladaron a Lima. La relación con su padre, siempre tortuosa, marcaría el resto de su vida. Por años, guardó hacia él sentimientos entremezclados, como el temor y el resentimiento, debido a que durante su niñez debió soportar violentos arrebatos de parte de su padre, además de un resentimiento hacia la familia Llosa y grandes celos para con su madre; pero, sobre todo, a causa de la repulsión de su padre hacia su vocación literaria, que nunca llegó a comprender. A los 14 años, su padre lo envió al Colegio Militar Leoncio Prado, en el Callao, un internado donde cursó el 3º y el 4º año de educación secundaria, entre 1950 y 1951. Allí soportó una férrea disciplina militar, y, según su testimonio, fue la época en la que leyó y escribió «como no lo había hecho nunca antes», consolidando así su precoz vocación de escritor. Sus lecturas predilectas fueron las novelas de los escritores franceses Alejandro Dumas y Victor Hugo. Entre sus profesores figuró el poeta surrealista César Moro, quien por un tiempo le dio clases de francés. Durante las vacaciones veraniegas de 1952, Vargas Llosa empezó a trabajar como periodista en el diario limeño La Crónica,  su primera obra dramatúrgica fue La huida del Inca, en el teatro «Variedades». En 1953, durante el gobierno de Manuel A. Odría, Vargas Llosa ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudió Derecho y Literatura. Participó en la política universitaria a través de Cahuide, nombre con el que se mantenía vivo el Partido Comunista Peruano, entonces perseguido por el gobierno, contra el que se opuso a través de los órganos universitarios y en fugaces protestas en plazas. Poco tiempo después, se distanció del grupo y se inscribió en el Partido Demócrata Cristiano. En 1955, a la edad de 19 años, contrajo matrimonio con Julia Urquidi, su tía política por parte materna, quien era 10 años mayor. Debido al rechazo que este acto causó en su familia, se vieron forzados a separarse durante un tiempo estando recién casados. Ganó un concurso literario recibiendo como premio un corto viaje a Francia. Se graduó de bachiller en Humanidades en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a mérito de su tesis sobre las Bases para una interpretación de Rubén Darío. Fue considerado como el alumno más distinguido de Literatura, por lo que recibió la beca Javier Prado para seguir cursos de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid, en España. Antes de partir hacia Europa, hizo un corto viaje por la amazonía peruana, experiencia que después le serviría para ambientar tres de sus novelas —La casa verde, Pantaleón y las visitadoras y El hablador— en dicho espacio geográfico. En 1960, luego de terminarse la beca en Madrid, Vargas Llosa emigró a Francia a pesar del inesperado estado financiero de Mario y Julia, la pareja decidió quedarse en París donde Vargas Llosa comenzó a escribir de forma prolífica. Su matrimonio duró algunos años más, pero terminó en divorcio en 1964. Un año después, Vargas Llosa se casó con su prima, Patricia Llosa, con quien tuvo tres hijos: Álvaro Vargas Llosa (1966), escritor y editor; Gonzalo (1967), empresario; y Morgana (1974), fotógrafa. En la capital francesa, terminó de escribir su primera novela, La ciudad y los perros. En 1966, durante la lectura que hizo de La casa verde, la entonces responsable de derechos de la editorial, Carmen Balcells, decidió proponerse al escritor para convertirse en su agente literario. Lo animó a centrarse exclusivamente en la literatura y le consiguió sustento económico durante el tiempo que durase la redacción de Conversación en La Catedral, a condición de que el contrato con la editorial lo hiciese ella. A partir de ese momento, se convirtió en su agente y llegó a conseguirle contratos extraordinarios. En 1971, obtiene un Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid con la calificación de sobresaliente cum laude por su tesis García Márquez: lengua y estructura de su obra narrativa, publicada luego bajo el título de García Márquez: historia de un deicidio. Aficionado al fútbol, Vargas Llosa es un experto en estadísticas de este deporte45 y durante el Mundial España 1982 ejerció como periodista deportivo. En 1983 su exesposa Julia Urquidi publicó sus memorias tituladas Lo que Varguitas no dijo en respuesta a la novela La tía Julia y el escribidor, basadas en la relación entre ambos, que fueron reeditadas en 2010.   Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo Señor por ser marqués contando  desde 1993 también con la nacionalidad española. Es Uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Príncipe de Asturias de las Letras 1986 y el Nobel de Literatura 2010 —este último otorgado «por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota»—el Cervantes (1994), el Planeta (1993), el Biblioteca Breve (1963), el Rómulo Gallegos (1967), entre otros. Desde 2011 recibe el tratamiento protocolar de Ilustrísimo Señor por ser marqués. Al igual que otros autores latinoamericanos, ha participado en política, siendo defensor de las ideas liberales. Fue candidato a la presidencia del Perú en las elecciones de 1990 por la coalición política de centroderecha Frente Democrático (Fredemo). Vargas Llosa alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas, tales como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y elperiodismo. Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policiacas, históricas y políticas. Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La Fiesta del Chivo (2000), han sido adaptadas y llevadas al cine. Muchas de las obras de Vargas Llosa están influidas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano; sin embargo, de forma creciente ha tratado temas de otras partes del mundo. Ha residido en Europa (entre España,Gran Bretaña, Suiza y Francia) la mayor parte del tiempo desde 1958, cuando inició su carrera literaria, de modo que en su obra se percibe también una cierta influencia europea. Mario Vargas Llosa ha sido definido como uno de los más completos narradores de su generación y una figura destacada de la literatura hispanoamericana. Representante ideal del espíritu del Boom latinoamericano, pues nació literariamente con él y ayudó a definirlo y a identificarlo con una nueva generación de escritores, su obra narrativa se caracteriza por la importancia de la experimentación técnica, aspecto por el que es valorado como un maestro de la composición novelística y en el que se ha desempeñado como un notable innovador de posibilidades narrativas y estilísticas. Desde el punto de vista temático, sus novelas tratan de la antinomia entre lo histórico y lo estructural, como así lo expresa el título de varias de sus novelas (La ciudad y los perros, La casa verde, Conversación en La Catedral), en las que la presencia de estructuras demuestra el interés casi obsesivo que el autor tiene por éstas. Asimismo, en cuanto a los tonos, su obra presenta las características más variadas, desde el humor y la comicidad hasta la caída trágica. Por otra parte, el hecho de que el grueso de su producción literaria la haya realizado desde el extranjero, explica el sesgo retrospectivo que domina buena parte de la misma, así como la reconstrucción constante que hace de vivencias íntimas o colectivas del Perú como base de su ficción, salvo algunas excepciones como La guerra del fin mundo y algunas de sus últimas novelas. En cuanto a sus modelos literarios, o “precursores” (a los que ha dedicado en varios casos estudios críticos), hay que citar, por un lado, a la novela de caballerías Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell, y a Cien años de soledad, de García Márquez, ambas como ideales del concepto de novela total (la que funde lo real con lo irracional y el mito); por otro, son imprescindibles para Vargas Llosa dos escritores en especial: Flaubert, como modelo de la literatura como vocación, de la utilización de la realidad como pozo sin fondo para encontrar contenidos y temas (la mediocridad del ser humano, la violencia y el sexo), como modelo, también, de la importancia de una estructura narrativa rigurosa y de un narrador impasible ante los hechos narrados, etc.; y Faulkner, tanto en lo que respecta a temas y ambientes, como a rasgos formales, especialmente, el multiperspectivismo, los saltos en el tiempo, el uso de varios narradores en vez del omnisciente, la retención de información, el uso de historias paralelas, etc.

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