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sábado, 4 de junio de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: BULLYING : ACOSADOS Y ACOSADORES

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Aunque parezca mentira, el término bullying, tan de moda en estos tiempos, es relativamente nuevo. Lo acuñó en 1993 el psicólogo noruego Dan Olweus, catedrático de la Universidad de Bergen, a partir de estudios sistemáticos realizados en los años 70' del pasado siglo XX sobre el suicidio de algunos adolescentes. 
Bullying viene del vocablo inglés "bull" (toro), porque implica actuar como un toro en el sentido de pasar por encima de otro u otros sin contemplaciones. En el idioma español la traducción que más se ajusta es acoso u hostigamiento.

Es importante saber que el bullying es un triángulo con tres vértices: uno puede ser víctima, espectador o acosador.

Es relativamente fácil detectar si nuestro hijo es víctima de bullying, ya que seguramente el niño no querrá ir a la escuela o tendrá temores de ir y venir solo. Puede que presente moretones y su ropa se vea sucia. Además, seguramente regresará a casa sin algunos objetos personales, o en todo caso dañados. También pueden tener problemas para dormir, pesadillas, tristeza y se les notará más aislados.

Sin embargo, no es tan sencillo identificar a un hijo acosador, aunque algunos detalles podrían delatarlo. Atención con aquellos que llegan a casa con cosas que no son de él, incluso dinero. Alguien con ese perfil tendrá mucho secretismo sobre sus actividades en el colegio, lo podemos ver con malas compañías y poco interés en los estudios, esto último algo que comparten con los niños maltratados. En caso de que lo acusen de hacer bullying, simplemente negara los hechos o los explicara de manera que parezca que él solo se defendió del otro.

Y, por último, están los espectadores, que en un grupo escolar acaban siendo mayoría. Podría ser que nuestros hijos disfruten de ese hostigamiento. Podría detectarse si vemos que comenta con entusiasmo ver agredirse a sus compañeros, si toma fotos o video y los comparte, incluso si promueve o incita al bullying indirectamente. 

Como padres, si nuestro hijo es el agredido hay que tratar de incrementar su autoestima, hablar con las autoridades escolares. También es bueno que reciba clases de defensa personal, como karate o algún arte marcial. Y desgraciadamente, en casos extremos, habrá que cambiarlo de centro de estudios, pero siempre con asesoría psicológica, para que ello no influya tanto en su vida futura. 

En los colegios deberían tener más control sobre los alumnos, tanto de maltratadores como maltratados, y recomendar terapias. Además, en casos extremos, echar del colegio a los alumnos con perfiles de acosadores. En la actualidad las instituciones educativas no cumplen del todo ese rol, y se complica más porque las escuelas suelen estar abarrotadas, lo que hace más difícil controlar a los estudiantes. 

Algo es seguro. Es más fácil revertir una situación de hijo acosado que de uno acosador. Los acosadores pueden tener patologías que se irán mostrando a medida que vayan creciendo, desde trastornos de conducta severos a uso de alcohol y drogas, sexo temprano e indiscriminado, incluso adicción al juego. En cambio, alguien que sufre acoso, con una buena terapia y el apoyo de la familia, podrá superarlo. 

Sin embargo es importante apuntar que una persona sometida al bullying, en sus peores días es capaz de cualquier cosa. Y como ejemplo más reciente, el caso de los asesinatos en la escuela de Uvalde. Salvador Ramos, el asesino de 18 años, era víctima del bullying cuando asistía a ese mismo instituto escolar.


 

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

viernes, 27 de mayo de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: JUGANDO APRENDEN

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

No hay nada mejor que aprender jugando, porque el niño adquiere conocimientos y experiencias de un modo natural, casi sin darse cuenta. Por eso es importante darles espacios a los niños para que puedan jugar entre sí, ya sea en los parques o en las guarderías. 

A través del juego pueden aprender una serie de actitudes, destrezas, valores, conductas y asertividad que no podrían adquirir solamente entre adultos, y mucho menos solamente con los padres. 

 

Sin embargo también es importante que antes de ponerlos a socializar, los padres tengan la suficiente confianza con la persona que se dedica a cuidarles. Por eso, ante la duda,  recomiendo ponerlos pronto en una guardería, y mucho más si los padres trabajan. Es difícil encontrar personas de confianza y a la vez fidedignas y competentes, por esa razón la guardería es una excelente opción.

 

Igualmente hay que tener ciertos cuidados en una guardería debido a que se están descubriendo muchos sitios inadecuados, pero por tratarse de un lugar donde conviven muchos niños y profesionales se supone que los mecanismos de control son mucho mayores. 

 

Vemos que en El Salvador ni las guarderías ni los parques son opciones totalmente válidas. Por un lado tenemos la escasez de guarderías apropiadas -a menos que sean de pago- o incluso la falta de ellas.

 

Por otro, en el caso de los parques -a excepción de los residenciales privados- donde hay juegos comunes se debe estar pendiente de que una persona adulta no intente agredirlos o interferir  con ellos en vez de sus  hijos  que comparten edad y condición.

 

Pero suponiendo que se superan las barreras y conseguimos que nuestros niños jueguen  con otros niños los beneficios son muchísimos además que la integración en sí misma. 

 

No solo es una manera de alejarlos de los teléfonos y los celulares sino de jugar respetando turnos, sometiéndose a reglas y, si fuera el caso, respetando a la autoridad. 

 

Los niños que pasan la mayor parte de su tiempo usando la tecnología a menudo no son físicamente activos, ni creativos usando su imaginación. El 75% del desarrollo cerebral ocurre después del nacimiento, el juego ayuda al desarrollo estimulando el cerebro a través de la formación de conexiones entre las células nerviosas. Este proceso contribuye con el desarrollo de habilidades motoras finas , gruesas y la sociabilización.

 

Ese tipo de actividades también ayudará a que el niño aprenda a compartir algunas de sus posesiones como los juguetes, algo que los más pequeños naturalmente rehúsan a hacer al principio, y mucho más si los padres los obligan a hacerlo. 

 

En síntesis, hay que hacer que nuestros niños jueguen más a pesar de las limitantes que puedan surgir dependiendo de donde vivan o de su condición social. 

 

Al lograrlo estamos invirtiendo en educación en salud al mismo tiempo. Ya lo dice claramente el informe clínico de la American Academy of Pediatrics titulado El poder del juego: “jugar puede mejorar las capacidades de los niños para planificar, organizar, llevarse bien con los demás y regular sus emociones. Además, el juego ayuda con el lenguaje, las destrezas matemáticas y sociales e incluso ayuda a los niños a sobrellevar el estrés”.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

 

sábado, 26 de marzo de 2022

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: EL ABURRIMIENTO Y LOS NIÑOS

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


A veces los padres nos rompemos la cabeza para tratar de llenar los tiempos vacíos de nuestros hijos, de manera que no les quede ningún espacio libre. Tememos escuchar la frase “me estoy aburriendo”. Pero sin saberlo, estamos cometiendo un error. 
Algo es cierto: a los niños les cuesta gestionar su tiempo libre. Por un lado, es propio de la inmadurez, de su edad. Conocen poco sobre actividades que podrían elegir en vez de aburrirse, e incluso hay personas que llaman" vagos'' a niños que aprovechan el tiempo libre para solo leer o para pensar en cosas que no entendemos. 

Como adultos tendemos a llenar sus vacíos, y del resto se encargan los dispositivos electrónicos. Si antes la niñera era la televisión, ahora lo son las computadoras y las tablets. Ni hablar de los teléfonos celulares inteligentes, que proveen entretenimiento y distracción ilimitada: es TV, es radio, es redes sociales, es reproductor de música y la vez es una consola de juego. Todo en un aparatito que sostenemos en nuestra mano. 

¿Pero qué pasaría si en vez de darle una tableta para que no moleste con su reclamo, los padres les enseñamos a divertirse y entretenerse por sí mismos? Es decir, no de darles el entretenimiento servido sino incentivarlos a ser creativos. 

Sin embargo, el “mamá, estoy aburrido” siempre surgirá en algún momento. La razón es que tienen menos preocupaciones que los adultos y también menos responsabilidades. Además, a no ser por el entretenimiento ya mencionado del celular, muchas veces dependen de los adultos y generalmente estos están ocupados. 

En los niños de clase media a alta, los padres suelen llenar ese tiempo con actividades extracurriculares, incluso a veces en contra de la voluntad de sus propios hijos, lo cual provoca frustración de ambos lados. En nuestros países, además, es difícil distraerse en lugares públicos, ya sea por la falta de estos o por la poca seguridad que brindan. 

En realidad, el debate no debe centrarse si es bueno o malo que los niños se aburran sino cómo gestionar mejor su tiempo libre, sin estar atados a esquemas ni horarios. Aprovechar para leer, para meditar e incluso para dialogar con sus padres. 

A veces tienes la impresión de que no se concibe que un niño se aburra, cuando en realidad no ocurre nada si eso sucede. “Se trata de una oportunidad para fomentar la creatividad. No la menospreciemos, es una cualidad muy positiva a la hora de manejarse en el mundo. La creatividad puede ayudar a ser más observador, más comunicativo y resolutivo”, comenta la psicóloga española Cristina de la Rosa Tineo. 

Por supuesto, mucho dependerá de la personalidad y la naturaleza de cada niño: a los más inquietos, ahora llamados hiperactivos, se les dificultará esas actividades de contemplación. 

Ni los videojuegos ni Netflix ni las redes sociales están exentas de provocar aburrimiento: cuando uno pasa tantas horas, casi a modo de rutina, ya pierde la gracia. Al final, una tarde libre, sin ningún programa, puede convertirse en un reto para padres e hijos del que pueden salir fortalecidos.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

viernes, 17 de diciembre de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: CONSEJOS DE ALIMENTACION PARA LA FAMILIA

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Hasta hace poco, la obesidad infantil no era tratada con la suficiente importancia y se la consideraba “una enfermedad de ricos”.

Hoy la perspectiva ha cambiado, sobre todo porque los casos en la infancia y la adolescencia están aumentando en casi todos los países. Ahora la obesidad afecta a los niños de países de todos los niveles de ingresos. Si se compara con las cifras de 1975, la obesidad afecta diez veces más a las niñas y doce veces más a los niños. Para peor, hay poca evidencia de que algún país haya logrado una disminución sostenida.

 

La clave, sin duda, es que cada vez más los hábitos alimenticios son peores, debido a que se incluyen muchos aditivos que hacen desear la comida -los llamados cravings- y a que las porciones son demasiados grandes y se ofrecen como recompensa a todo. 

 

Gran parte de esta responsabilidad, sobre todo en los casos de los más pequeños, es de los padres: ellos deciden qué y cuánto comerán sus hijos. En términos generales hay cada vez más problemas en la alimentación relacionados con los hijos, ya sea por exceso de consumo o por conductas alimentarias inadecuadas.

 

De repente vemos comidas maratónicas seguidas de ayunos, es decir comportamientos contradictorios del tipo de pensar todo con comida pero a la vez tener ideales de belleza inalcanzables.

 

En muchos casos, sobre todo cuando ambos padres trabajan y están ausentes gran parte del día, la responsabilidad de la alimentación recae en la niñera o la persona que los cuida.

 

Los padres pueden sugerir e incluso adoptar platillos sanos, pero a veces la comodidad prima, y se les deja elegir a las empleadas, que en la mayoría de los casos no tienen ni idea de salud al comer. A veces parece que cuanto más sabroso, grasiento y engordador, mejor es el alimento. O, peor aún, se excede en los delivery, que por lo general son comida chatarra. Por eso es fundamental la supervisión de parte de los padres.  

 

Además de “enfermedad de ricos”, había otros mitos o falsas verdades que envolvían a la obesidad infantil. Uno de ellos es la ecuación niño gordo = niño sano. Aunque parezca mentira, en algunas familias eso no ha cambiado mucho. Los niños producen infinidad de células grasas y luego deseamos que sean muy adecuados a esquemas corporales que incluso tienen poco que ver con la imagen latina.

  

Esto no solo pasa por una cuestión estética. La obesidad aumenta las probabilidades de que un niño desarrolle problemas médicos que pueden afectar su salud actual y futura. Por ejemplo, afecciones graves como el colesterol alto, la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial, que antes se consideraban como exclusivas de la etapa adulta. 

 

Majid Ezzati, catedrático de la Facultad de Salud Pública del Imperial College de Londres, consultado por la Organización Mundial de la Salud, expresó: “Es preciso encontrar soluciones para que, tanto en los hogares como en las escuelas, las familias y las comunidades desfavorecidas puedan acceder a alimentos saludables y nutritivos. Además, los países también deben establecer normas e impuestos para proteger a los niños de los alimentos malsanos”

 

Otro mito, fácilmente comprobable, es que la alimentación saludable es más cara. 

 

Al  contrario, puede ser económica si sabemos cómo acceder a ella. 

 

Utilizando productos de temporada (vegetales y frutas) o sabiendo buscar proteínas económicas como combinar arroz con frijoles. También se recomienda el uso de soya procesada para aumentar la proteína animal y además hacerla más saludable. Otra recomendación es el uso de incaparina, que es  muy económica y puede combinarse con otros productos para hacerla más apetecible.

 

Si bien no es necesario consultar a un nutricionista, hacerlo puede ayudar a reforzar nuestros propósitos ante el resto de la familia. Ellos pueden también hablarnos de recetas y combinaciones novedosas. Sin embargo, la clave para lograr estos buenos hábitos de alimentación dependerá de nosotros mismos. Se requiere mucha iniciativa y cierta voluntad, porque nada se consigue sin la voluntad real de lograr un objetivo

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 27 de noviembre de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: HABITOS DE AHORRO

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Muchos de los hábitos que nos acompañan el resto de nuestras vidas los hemos adoptado de niños, gracias a la educación de los padres. 
Uno de ellos, sin duda, es el ahorro. Solamente con el paso del tiempo, un hijo entenderá la importancia de esa enseñanza. "Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco", decía Benjamín Franklin. 

Es fundamental que los padres cultiven en sus hijos la cultura del ahorro. Es, en cierto modo, darles la bienvenida al mundo real. 

Es que muchos padres pretenden crearles la fantasía de que todo crece en los árboles y nada es producto del esfuerzo. Esa sensación se multiplica en festividades, ya sea en cumpleaños o Navidad, en que les hacemos creer que viene Santa Claus o El Niño Dios a darnos las cosas fácilmente...

En mi caso particular, enseñé a mis hijos a que Santa trae juguetes para muchos niños y había que pedir poco o no tan caro para que él favorezca a todos los niños del mundo.

Por lo general, los niños tienden a pensar que el dinero es ilimitado, por lo tanto es recomendable explicar de dónde surge y también el esfuerzo que tienen que hacer los padres para obtenerlo. Será clave hacerles entender, por ejemplo, que una tarjeta de crédito no es un plástico mágico que nos permite saciar todos nuestros caprichos aunque no llevemos efectivo en los bolsillos. Los padres deberán explicar que eso se termina pagando igual, y muchas veces con intereses. Nunca es demasiado temprano para empezar. Si un niño te acompaña al supermercado y se encapricha con algún producto innecesario, hay que explicarle que hay un presupuesto al que atenerse. 

El hábito del ahorro tiene que ir permeando día a día, de forma natural. Por un lado, hacerles ver que son afortunados por tener techo, alimentación y escolaridad, que es lo más importante y que eso ya lo pone en una situación ventajosa sobre muchos otros que sufren carencias. Incluso en familias de buena posición, el ahorro debe formar parte de la educación bajo la premisa de que el que mal administra puede perderlo todo. 

Es probable que por una cuestión de status nuestros hijos exijan que les compren ropa de marca, el último modelo de teléfono celular o la versión más avanzada de un juego de la PlayStation, pero será decisión de los padres aterrizarlos a la realidad. Habrá cosas que se podrán comprar y otras no, dependiendo del presupuesto. Eso es lo primero que tienen que entender. Si, por ejemplo, sueñan con tener algún producto en particular y los padres no están en condiciones de comprarlo, se les puede poner un bonito reto: que ellos mismos ahorren hasta alcanzar la suma para comprar el reloj, los zapatos o el celular por el cual se desviven. Bastará una alcancía o una cuenta de ahorro -dependiendo de la edad- para iniciar este saludable proceso. No solo los mantendrá enfocados en su meta, sino que también vivirán en carne propia el esfuerzo necesario para ganarse el dinero. Más tarde o más temprano, los niños y jóvenes tienen que aprender a administrar sus recursos, y eso es responsabilidad de los padres. 

Otra buena manera es darles el dinero de la mesada de toda la semana y que sean ellos los encargados de administrarlo, haciendo uso correcto de sus pequeñas finanzas, tomando decisiones y hasta logrando ahorrar algo. 

Algunos profesionales también recomiendan jugar en familia al Monopoly, un entretenimiento donde cada uno recibe dinero ficticio y debe invertirlo de la mejor manera. Un hábito bien aprendido en casa, difícilmente se olvide. Son lecciones de vida para aplicar en todo momento que nos traerán no solamente salud financiera sino también salud mental.

 


Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 13 de noviembre de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: EL JUEGO DEL CALAMAR

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Cruel, sangrienta y despiadada son tres de los adjetivos con que se puede etiquetar a El juego del calamar.

Se trata de la serie surcoreana que está siendo sensación en Netflix, donde sus nueve capítulos han sido vistos por más de 111 millones de personas, lo que la convierte en la serie más vista en la historia de la plataforma.

 

Lo curioso es que si bien es una producción pensada para mayores ha sido muy popular entre los niños y adolescentes. 

El argumento es sencillo: involucra a una serie de personas con serios problemas económicos -la mayoría acuciados por las deudas- que deciden participar en una competición donde el sobreviviente se lleva una enorme cantidad de dinero.

 

La consigna de la competencia es ir eliminando contrincantes a través de juegos tradicionales de niños en Corea del Sur adaptados a una versión letal: el que gana avanza a la siguiente fase, el que pierde es ejecutado sin piedad. 

 

Si la temática ya es disruptiva para los niños, lo es aún más lo explícito de las escenas. 

 

Por supuesto que es nociva para cualquiera impresionable, y mucho más para los niños, pues la viven con gran intensidad, inmadurez y con una idea de falsos ídolos o modelos a seguir. 

Nadie menor de 16 años debería verla y esa es la restricción que anuncian en Netflix. 

 

Hay que recordar que a partir de los 14 años aparecen las enfermedades mentales en los prepúberes con predisposición, o sea que puede ser un detonante de enfermedad mental.

 

No es casualidad de que en Bélgica, Reino Unido y España algunos colegios hayan dado la voz de alarma y recomiendan a los padres que no se la dejen ver a sus hijos porque se ha comenzado a detectar que los pequeños están empezando a imitar algunos de sus juegos en el recreo y a los perdedores se los trata con violencia.

 

También ha abierto otro debate: si acceden a ver la serie es porque sus familias no controlan el acceso de sus hijos a la plataforma de Netflix, basta un celular inteligente y algo de privacidad para romper ese cerco. 

 

Lo que ha causado impacto es la crudeza de las imágenes, ya que los surcoreanos no tienen otra forma de sacar sus demonios que en series como esta. Cualquier otro de ellos que siente que tiene problemas, para no perder el status quo de silencio, rectitud, van y se suicidan en vez de hablar y pedir ayuda.

 

Ellos guardan todo para sí y se avergüenzan de tener problemas y más de ir adonde alguien a hablar de los mismos. Precisamente eso es lo que plantea la serie, entrar al Juego del Calamar sin que nadie se entere y regresar con los millones del premio que les redime ante la sociedad. 

 

Increíblemente hay una explicación por la cual a los niños les llama la atención series como la surcoreana: están en formación y todo lo truculento les despierta interés como una forma de prueba. Probar todo y cuanto más raro, obtuso y/o retorcido, mejor. Eso los hace sentir poderosos y con capacidad de aguante, como si se tratase de un viaje en la montaña rusa. 

 

Mas allá de algún consejo que puedan recibir en los colegios, la responsabilidad de intervenir en esto le corresponde a los padres, que tienen que hacerle ver lo nocivo y el daño que eso puede generar.

 

Explicarles que va más allá de la vida de fantasía y se puede volver real si lo ejercemos convirtiéndose en algo tan grande como una desgracia. Y lejos de lanzar una campaña mediática para evitar que los niños jueguen ese tipo de juegos, lo que en breve seguramente veremos será el lanzamiento de todo el merchandising de la serie: muñecos, juegos de cartas o prendas con penitencias…  Lo morboso vende y eso interesa a los fabricantes, caiga quien caiga. 

 

Por eso es fundamental que los padres y maestros “agarren al toro por los cuernos". Incluso, si ya son adolescentes, hasta ver la serie con sus hijos o alumnos e ir matizando esa fantasía grotesca con la realidad...

 

Es que si cerramos los ojos y queremos acallar lo inevitable, solamente crearemos más interés y más morbo. Al final, de alguna forma o de otra, la verán sin nadie adulto que les explique sus más y sus menos, y eso es mucho más grave.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

sábado, 13 de marzo de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: CONDICIONES AMBIENTALES Y EDUCACION

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


Pocas veces ponemos atención a las condiciones ambientales de las aulas en las que nuestros hijos estudian. Normalmente factores como la iluminación, la ventilación, los colores de las paredes e incluso la temperatura se minimizan o se consideran irrelevantes. Sin embargo, existen investigaciones que aseguran que determinados elementos -que pueden variar dependiendo el lugar y el clima- ayudan a mejorar la concentración y a acelerar el aprendizaje de los alumnos. 

En nuestro país no se puede decir que las condiciones ambientales son ignoradas, porque sería faltar a la verdad. Pero solo unos pocos acceden a ellas, y son aquellos estudiantes que acuden a instituciones privadas. Una elite, una minoría selecta. Todo depende del poder adquisitivo. No es casualidad que los colegios más onerosos son los más amplios, con mejores condiciones de luz, temperatura y espacios verdes. Si se pudiese replicar eso en más escuelas, y sobre todo las del entramado público, los alumnos irían con más deseo y aprenderían de una forma más apropiada.

 

De hecho, en los centros escolares públicos no solamente falla el ambiente estructural sino que los propios alumnos van muchas veces sin haber desayunado apropiadamente. En varios países los gobiernos ofrecen desayunos gratuitos a modo de carnada con el propósito de que los estudiantes asistan al colegio. Aún así, el desinterés por el aprendizaje y la deserción escolar va en aumento, más con las condiciones precarias de las aulas y el alto índice delincuencial en derredor.

 

Desgraciadamente en Latinoamérica y en otros países subdesarrollados no es prioridad educar, ni tampoco la salud. Los gobiernos prefieren enfocarse en llevar a cabo acciones que sean más visibles y donde puedan realizar mejores negocios para los gobernantes. 

No les interesa preparar una población más educada y que luego pueda dedicarse a analizar más sus gobiernos. Prefieren entregar algunos regalitos en época de campaña electoral.

 

En Dubái, recientemente se hizo un experimento muy interesante. En 162 aulas, los profesores instalaron una pared llena de plantas y el número de alumnos con déficit de atención se redujo de forma drástica, cerca del 75%. “Tenías a niños a los que se les daba medicación para ayudarles a concentrarse, pero no la necesitaban. Lo que necesitaban era un aula mejor”, explicó Stephen Heppell, británico especialista en innovación educativa catedrático en la Universidad de Bournemouth. “Mucha gente cree, por ejemplo, que es una locura llenar una clase con plantas. Pero sabemos que en un aula tradicional, con la puerta cerrada y 25 alumnos dentro, tras una hora y media la cantidad de CO2 en el aula, en términos de partes por millón, está por encima del nivel adecuado y perjudica la concentración”, agrega Heppell. 

 

En El Salvador, salvo excepciones, no se aprovecha la tecnología en función de la educación, y esas deficiencias quedan al desnudo en estos tiempos de pandemia, donde todos están obligados a tomar clases virtuales a pesar de que la mayoría de estudiantes no cuentan con computadoras ni redes de internet.  ¿Por qué no se invierte en eso? Porque es una apuesta a largo plazo y en general los gobiernos desean inversiones que les produzcan un impacto inmediato y se puedan publicitar en época electoral.

 

No siempre fue así. En El Salvador, durante la gestión del ministro Walter Béneke, se invirtió en mejores infraestructuras y uso de televisores y estudios de grabación para la Televisión Educativa. La respuesta fue muy positiva, pero al cambiar el gobierno no hubo continuidad en el proyecto y todo el esfuerzo quedó en el olvido. Algo similar ocurrió en Venezuela, donde se creó un ministerio de desarrollo de la inteligencia con programas ya comprobados para promover el aprendizaje, el pensamiento y la lógica, pero al final corrió la misma suerte que el nuestro: cambio de gobierno, fin de la iniciativa. 

 

Cuidar los detalles de las aulas puede hacer la gran diferencia. No solo la temperatura ideal, que debe ser entre 19 y 21 grados, sino también la luz y el aire, por no mencionar la acústica del lugar. En Australia y en otras partes del mundo donde las temperaturas son muy altas, las aulas tienen las ventanas abiertas y el aire entra y sopla por todo el edificio. “Puede ocurrir que un colegio se haya gastado mucho dinero en aire acondicionado, pero el aire es demasiado seco. Y la humedad es buena para el cerebro”, describió Heppell.

 

Steve Higgins, profesor de la Universidad de Durham (Reino Unido), escribió un ensayo sobre 'El impacto de los ambientes educativos', donde explica que "ambientes de aprendizaje extremadamente pobres tienen un efecto negativo en los estudiantes y el personal docente", así como que, al mejorarlo, "se obtienen beneficios significativos".

 

A pesar de la evidencia, nuestras aulas están lejos de considerarse óptimas y nadie parece tener intención de hacer algo para que esta realidad empiece a cambiar. En medio de salas derruidas, ambientes sofocantes, pésima iluminación, energía eléctrica intermitente y cero conectividad, nuestra infraestructura educativa lamentablemente es una invitación permanente a la deserción escolar.  

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.