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sábado, 26 de septiembre de 2020

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: DE PROFESION INFLUENCER


Cuando uno está rellenando un formulario electrónico y llega al ítem “profesión”, un amplio abanico de opciones aparecen en el menú, desde médico a abogado, desde contador a sacerdote, desde ingeniero a profesor… Sin embargo, en ese enorme listado no aparece aún el término “influencer”, la profesión de moda. ¿Qué son los influencers? Pues son personas, generalmente jóvenes, que conocen muy bien lo tecnológico, el manejo de redes y el uso de cualquier App digital para crear ilusiones, situaciones, formas de conducta y de vestir. Son personas que influyen, o que intentan influir al resto, condicionando sus gustos y sus consumos. Marketing digital le llaman.

La mayoría crean ilusiones, viven de su imagen y aparentan tener una gran autoestima. Se venden como inteligentes, elegantes y muchos incluso se arriesgan y hasta pierden la vida tratando de tener un número de seguidores. El número de followers es fundamental. A mayor cantidad, mayor alcance… Y por lo tanto mayor cotización. En ese juego, atrapados por sus publicaciones, caen generalmente idealistas e ilusos que desean copiar y admiran a estos influencers que les marcan tendencias y tratan de imponer modas.

Más de 20 millones de personas trabajan como influencers en todo el mundo. Son muchos, pero no todos pueden dedicarse. Lo que sobran son aspirantes. Obvio: se gana mucho dinero y se trabaja poco, además de que no se necesita un título universitario. A veces ni siquiera es necesario saber escribir sin faltas de ortografía o errores de puntuación, ya que un community manager lo hará por él. Cada publicación tiene precio, y poco importa si algunas veces esos mensajes son engañosos.

En un mundo donde muchos jóvenes sueñan con tener dinero fácil y pronto, el rol de influencer se cotiza alto. Pero para eso se necesitan seguidores en las redes, y eso -a menos que sea un personaje muy famoso-, y eso se consigue con escándalos, fotos provocadoras o información engañosa.

Es evidente que los medios están haciendo a los jóvenes cada vez más fatuos. Los países y gobiernos hacen cada día más difícil destacar y ganar dinero de forma adecuada. Es decir, a través del esfuerzo, la perseverancia, el estudio y el ahorro. Veamos, una señorita con escote profundo -ya con un nombre en los medios de comunicación- ganará más dinero con un solo post en Instagram promoviendo una bebida que una cajera de un supermercado en un mes entero de salario.

Nos inundan con anuncios, y ahora también con posteos en las redes, de lo que se puede comprar y la gente no tiene aparejados sus deseos con su poder adquisitivo. Nos hacen envidiar a los que tienen, ya que lo gastan de forma desmedida. Claro, a ellos no les cuesta obtenerlo. ¿Pero qué clase de influencia positiva pueden ejercer las Kardashian? Una de ellas, por ejemplo, se hizo famosa por publicar un video sexual de ella y su novio. Pero somos, en general, muy influenciables. Nos hacen ver todo fácil, bonito y lujoso, pero vivimos en otra realidad.

Lo peor de todo es que no solo nos influencian para comprar una u otra marca de productos, sino que nos llevan a imitar retos peligrosos y estilos de vida que nada tienen que ver con nosotros. Aunque no sería extraño que pronto comience la decadencia. Según un estudio de Bazaarvoice en Europa, la mitad de los consumidores están cansados de los mensajes repetitivos y de baja calidad que publican los perfiles más seguidos en las redes sociales. Cuatro de cada cinco usuarios confía más en la opinión de un cliente anónimo que en un influencer. Cuando el público sabe que el personaje se mueve por dinero, la publicidad deja de funcionar.

Yo me permito dudar de los influencers. Si fueran gente buena y transparente no serían influencers sino aburridos y poco populares. Hay algunos, como Kim Kardashian, que está buscando ser tratada mejor en medios por sus detractores, entonces organiza eventos y ayuda a alguien a salir de prisión o dar algún discurso legal. Pero lo que realmente les vale es el dinero que han hecho y el poder que este dinero les da.

No tengo dudas que hay personas que realmente influyen en la vida de los otros, pero seguramente no serán ni tan famosos ni se hacen llamar influencers. Simplemente aplican la educación, los valores y la comunicación para dejar su sello, y ahí poco importa si tienen 800,000 seguidores en Instagram o si son lo suficientemente cool para lograr 400k likes en un par de horas.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
Consultas on line

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades. 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

lunes, 15 de abril de 2019

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: TODO POR UN LIKE


Por Dra. Margarita Mendoza Burgos
Hay algo mucho más grave que la adicción al teléfono o a las redes sociales: se trata de la obsesión por los likes y los follows.

Es cierto que a todos nos gusta sentirnos escuchados, aceptados y que la gente está atenta a lo que publicamos.

Suena normal, un like es la prueba de ello en las redes. Lo buscan también las marcas, que pretenden sumar “likes" o "me gusta" como forma de obtener un número grande de personas, ya que esto representa que más gente vea su producto en un sitio o red.

Esto puede llevar a las empresas a utilizar sus servicios para promocionar productos en sus publicaciones, pagando bastante bien por lo mismo, llegándose a dar el caso de personas que viven de esto. Un ejemplo son los community managers o los influencers, oficios que antes no existían.

Pero cuando hablamos de personas particulares, esa obsesión tiene otra lectura y puede ser peligrosa. Se trata de gente que solamente busca ser aceptada para alimentar su ego. Representa eso, la necesidad de aprobación que cuando es excesiva indica una falta de autoestima y una falta de control de la frustración. No son capaces de aceptar que -al igual que en la vida real-, “no somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo”. Postear una foto en Facebook o Instagram es el primer paso, el siguiente es ir verificando periódicamente - en algunos casos cada tres minutos- la cantidad de “me gusta” en una competencia por popularidad que se vuelve insana. Lo mismo ocurre con los follows, o seguidores. El más cool es el que más seguidores tiene…

Además, muchos abusan de las redes para decir lo que desean sin pensarlo mucho e incluso dañando con sus comentarios, que muchas veces caen en la vulgaridad.

El problema es que la vida social moderna se trasladó, en gran parte, a las redes. Por supuesto que se hace más fácil la interacción, no debemos preocuparnos por tomar el teléfono o salir a la calle para hacerlo. Es más, no necesitamos ni arreglarnos, ni lavarnos los dientes… A menos que pretendamos tomarnos una foto y lucir radiante, aunque para eso hay filtros que corrigen arrugas, dan color y arreglan imperfecciones. Resultado final: una persona irreconocible.

Por otro lado, es más sencillo dejar la "conversación" cuando ya no queremos estar comunicándonos e incluso evitar a alguien que no queremos ver ni saber nada de ellos.

Mucho más difícil es ignorarlos en la calle.

El mundo virtual también facilita el hecho de pretender ser lo que no somos. Siempre tratamos de impresionar a los demás y que lo nuestro sea lo mejor. En las redes, es más difícil ser descubiertos, cuestionados o desenmascarados, lo que nos permite tener un mundo artificial paralelo. Nuestra vida es color de rosa y todo lo que nos pasa es lo mejor ante todos los demás porque nosotros mismos controlamos la publicación.

Claro, lo nuestro es importante y sobretodo para nosotros mismos sin importar nada ni nadie más. Pero atención, aquí aparece el monstrito verde de la envidia, que en las redes es más fácil de provocar y además si conocemos a las personas que se descubra nuestra realidad.

Y ni se diga cuando alguien postea algo y a cambio no recibe lo esperado: le siguen sentimientos de tristeza, depresión y aislamiento, un efecto que algunos psicólogos llaman "depresión Facebook". A menor madurez y baja autoestima, mayor será la necesidad de encontrar la aprobación del resto.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

lunes, 4 de abril de 2016

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: LA FELICIDAD VIRTUAL



No dejo de sorprenderme de cómo las redes sociales están cambiando nuestras vidas. Empezaron siendo una forma moderna de comunicarse y compartir lo que solíamos comunicar y compartir las personas, es decir, un poco de todo, alegrías, tristezas, logros, preocupaciones… Sin embargo, cualquiera que entre hoy día a las redes sociales se da cuenta de que las preocupaciones, tristezas y fracasos ya no existen en nuestras vidas; han desaparecido como por arte de magia. Solo existe la alegría y la felicidad. Pareciera que las redes sociales han conseguido el milagro de hacernos a todos felices. ¿Será esto así? ¿Qué tan cierto es?

La respuesta es muy simple. Cualquier aficionado a subir a las redes “selfies y happy pictures” sabe perfectamente que se trata simplemente de un intento de mostrar a los demás una imagen idílica de uno mismo; imagen que puede ser real o falsa, o parcialmente falsa; imagen que puede ser forzada, manipulada, y sobre todo, manipuladora, porque tiende a contagiar a otras personas a través de ese mecanismo natural de los seres humanos, que se mueve a un lado y a otro de la frontera entre lo sano y lo insano, llamado envidia.

Vivimos en una sociedad donde la felicidad está muy valorada, no importando si es real o ficticia; lo importante es que lo parezca, lo que se suele llamar “postureo”. Las personas tienden a mostrar lo que creen mejor de ellas, de sus vidas o incluso lo que les gustaría que fuera, aunque sólo sean meras ilusiones sin intención de convertirlas en realidad, para ser valoradas como personas felices ante los demás y ante sí mismas. No importa que la familia sea un desastre. Una simple foto de todos juntos y sonrientes, subida a las redes, la convierte en una familia feliz. No importa que una pareja no funcione; una foto suya en las redes, con actitud cariñosa para la ocasión, la convierte en la pareja perfecta.

El resultado de todo ello es que cada vez una mayor parte de la sociedad, particularmente entre los jóvenes se ve envuelto en ese mundo de fantasía, en esa burbuja de alegría y felicidad que son las redes sociales. Viven dos vidas paralelas: la vida real, con sus cosas buenas y malas; y la vida virtual, con solo la parte buena de la real, y, sobre todo, con lo bueno de la realidad ficticia, que siempre es buena, porque para eso es artificial. Y todo el mundo sabe que se trata de un mundo irreal, porque, de la misma manera que uno crea su burbuja irreal, racionalmente tiene que asumir que los demás hacen lo mismo, como, de hecho así es.

Sin embargo, da igual; el efecto que provoca esa realidad artificial parece ser tan embriagador como el del alcohol o las drogas. Poco importa si es artificial o no; lo que importa es que uno se siente bien con ello. De hecho, las personas con una vida real bien asentada participan mucho menos de este tipo de relaciones virtuales; la vida virtual tiende a convertirse en el refugio de aquellos cuya vida real no está sólida y bien construida, porque en el mundo virtual es fácil arreglarla; en el mundo virtual todo tiene arreglo y queda “mucho mejor” que en la vida real. Y con la ventaja añadida de que no provoca daño físico. Sin embargo, no estoy segura de que no provoque otro tipo de daño.

Es, quizás, algo temprano para hablar de ello, y será el tiempo quien dé o quite razones, pero hay algunos aspectos psicológicos que quisiera señalar: Tiende a ser adictivo, y toda adicción es dañina. La vida virtual es solo una vida paralela, pero la vida en que nos desenvolvemos es la vida real; nos tenemos que ganar la vida en nuestra vida real; nuestra familia y seres queridos están en la vida real; nuestros retos y problemas que deben ser resueltos o superados están en la vida real. Y todo eso importante de nuestra vida real tiende a verse desatendido cuando se pasa más tiempo y se dedica más esfuerzo a construir la vida ficticia paralela. Y cuando las situaciones cotidianas de la vida real se desatienden, los resultados nunca pueden ser buenos.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a 

domingo, 16 de agosto de 2015

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: INYECCIONES DE AUTOESTIMA



En sendos blogs publicados recientemente Relaciones Humanas Virtuales y Exhibicionismo en las redes sociales analizaba e interpretaba el comportamiento que tenemos la gran mayoría de las personas en las redes sociales. Hablaba de la tendencia que tenemos a querer provocar la envidia de los demás, así como de la tendencia al exhibicionismo. El tema da para bastante, y en esta ocasión voy a hablar de otro aspecto importantísimo que mucha gente busca en las redes sociales, inyecciones de autoestima.

A nadie le molestan los halagos, y, de igual manera que las críticas de los demás tienden a dañar nuestra autoestima, el que los demás hagan un reconocimiento positivo sobre nosotros tiende a reforzárnosla. De este modo, muchas personas utilizan las redes para forzar una sobreexposición de su imagen, o de la parte positiva de su imagen, con el fin de provocar una respuesta positiva de los demás. Si el exhibicionismo del que hablaba en el otro blog frecuentemente tiene como objetivo provocar envidias, la sobreexposición pretende provocar comentarios como “qué bonita te ves”, o “hermosaaaaaaa...”, o algo similar; o, simplemente, que te den un like, que es la forma más sencilla de cumplir por parte de los demás con ese protocolo casi obligado de mostrar aprobación. ¿Y qué diferencia hay entre el exhibicionismo y la sobreexposición en las redes? Algunas sutiles y una fundamental: la intención con que se hace.

Habitualmente se hace mediante fotografías personales que se postean en las redes, ya que hoy día la tecnología permite tomar la foto y subirla inmediatamente a las redes, y porque la imagen física es lo más importante para la mayoría de personas. Sin embargo, es común también encontrar personas, para quienes la imagen espiritual es más importante que la física, que sobreexponen esa imagen espiritual en las redes posteando constantemente mensajes profundos y grandilocuentes de filósofos, sabios, etc. Algunas veces dogmáticos, sesgados y tendenciosos, particularmente los referidos a temas religiosos, pero habitualmente tan verdaderos e innegables como lejanos a la vida terrenal cotidiana.

Comparaba también ciertas actitudes exhibicionistas comunes en las redes con lo absurdo que resultaría ese mismo exhibicionismo en la vida real. En el caso de la búsqueda de la aprobación de los demás, no resulta absurdo hacerlo también en la vida real. De hecho, se hace igualmente, siempre se ha hecho; pero en la vida real, provocar dichas situaciones resulta más complicado, y más difícilmente encontraremos la aprobación de los demás, porque esa sobreexposición en la vida real, si no se hace muy sutilmente, resulta más evidente y tiende a provocar rechazo más que aprobación.

De hecho, resulta curioso que muchas personas que tácitamente desaprueban a alguien que se expone demasiado en la vida real, sí harían un comentario positivo, o darían un like a esa misma persona cuando se sobreexpone en las redes. Pero en realidad no es tan extraño. Fingir aprobación en la vida real es más difícil; en las redes es tan sencillo como dar un click, y con ello se cumple un protocolo no escrito, pero real, que existe en las redes, que es precisamente ese, el hacer sentir bien a los demás. Por eso las redes parecen un gran invento para quienes buscan subir su autoestima.
Sin embargo, no debemos olvidar que nuestra autoestima real debe basarse en nuestra imagen real, que es la que tenemos en la vida real. Cuando la imagen que proyectamos en las redes es solo la parte bonita de nuestra imagen, la que queremos que los demás vean; difícilmente podemos esperar que la respuesta en los demás sea auténtica, y la autoestima que logramos con ella es falsa. Las redes sociales cumplen una función importante, pero deben interpretarse con cautela. En cierto modo, la relación humana en las redes puedes llegar a ser mucho más hipócrita que en la vida real, porque es mucho más manipulable, y porque no hay una convivencia real, cara a cara, que es la que proyecta la imagen de las personas en su verdadera dimensión, y, por tanto, la que recibe respuestas auténticas. Es cada vez más común encontrar personas que triunfan en las redes sociales a la vez que fracasan en las relaciones humanas de la vida real.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.