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sábado, 8 de mayo de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: PADRES QUE ODIAN

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Es bastante común escuchar a hijos que odian a sus padres, y las razones pueden ser múltiples. Sin embargo, es difícil encontrar procesos inversos. 

Es decir, padres que odian a sus hijos. Difícil, pero no imposible… Por supuesto que se puede rechazar a un hijo y hay un abanico de posibles argumentos: nos recuerda a alguien no querido, pensamos que puede quitarnos el amor de pareja o porque verdaderamente ha incurrido en una falta grave, entre otros.

 

El sentimiento surge del amor entrelazado con la vergüenza por sentir esa emoción. “Este proceso tiene una base científica, ya que el amor y el odio comparten los mismos circuitos cerebrales”, explica en su libro el psicólogo británico Simon Baron-Cohen.

 

La intensidad y algunas razones probablemente dependerá de la edad de los hijos, pero la animadversión puede ser producto de una violación o de una relación romántica de la cual ya no deseamos ni acordarnos. Cuando ocurre que el odio puede ocasionar daño -incluso físico- en un hijo. “Amor y odio son dos emociones intensas que circulan en dirección contraria por la misma carretera”, agrega Baron-Cohen.

 

Un buen ejemplo de una relación tóxica entre madre e hija está muy bien representada en la reciente película Corre (Run), disponible en Netflix y entre las 10 más vistas en El Salvador en las últimas semanas.

 

En dicha historia, una madre somete a todo tipo de daños físicos a una hija que va un poco más allá de la típica relación inestable entre padres e hijos. Pero la posibilidad de un daño está latente, sobre todo cuando es provocado por factores ajenos al hijo o sobre los cuales éste no tiene posibilidad de hacer nada. 

 

En algunas ocasiones el odio puede ser generado por una decepción. Es decir, el hijo no cumple las expectativas que se planteaban sus padres. Definitivamente en estos casos estará mezclado con una dosis de culpa, además de la vergüenza.  El progenitor puede sentir que no logró darle a su hijo herramientas para lograr lo que él o ellos esperaban de este hijo. Además, es probable que haya cargado en las espaldas de su hijo todo lo que él quiso y no pudo ser.  

 

La psicóloga estadounidense Susan Forward escribió un libro llamado 'Padres que odian' que describe algunos de sus comportamientos. 

 

Se trata de emociones bastante comunes de desagrado, que no se identifican con cierto  odio por la connotación tan negativa de esta emoción hacia un hijo, pero esto llevará a pleitos sin explicación o incluso a sabotear inconscientemente a este hijo.  “Creo que los padres también odian a sus hijos.

 

Lo que pasa es que no es lícito decirlo”, afirma la colombiana Pilar Quintana, autora de la novela La Perra, en la que trata con crudeza las frustraciones de la maternidad.

 

En algunos casos, los más extremos, ese odio hacia los hijos puede llegar al asesinato, algo que técnicamente se llama filicidio. 

 

Según un estudio de la revista Forensic Science International, cada año hay al menos 500 casos en los Estados Unidos. Casi el 72% de los niños que fueron asesinados por sus propios padres tenían 6 años o menos. Otro dato: el 41,7%% de los asesinos fueron mujeres, mientras en el 58,3% de los casos fueron hombres. Pero quizás lo que llama la atención es que apenas el 10% de las víctimas fueron asesinadas por sus padrastros o madrastras, por lo que el 90% de las víctimas fueron hijos e hijas biológicos de los asesinos. 

 

Por eso lo recomendable es un buen terapeuta que no tome partido sino que sea bien objetivo y pueda hacer entender estas emociones negativas o sea identificarlas para ir pasando luego a su mitigación.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.   

 

sábado, 27 de febrero de 2021

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: BURBUJAS, HELICOPTEROS, AGENDAS

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

Las estadísticas no mienten: en el mundo cada vez hay más padres sobreprotectores a la hora de educar a sus hijos.


Por temor, excesiva precaución o lo que fuere que impulse a sus padres, los niños de hoy disponen de menos libertad que los de antaño y cada vez son más dependientes de sus padres.

 

Esta tendencia global ha propiciado nuevos términos psicológicos como “niños burbuja”, “padres helicópteros” o “madres agendas” que aquí trataremos de identificar. 

 

En realidad, cuando se refieren a un “niño burbuja” describen a aquellos a los que sus padres mantienen bastante aislado de cualquier problema o situación de frustración que puede darse a su alrededor. También son los que cuidan en exceso su integridad física, muchas veces no dejándolos participar en juegos, actividades o paseos que creen que pueden terminar lastimándose. 

 

Si existe un “niño burbuja”, gran parte de la culpa será de un “padre helicóptero”. ¿Quiénes son estos? Se trata de los progenitores que monitorean todas las actividades, amistades y todo lo que tenga que ver con sus hijos, no dejando que estos interactúen sin su tamiz ni aprobación. 

 

Es decir, sin que sus padres hayan analizado primero las situaciones. Se les llama helicópteros porque están constantemente sobrevolando sobre sus hijos y todo lo que tiene que ver con ellos. 

 

Y la ecuación se cierra con las “madres agendas”. Son las que acostumbran a llevar al día las agendas de sus hijos, no importa si tienen 6 años y estén empezando la escuela o tengan 17 y estén a punto de graduarse.

 

Se sienten con la misión de revisar cada una de las tareas, actividades, calendarios y organizar cada uno de los días. Con esa obsesión por el control, el niño o joven jamás conseguirá autonomía y generará una dependencia hacia los padres que puede ser enfermiza.   

 

A veces el instinto de los padres para sobreproteger a sus hijos es inevitable, sobre todo si son primerizos o muy tardíos. Los motiva la inseguridad, el miedo a que algo grave les suceda. Pero está claro que la necesidad casi obsesiva por tener cada aspecto de la vida del niño bajo control es un gran error.

 

Pretender ofrecerles una vida perfecta, sin traumas y sin errores es propio de un mundo irreal, y tarde o temprano tendrán que afrontar la realidad. 

 

A raíz de esa sobreprotección, nuestros hijos han involucionado en muchos aspectos respecto a generaciones anteriores. Actualmente, y debido a que la sociedad es cada vez más peligrosa y a que nos enteramos hasta con un grado demasiado amplio de cualquier situación negativa, tendemos a sobreproteger más a nuestros hijos. Y ni hablar en estos tiempos de pandemia, por lo tanto criamos niños más débiles ante la vida o el mundo en el cual tendrán que desenvolverse. Seguramente su hijo puede manejar a la perfección cualquier teléfono celular, pero a la vez sea incapaz de montar una bicicleta, saber cómo cerrar un grifo o preparar un desayuno simple. 

 

Esto definitivamente hace a nuestros hijos más dependientes. 

 

Al ser hijos inseguros dependen más de sus padres y de cualquier otra persona que puede aconsejarle o protegerla de malas consecuencias. Desgraciadamente esto hará que mucha gente se aproveche de ellos y sus debilidades.  

 

Pero nada de esto supone un drama si la situación se detecta y se trata. Lo recomendable es trabajar una terapia con los padres, abuelos y grupo familiar para que permitan a los niños tener alivio de tanta sobreprotección. Esto implica llevar a cabo actividades que le pueden frustrar, pero que sin duda le servirán para madurar y analizar las consecuencias de sus actos y decisiones. 

 

Claro, a mayor edad de los hijos, más difícil será tratar de hacerlos independientes, ya que habrán interiorizado más todos estos defectos en su educación. Si educamos a alguien temeroso, aislado y demasiado consentido por su entorno, el golpe de la realidad puede ser muy grande, sobre todo cuando estalle la burbuja

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

 

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después. 

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

sábado, 9 de mayo de 2020

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: CUANDO EL CORONAVIRUS NOS SEPARA

 

Encierro. Hastío. Temor. Incertidumbre.
Como si todos esos ingredientes no fueran suficientes en este tiempo de cuarentena prolongada, en algunos casos se le agrega otro elemento que puede resultar demoledor: que este confinamiento forzado sorprenda a una familia separada.

Es decir, por ejemplo, un padre o una madre que estaban de viaje por trabajo y ya no pudieron regresar a casa antes del cierre de las fronteras y la reducción del tráfico aéreo.

La pandemia del Covid19 ha dejado muchas historias como estas. O, lo que es peor, ambos padres en el exterior y los hijos a cargo de la abuela.   

Existe una gran sensación de frustración, miedo y temor a ser olvidados. Esa situación provoca una angustia por el bienestar de unos y otros, angustia de separación en los hijos y en los adultos, además de estrés postraumático.

Cuanto más abrupta es la separación, más difícil de asumir.

Cuando la separación es, como hoy, por una causa natural, se puede entender más que si es por un hecho de violencia.

En el caso de los niños, dependerá de su edad. Si los hijos son pequeños, la rutina más fácil, pero alrededor de los 6 años en adelante, y más si tenían cercanía con el padre que está alejado, pueden llegar a sentir cólera, gran ira, por algo que entienden, pero a medias.

En los adolescentes, si era el padre menos estricto, quizás deseen que regrese lo antes posible. Pero aún si se tratase de alguien exigente, igualmente se resentirá su falta.

Esta separación afecta a padres e hijos por igual, aunque seguramente los padres se sentirán más frustrados por tener mayor responsabilidad.

En el caso de padres separados o divorciados, la rutina de visitas puede verse alterada, sobre todo por las limitaciones de movilidad que impone la cuarentena en algunos lugares. Eso sí, probablemente estarán un poco más acostumbrados, pues de alguna manera la separación ha sido paulatina, pero igual sentirán y resentirán ese distanciamiento.

Peor aún es si la separación familiar involucra a algún adulto mayor, sin duda los más vulnerables en esta crisis del Coronavirus.

Ellos tendrán un gran miedo de ser abandonados, sobretodo si el hijo que está lejos es quien tiene una gran parte la responsabilidad de su cuidado y su sostén económico, por no hablar del aspecto sentimental. Por tratarse de los más proclives a sufrir consecuencias letales a raíz de la edad, toda expresión física de afecto, ya sea un beso o un abrazo, puede ser motivo de contagio.

La tecnología, esa que tanta veces nos aleja y nos distrae de los más cercanos, en circunstancias así puede ayudar enormemente. Aplicaciones como Skype, Zoom, Meet y Whatsapp hacen que las distancias sean cortas y menos dolorosas. Con los adultos mayores, sobre todo aquellos con dificultades para manejar un teléfono inteligente, hay que ser más didácticos y pacientes.

A diferencia de un viaje programado, donde el ausente tiene una fecha de regreso ya determinada, este confinamiento promete eternizarse y eso genera una lógica incertidumbre.

Se necesita de mucha resiliencia. Aún sufriendo, a veces uno puede aguantar distanciado de los seres queridos más de lo que uno cree, pero siempre y cuando exista la idea de que el distanciamiento es temporal. Si la separación es debida a algo más definitivo, obviamente se llevar peor.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

sábado, 7 de diciembre de 2019

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: HABLA DE SEXO CON TUS HIJOS ANTES DE QUE SEA MUY TARDE


Por Dra. Margarita Mendoza Burgos

En países como El Salvador, la educación sexual es un tema tabú. Hay una indudable resistencia a implementarla entre los jóvenes en las instituciones educativas y en muchos casos ocurre lo mismo a nivel familiar.

Muchos creen, erróneamente, que eso implica “abrirle los ojos” antes de tiempo, sobre todo en el caso de las niñas. No se dan cuenta que se nace como ser sexuado. Se hable o no del mismo, los niños de ambos sexos sentirán algo cuando llegue el momento hormonal. Y si usted no les ha hablado del mismo, otros pueden “abrirles los ojos” y los sentidos a cosas peores, aprovechándose de esa desinformación originada en casa. Será, sin duda, algo mucho peor: feo, sucio, doloroso y que avergüenza…

Así lo hacen incluso ,con  niños  pequeños los depredadores sexuales o cualquiera que desee aprovecharse de ellos. Su ignorancia y la falta de confianza en los padres se encargará del resto. Los riesgos de no hacerlo pueden ser letales.

Para empezar, como ya se dijo, se enterarán de todos modos, pero generalmente sin amor ni compromiso... Su desconocimiento, aunque sea parcial, podría llevar a un embarazo no deseado u otros episodios dolorosos como abusos sexuales, por no mencionar infecciones o enfermedades como el HIV.

Conviene ser directos, y para esto no hay edad, sino aprovechando cualquier otro momento como bañarles, vestirles. Pero algo es seguro, deben tener claro que deben transmitir: que  nadie debe tocarles los genitales y si se siente algo raro si alguien los toca o mira  deben decir no y hablar con los padres.

Una de las razones por las cuales los depredadores sexuales abusan de nuestros hijos es a causa del desconocimiento.

Si bien ningún país está exento de que ocurra algo, en lugares como El Salvador, con una tradición tan machista, los jóvenes están más expuestos, sobre todos las mujeres. Aquí se habla de "agarrar mujeres, quitar virginidades, y tener cuantas más, mejor. A los varones y a las niñas no se les habla de nada, todo es secreto y deben llegar vírgenes al matrimonio, aunque la desinformación de algunos es tal que ni siquiera entienden. O, como decía mi abuela, "no debo comer cebolla, porque me voy a hacer mujer". Yo decía: ¿Qué querrá decir? ¿Que voy hacer igual de bonita que mi mam’a?

Teniendo en cuenta la pasividad de los padres, el rol protagónico lo deberían tomar los Ministerios de Educación y Salud. El primero, creando desde pequeños una asignatura para que rechacen los abusos y educando sexualmente  en el caso del segundo, proporcionando los métodos adecuados para evitar embarazos no deseados, implicando como responsables a ellos como a ellas. ¿Cuántas mujeres están presas por abortos provocados o no? Y los autores, en cambio, sembrando más niños no deseados. Hay un dato alarmante: solamente en el año  2017 hubo 19,190 adolescentes y niñas embarazadas en El Salvador; de ese total 781 casos corresponden a niñas de 10 a 14 años.

Queda claro que la educación sexual es necesaria. Internet puede ser un buen aliado a la hora de consultar artículos, pero siempre  y cuando  el joven tenga asesoría parental

En todo caso somos los padres  quienes  debemos concientizarles hablando  claro y acorde a la edad de los niños aprovechando alguna noticia y dar información de acuerdo a lo que el niño va preguntando. De otra forma, solo servirá para ver pornografía. Eso sí, hay que decir que cada vez vemos más jóvenes conscientes, educados y que defienden a sus parejas. En otras épocas no tan lejanas -y aun ahora, aunque en menor medida- se tenían relaciones hasta con la servidumbre mientras se aguantaban con las novias de sociedad  o rompiendo  con ellas: "cuando  ya habían tenido relaciones y mas si salían embarazadas.

Pensemos que en cada mujer hay una madre  y que daríamos la vida por ella. Respetémosles a todas.

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Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

sábado, 23 de noviembre de 2019

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: HIJOS SATURNO


Por Dra. Margarita Mendoza Burgos


El Museo del Prado, uno de los más visitados de Madrid, tiene varias joyas artísticas. Una de ellas, sin duda, es el cuadro de Goya titulado “Saturno devorando a su hijo”.

En ese impactante óleo, un clásico del expresionismo, puede verse al dios Saturno comerse vivo a su hijo en un acto de canibalismo atroz.

Por estos días, el término Saturno vuelve a estar de moda, aunque esta vez es a la inversa: se utiliza para describir a los hijos que matan a los padres.

Se les llama Hijos Saturno  -en referencia a ese cuadro- y son básicamente aquellos que no velan por sus padres de forma adecuada.

Más bien son los que desean obtener todo lo económico posible de ellos, pero sin importarles el estado de salud ni el deterioro de los mismos. Por lo general terminan asesinando a sus padres para poseer sus bienes.

La forma de matar va desde un asesinato directo, muchas veces con un arma, hasta acabar con la vida de un padre a través del abandono total en el caso de una persona incapaz de cuidarse a sí misma. Bastará con no alimentarlo apropiadamente, aislarlo o inmovilizarlo para conducirlo lentamente a la muerte.  

Solo un hijo con pocos valores y mucha ambición podría ser capaz de eso. Pero los hay, y a montones, como se podrá comprobar en la vida real. Se trata de hijos que no soportan la espera de una herencia o, peor aún, de no tenerla nunca. Ni siquiera existe un interés afectivo a los padres.

Generalmente hay rasgos de sociopatía o psicopatía en ello, es decir que no tienen empatía por nadie, ni siquiera por sus progenitores. Aquí también pueden influir vicios como drogas, sexualidad promiscua y problemas de juego.

Unos de los casos más emblemáticos, sobre todo en los años Noventa, ocurrió en Estados Unidos y tuvo como protagonistas a los hermanos Lyle y Erik Menéndez, quienes mataron a sus padres para cobrar la herencia. José Menéndez, una de las víctimas, era un millonario productor de cine que vivía con ellos en una mansión de Beverly Hills. La historia se hizo película y el caso fue muy comentado.

Podríamos pensar que este fenómeno es relativamente nuevo y atribuírselo a que vivimos en un mundo cada vez más materialista. Sin embargo, siempre han existido seres así a lo largo de la historia, gente desapegada, insensible e inescrupulosa. Capaz de hacer lo que sea por una herencia o por hacer desaparecer “mágicamente” un obstáculo doméstico con un acto criminal.

En muchos casos, el problema empieza con las mismísimas víctimas: los padres. Estos a veces no son capaces de aceptar que sus retoños no van por el buen camino y sobre todo fueron muy permisivos a la hora de educarlos. Daban todo lo que los hijos querían sin enseñar lo que cuesta obtener las cosas. Eso, sumado a un proceso psicológico anormal, puede engendrar un Hijo Saturno.

Si bien no es algo nuevo, sí se está dando con más frecuencia. Esto llevó a que la Universidad de Valencia analizara una muestra de 33 casos de hijos que habían matado a su padre o madre desde el año 2000 hasta el 2017.

Conclusión: “el perfil del parricida según los datos obtenidos es el de un hombre con una edad media de 27 años. Sus conductas pueden verse agravadas por la ingesta o consumo de sustancias a causa de sus efectos, pero no constituyen un factor determinante. El joven suele proceder de una familia estructurada y convive con la víctima. Suele cometer el crimen en el domicilio familiar empleando un arma blanca”.
Acerca de la Dra. Mendoza Burgos
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Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infanto-juvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.