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sábado, 29 de febrero de 2020

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: MASTURBACION, PALABRA TABU



Hay un viejo chiste que dice que “el 80% de la gente se masturba, y el otro 20% miente sobre hacerlo”. Si bien no se trata de cifras reales, la frase encierra una gran verdad. La mayoría de los seres humanos, sin importar sexo ni edad, recurre en algún momento a esta forma de auto complacerse sexualmente. Que lo admitan públicamente es otra cosa, porque siempre ha sido un tema tabú… Se debe partir de la premisa de que más allá de lo incómodo que pueda resultar hablar de esta práctica, se trata de algo muy normal: la mayoría de las personas se masturba, aunque por tratarse de un acto privado y discreto, el resto no necesariamente tiene por qué enterarse.

Un portal británico especializado en salud sexual realizó un sondeo: el 88% de las mujeres y el 96% de los hombres reconocen haberse masturbado. 

Por supuesto, y aunque pueda parecer extraño, también es común la masturbación en los niños. Los padres cuando ven a sus pequeños en esta actividad sienten gran preocupación, y peor aun, si se trata de una niña. 

Muchos niños aun muy pequeños, incluso bebés, descubren alguna zona de su cuerpo con la que estimularse para producir la descarga de adrenalina que posteriormente les produce relajación. En vez de montar un escándalo, los padres deben acudir a un especialista para hacer una buena historia de los niños y encontrar si existe una razón para alarmarse, o simplemente tratar de relajar a los niños y entretenerlos con alguna otra actividad.

Esto también puede aparecer por sí solo en los pequeños entre los 6 y los 8, lo cual es bastante común, aunque si implican a otros niños en sus juegos, debe darse aun más seguimiento al caso, ya que los otros padres estarán alarmados por las consecuencias en los otros niños. Si es en solitario, como ya dijimos, y no existe ningún otro problema, debemos relajar a los niños y tratar de mantenerles ocupados. A esta edad ya se puede explicar un poco y hacerles ver consecuencias de sus actos, todo sin hacer grandes aspavientos.

"La masturbación es algo que forma parte de la sexualidad humana y debería ser enseñada en la escuela". Esta frase, pronunciada por Joycelyn Elders, pediatra y Secretaria de Salud del ex presidente norteamericano Bill Clinton, en 1994 en las Naciones Unidas provocó un escándalo y acabó con el despido de la profesional. Pero el tema nunca dejó de estar en debate. En la adolescencia esta práctica es más utilizada debido a que inician la sexualidad propiamente dicha y una forma de conocer su cuerpo es a través del autoerotismo. De igual manera se considera más normal y es mejor aceptada si se da en varones que en las mujeres.

La hiper utilización del recurso puede ser un problema. En este caso, hay que procurar que el adolescente tenga más esparcimiento, practique deportes o actividades que le hagan más fácil desconectarse del tema sexual y por supuesto explorar todo su entorno y ayudarle a sociabilizar y relajarse.

Por su parte, en los adultos jóvenes que ya han iniciando su sexualidad es más común que esta práctica sea menos utilizada, sobre todo aquellos que tienen una pareja fija. Si la masturbación continúa en forma excesiva, es muy probable que haya cierta incompatibilidad sexual en la pareja o algún problema grande de ansiedad o sobre estimulación como seria el ver mucha pornografía. Podría ser que el individuo sienta mayor gratificación que con su pareja y habría que buscar el diálogo y hasta asesoría, ya que muchas veces la pareja no sabe cómo complacer al individuo de la manera que a este le gustaría. 

Precisamente uno de los riesgos de la masturbación es que muchas veces es difícil encontrar la misma gratificación en pareja que en solitario. Si este es el caso, habría que buscar ayuda e ir haciendo prevalecer el amor por sobre la extra gratificación. La falta de sintonía sexual en la pareja -a veces no coinciden en su apetito sexual ni en las frecuencias- es el motivo principal, sobre todo en los hombres, por el que se comete un acto de infidelidad. En ese sentido, la masturbación es un gran aliado, ya que se sacia una necesidad y así evita destruir un matrimonio que es compatible en otras esferas. Definitivamente no es una excusa a la infidelidad.

Aun en la tercera edad, la masturbación es muy importante, y mucho más confesada entre los hombres.

Alrededor del 60% de los hombres de entre 70 y 80 años son sexualmente activos. En comparación, sólo el 14% de las mujeres entre 80 y 90 años, y el 34% de las mujeres entre 70 y 80 años participan en el sexo o la masturbación con asiduidad. Esto debido sobre todo a tabúes y temores ante un esquema corporal menos atractivo que en la juventud, pero es una realidad que los hombres empiezan a declinar en su sexualidad desde los 18 años que es cuando tienen su pico a diferencia de la mujeres que pueden sentir gratificación siempre. 

Se ha comprobado que la masturbación tiene efectos terapéuticos: el cuerpo siente alivio y bienestar, además de felicidad gracias a la liberación de serotonina, la hormona que nos ayuda a estar más contentos. Y es que dicho acto aumenta los niveles de dopamina en el cuerpo, un potente neurotransmisor que provoca este gozo. También se ha demostrado que sirve para conciliar el sueño, porque al alcanzar el orgasmo con la excitación se segregan dos hormonas que trabajan directamente en la regulación del sueño: la misma serotonina y la prolactina. Una contribuye a regular el sueño y la relajación, y la otra da lugar a un estado de somnolencia post orgásmica que facilita el acto de dormir.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
Consultas on line
Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.
Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.
Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.
Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.
La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.
Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

sábado, 16 de febrero de 2019

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: EUTANASIA





Pocos temas en la actualidad generan tanta controversia como la eutanasia. Palabra que proviene del antiguo griego, eutanasia y significa “muerte dulce”.

Y es, en otras palabras,  la posibilidad que tiene una persona de solicitar liberarse de un sufrimiento -generalmente una enfermedad- que es irreversible y que ella considera intolerable.

Mientras que  en algunos países es legal, como en los pioneros Holanda y Bélgica, en la mayoría sigue estando fuera de la ley. Sin embargo, el debate y la polémica no tienen fronteras.

En mi opinión, no vale la pena vivir contra su propia voluntad. No, bajo ninguna circunstancia. Me viene a la mente el reciente caso del científico australiano David Goodall, de 104 años. Él no tenía una enfermedad terminal, pero argumentaba que su calidad de vida se había  deteriorado significativamente en los últimos años y quería morir. Como en su país era ilegal, pidió asistencia a la organización suiza Exit para suicidarse. Allí le suministraron un medicamento letal y murió plácidamente escuchando las melodías de la Novena Sinfonía de Beethoven y cantando un verso de la 'Oda a la alegría.

Por supuesto, esto no aplica para todos los casos, sólo en aquellos en que se han agotado todos los recursos físicos y emocionales, y cuando las personas lo solicitan. Se ha dado el caso de alguna niña con enfermedad terminal incurable y dolorosa que lo ha solicitado. En cambio, una madre de varios hijos deseó llegar hasta el final con todo y los dolores para estar más tiempo con sus hijos.

Aquí, como vemos, la clave es la voluntad del paciente. Y entonces nos preguntamos, ¿hasta qué punto debe ser respetada la voluntad del enfermo? Es cierto que hay que agotar recursos, pero la vida puede ser imposible de vivir para muchos, aun sin necesidad de estar enfermos de algo visible. Quizás por eso existen más suicidios de los deseados, y más aún teniendo en cuenta que se suele mentir bastante cuando la muerte es suicidio, a veces se la “disfraza” debido a los estigmas sociales, culturales y religiosos. No nos olvidemos de la frase  “la vida solo la da y la quita Dios”. Antes, por ejemplo, al suicida no se permitía ser enterrado en suelo sagrado ni eran dignos de ofrecerles una misas.

También es bueno diferenciar los conceptos de eutanasia y suicidio asistido. La eutanasia es “el procedimiento voluntario y consciente que realizan los médicos para poner fin a la vida de un enfermo terminal, a petición del mismo, con el fin de acabar con su sufrimiento”.  En el suicidio asistido, en cambio, el médico no acaba materialmente con la vida del paciente, simplemente se limita a poner los medios y asesorar al paciente, para que sea él mismo quien se quite la vida. Un caso particular de eutanasia es cuando interrumpen el tratamiento que le estaban dando, acelerando así su final. Esta eutanasia se conoce legalmente ortotanasia, aunque comúnmente se la llama muerte digna.

Por el momento, solo en cinco países la eutanasia es legal. Holanda fue el primer país del mundo que la legalizó, en el 2002. Luego le siguieron Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia, la única en América Latina.

Por su parte, el suicidio asistido está permitido en Suiza y cinco estados de Estados Unidos: Oregón, Washington, Montana, Vermont y California. Por lo tanto, cualquiera que lo intente en países que no esté permitido puede acabar condenado por la Justicia.

Incluso donde existe la ley, este recurso debe ser decidido por varios expertos o personas. El debate que genera depende de los países y sus culturas, ya que mientras para muchos es un derecho a una muerte digna, para otras un pecado.

Películas como la española “Mar adentro”, con Javier Bardem, o No conoces a Jack, con Al Pacino, ayudaron a visibilizar el tema y conocer todas sus aristas. Esta última trata sobre el médico Jack Kevorkian, más conocido como ‘Doctor Muerte’, famoso por intervenir en más de 130 casos de suicido asistido a enfermos terminales. 

En la medida que la sociedad esté más informada, probablemente reciba más apoyo la ley que permita la eutanasia en América Latina.

Cuando se ha perdido el sentido de la vida, muchas veces se desea morir. Habría que analizar hasta qué punto podremos llegar y habrá muchos suicidios en lo que se regulará su legalidad. Un debate que como sociedad, tarde o temprano, tendremos que asumir.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.

domingo, 9 de diciembre de 2018

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: LA TEMIDA MUERTE


Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Siempre vemos a la muerte con recelo y temor. Es inevitable. Muchos, incluso, desarrollan un miedo excesivo, algo que la ciencia llama tanatofobia -en honor al dios griego Tanatos, al que se le encomendaba la tarea de quitar la vida a los hombres- y que puede resultar perturbador. 

Pero es lógico que tengamos temor, es el miedo a lo desconocido, a dejar de existir de la forma que conocemos. 

“Lejos de considerar la muerte como algo natural ligado a nuestra condición de seres orgánicos, morir es una tragedia para la existencia humana”. La reflexión surge de los psicólogos españoles Francisco Cruz Quintana y María Paz García Caro, autores del libro SOS, déjame morir: ayudando a aceptar la muerte. “En una sociedad desarrollada donde hay objetos y soluciones para casi todo lo imaginable resulta incomprensible que aún no se haya encontrado remedio a la muerte, a lo que nos hace morir”, concluyen. 

Y es que la muerte sigue siendo un misterio. De alguna forma las religiones desean dar soporte al miedo y a la incertidumbre sobre lo que habrá más allá de la muerte. Pero la verdad es que no estamos preparados para afrontar ese momento: ni el nuestro ni el de nuestros seres queridos. Las religiones viven centradas en eso, nos ayudan a encontrar una explicación a la misma y, sobre todo, a tener esperanza ante ella. 

Sin embargo, en el hogar esos temas son tabú, porque se siente que es como llamar a la muerte solo por el hecho de hablar de ella. Lo mismo por preparar testamentos, por pedir no tener asistencia extra para vivir o para hablar de cremación o entierro cuando llegue la hora. 

Aquellos con profunda fe aceptan la muerte como algo natural, lo consideran parte de un proceso y no el final de una vida. Otros, como en el caso de los enfermos terminales o gente que sufre mucho, ven a la muerte como una solución. Actualmente, con el tema de la eutanasia -también llamado suicidio asistido-, una persona enferma puede decidir en qué momento quiere morir. Claro, esto en caso de que viva en uno de los países donde esto se considere legal, como Bélgica, Holanda o Japón. Hace poco, un señor de 104 años pidió morir y lo hizo cantando y alegre. 

Una interrogante interesante es ¿cómo reaccionaría un ser humano si supiera la fecha exacta de su muerte? Imagino dos tipos de casos. Para algunos creo que podría ser más atemorizante: entrarían en pánico y hasta morirían antes por el susto, ya sea de un ataque al corazón u otra enfermedad. Otros, en cambio, planificarían mejor sus días, disfrutarían más su tiempo y valorarían todo lo que han logrado. 

A la muerte hay que darle la importancia que se merece. Ni más ni menos. Pero no nos debe condicionar nuestras vidas. Hay algunos hechos que podrían ayudar a desdramatizar el tema. Por ejemplo, vivir una vida rica o productiva, sin asignaturas pendientes. Por otro, tener fe en la vida eterna al final de los tiempos, una creencia religiosa que genera paz y ayuda a aceptar la muerte. También es importante planificar temas como el testamento, la cremación o el entierro y otras voluntades. Pero, por sobre todas las cosas, empezar a hablar con total naturalidad de la misma. Al fin y al cabo, a todos nos llegará la hora.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades. 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.