viernes, 10 de abril de 2015

Mi versión de lo que ocurrió en la historia un día como hoy 10 de Abril


Compilado por Luis Montes Brito
Un día como hoy 10 de Abril de 1864 en México, el archiduque Maximiliano de Habsburgo es nombrado emperador de México. Maximiliano de Habsburgo fue el segundo Emperador de México. Volviendo con Maximiliano, fecha de su gobierno: desde un día como hoy 10 de abril de 1864 al 15 de mayo de 1867. Tipo de Gobierno: Monarquía Constitucional del Segundo Imperio en México. Lugar y fecha de nacimiento: 06 de julio de 1831 en el Palacio de Schönbrunn, Vienna. Lugar y fecha de fallecimiento: 19 de junio de 1927 en el Cerro de las Campanas en Querétaro, México. Su nombre completo fue Fernando Maximiliano José Habsburgo. Fue de origen Austriaco. Provenía de una familia real ya que desde su nacimiento fue Archiduque de Austria y príncipe de Hungría y Bohemia. Es un personaje importante en la historia de México debido a que renunció a sus grandes puestos por ser el Segundo Emperador del país. Es fundamental saber que Maximiliano es el segundo emperador que tuvo México, ya que el primero fue Agustín de Iturbide (del 19 de mayo de 1822 al 19 de marzo de 1823). Sus padres fueron: Francisco Carlos de Austria y Sofía de Baviera. Maximiliano vivió en Trieste, una ciudad localizada al norte de Italia. Fue marino por mucho tiempo y estuvo en altamar. Apoyó el triunfo de su país en la guerra con Italia. En 1857 Maximiliano se encontraba en una necesidad económica debido a que estaba construyendo un castillo en Trieste y por ese motivo se casó el 27 de julio del mismo año con Carlota Amalia de Bélgica, hija de Leopoldo I de Bélgica. Gracias al padre de su esposa Carlota, Maximiliano fue nombrado virrey del Reino Lombardo – Véneto. Por lo que en el año de 1859 decidieron residir en Milán, la ciudad principal de Italia. Tiempo después, Maximiliano renunció a su título. En el mismo año de 1859, los conservadores mexicanos deseaban tener a un príncipe europeo en México para que ocupara la corona del Segundo Imperio Mexicano. Eso lo supo Napoleón III, quien en ese entonces era emperador de los franceses y quería formar un imperio en México para tratar de frenar el crecimiento de los Estados Unidos. La persona que eligió Napoleón III y los mexicanos conservadores fue el archiduque Fernando de Maximiliano de Habsburgo. Los conservadores le dijeron que lo recibirían de la mejor manera y que gobernaría con su imperio en México por mucho tiempo. Debido a eso Maximiliano aceptó la corona y se trasladó a México con su esposa la princesa belga Carlota Amalia en el año de 1864. Llegaron a Veracruz en una embarcación llamada “Navora” el 28 de mayo de 1864. Se dice que cuando Maximiliano y su esposa se trasladaron a la Ciudad de México, se dieron cuenta del problema que tenía dicho país porque en esos momentos estaba golpeado por las guerras que se habían dado y se encontraba completamente dividido en dos grupos, los conservadores y los liberales. Maximiliano contó con el apoyo de Napoleón III y básicamente estuvo en el poder gracias a tropas enviadas por éste último, ya que antes de que Maximiliano llegara a México para ocupar la corona, el ejército francés luchaba en dicho país contra los rebeldes que no querían aceptar el segundo imperio en su territorio. Así como también que tuvo el apoyo de muchos conservadores mexicanos. El nuevo emperador de México se dio cuenta del gran panorama que había en el país. Vio paisajes hermosos de los cuales se enamoró y así lo expresó en varias cartas que envió a Europa. También observó las características físicas de las personas, la arquitectura de su nuevo país y se dio cuenta de cómo estaba la política, la sociedad y la educación. Maximiliano y sus seguidores pensaron que el país estaba pacificado y que el gobierno de Benito Juárez había terminado porque algunos aliados republicanos habían dicho que Juárez y su gabinete habían atravesado la frontera y dieron por terminada la persecución para fusilarlos. Sin embargo, ellos no sabían que Benito Juárez y su gabinete se fueron a una serranía en Chihuahua para protegerse. Debido a lo anterior, Maximiliano y sus seguidores festejaron en la Ciudad de México el triunfo de su monarquía y junto con su esposa Carlota, tomó la corona un día como hoy 10 de abril de 1864. Es preciso saber que la historia de México señala que la mayoría de habitantes mexicanos siempre defendieron la soberanía de su país y estuvieron a favor del gobierno de Benito Juárez, quien dada la situación que había en la Ciudad de México, decidió gobernar desde otros estados de la República Mexicana. Maximiliano decidió vivir en el famoso Castillo de Chapultepec, cuyo majestuoso lugar fue construido en la época del Virreinato de la Nueva España y siempre ha estado ubicado en el centro del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México. Se dice que Maximiliano se trasladaba a la ciudad por medio de la avenida de nombre “paseo de la emperatriz” (pero tiempo después, su nombre cambió en el momento en que Benito Juárez pasó por ahí al haber derrotado a Maximiliano y se le dio el nombre de “paseo de la reforma”, la cual hoy en día es una de las avenidas más importantes de la Ciudad de México). Carlota y Maximiliano no pudieron tener hijos y adoptaron a dos nietos, de los hijos del primer emperador de México, Agustín de Iturbide. Cuando Fernando Maximiliano de Habsburgo tuvo la corona con el Segundo Imperio Mexicano, trató de ayudar al país desarrollando un crecimiento económico y social para que las personas pudieran tener otro tipo de vida. La historia señala que Maximiliano de Habsburgo hizo algunas cosas buenas en México durante el tiempo que tuvo la corona: – Restringió las horas de trabajo para todas las personas y prohibió que los menores de edad trabajaran. – Construyó museos. – Trató de conservar la cultura mexicana. – Apoyó a las personas de bajos recursos económicos, gracias a fiestas que su esposa Carlota realizó para recaudar fondos. En este mismo aspecto canceló las deudas de los campesinos, las cuales sobrepasaban los 10 pesos en aquel entonces. – Prohibió todas las formas de castigo físico. – Rompió con el monopolio de las famosas tiendas de raya, las cuales fueron establecimientos de crédito para compras de tipo básico. Los obreros y campesinos eran obligados a comprar en dichas tiendas. Se les dio dicho nombre debido a que la mayoría de los trabajadores era analfabeta (no sabían leer ni escribir) y en el libro de registro de ventas y pagos que usaban, tenían que poner su firma pero ellos sólo ponían una raya. Maximiliano se llegó a considerar a sí mismo como un emperador mexicano y no como uno francés. Aplicó en México todo lo que aprendió en Europa pero sus ideas eran demasiado liberales y los conservadores comenzaron a mostrar desacuerdos con el emperador. Los seguidores liberales junto con el gobierno republicano de Benito Juárez, contaban con el apoyo de los Estados Unidos e hicieron todo lo posible por derrotar el imperio de Maximiliano para recuperar al país de un gobierno monárquico. Maximiliano no gobernó México con intereses de Francia como lo quería Napoleón III. Cuando éste último se dio cuenta de que Maximiliano estaba gobernando con interés hacía México y sus habitantes, él y los franceses decidieron no seguir apoyándolo. Todo se complicó para el emperador cuando no suprimió la tolerancia de cultos y no disolvió los bienes nacionalizados de la iglesia. Fue así como la mayoría de los conservadores tomaron la decisión definitiva de no continuar apoyando al imperio de Maximiliano. Es fundamental saber que Maximiliano de Habsburgo estuvo en el poder gracias a tropas enviadas por Napoleón III, pero éste último las retiró de México y así fue más fácil que los liberales derrotaran a los invasores (los conservadores quienes en un principio apoyaron su imperio). Debido a lo anterior la esposa de Maximiliano, Carlota trató de buscar apoyo en Europa para el imperio de su esposo ya que México se encontraba con muchos problemas políticos y sociales. Carlota no obtuvo el apoyo de Napoleón III ni de la emperatriz Eugenia y por eso Maximiliano decidió vivir por un tiempo en la ciudad de Cuernavaca en el Palacio de San Cloff. Eso ayudó a que Benito Juárez recuperara poco a poco el control del territorio mexicano. Finalmente Maximiliano se enfrentó a las consecuencias y las tropas de Benito Juárez lo sitiaron junto con dos de sus seguidores Tomás Mejía y Miguel Miramón, quienes fueron dos de las personas que tuvieron la regencia durante el imperio de Maximiliano. Juárez nombró un tribunal militar para juzgar a Maximiliano y a sus aliados. Fueron juzgados en el Teatro de la ciudad de Querétaro. El resultado fue que los revolucionarios condenaron a los tres con la muerte y fueron fusilados por soldados republicanos del ejército del general Mariano Escobedo el día 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas. Benito Juárez envió el cuerpo de Maximiliano a Austria en el mismo barco que lo trajo años atrás a México, “Navora”. Se dice que su esposa permaneció en Roma, se volvió loca y fue encerrada en el castillo de Bruselas hasta el día en que murió. Ella nunca supo lo que había sucedido con su esposo Maximiliano. Carlota murió en el 19 de enero de 1927, a la edad de 87 años.
Un día como hoy 10 de Abril de 1847 nace en Hungría el periodista Joseph Pulitzer. El creador de los premios más prestigiosos del periodismo en Estados Unidos y uno de los más prestigiosos a nivel mundial, Joseph Pulitzer nace un día como hoy 10 de abril de 1847 en Makó, Hungría. Nacido como József Pulitzer, fue un editor convertido en magnate de la prensa estadounidense. Conocido por su competencia con el también editor y maganate de medios periodísticos estadoundeses William Randolph Hearst que originó la llamada prensa amarilla. Pulitzer en la actualidad es mayormente reconocido por los premios periodísticos que llevan su nombre, los Premios Pulitzer. Además se le puede considerar un pionero del «infotainment», esa mezcla de información y entretenimiento en la que los periódicos no han dejado de profundizar desde entonces. Pulitzer, de origen judío húngaro, emigró en 1864 a Estados Unidos, entonces en plena guerra civil, para enrolarse en el ejército unionista. Al terminar la Guerra Civil se estableció en la región del Medio Oeste estadounidense, específicamente en la ciudad de Saint Louis, Misuri (en inglés Missouri),  donde encontró trabajo como periodista en un diario en alemán, el Westliche Post. En 1878 adquirió el St. Louis Dispatch, el cual, tras refundirse con otra publicación, adoptó el nombre definitivo de St. Louis Post-Dispatch y se convirtió en el de mayor tirada de la ciudad. Sus ambiciones expansionistas lo condujeron a introducirse en la escena periodística de Nueva York, lo que consiguió mediante la compra del diario matutino The World, al que posteriormente dotaría de una edición vespertina con la cabecera The Evening World. Como director de ambos periódicos, introdujo numerosas innovaciones, como las tiras cómicas, la cobertura permanente de acontecimientos deportivos o suplementos especiales de ocio y moda. Los contenidos de The World oscilaban entre el más grosero sensacionalismo y el periodismo de investigación, centrado sobre todo en la denuncia de la corrupción política, aunque siempre al servicio de las propias simpatías de Joseph Pulitzer, claramente alineadas con el Partido Demócrata. La feroz competencia entre The World y el Journal de William Randolph Hearst alcanzó su máxima cota en 1898, cuando la descarada campaña de ambos diarios a favor de la guerra contra España originó la acuñación del término «prensa amarilla». La prensa amarilla es aquella que presenta las noticias destacando sus aspectos más llamativos, aunque sean secundarios, con el fin comercial de provocar asombro o escándalo. Desde 1890, Joseph Pulitzer había delegado la dirección editorial de sus publicaciones por problemas de salud, aunque continuó supervisando muy estrechamente sus contenidos. En su testamento cedió buena parte de su fortuna a la creación de la Escuela de Periodismo de Columbia y al establecimiento de los galardones anuales a las diferentes labores periodísticas que llevan su nombre, los más prestigiosos entre los que se conceden en el ámbito estadounidense. Los Premios Pulitzer son una serie de 21 galardones que abarcan las modalidades de teatro, literatura, música y periodismo. Fueron creados por Joseph Pulitzer, editor del New York World. Se convocan anualmente desde 1917 por la Universidad de Columbia, a instancias de The Pulitzer Prize Board. El premio a la mejor fotografía de prensa se concedió por primera vez en 1942, y el premio a la mejor composición musical en 1943. Entre 1970 y 1979 se crearon los premios de ensayo, crítica y ficción literaria. Joseph Pulitzer falleció en Charleston, Estados Unidos, el 29 de octubre de 1911. 
Un día como hoy 10 de Abril de 1892 en Cuba, José Martí funda el Partido Revolucionario Cubano (PRC). Tomado de Ecured. El Partido Revolucionario Cubano se constituyó oficialmente un día como hoy 10 de abril de 1892. Así concluyó el proceso que había comenzado algo más de tres meses antes cuando se habían aprobado las bases y estatutos secretos de la organización, en Cayo Hueso. Entre sus objetivos principales estaba organizar, dirigir y llevar a cabo lo que Martí calificara como la Guerra Necesaria. Una semana antes de la constitución oficial del partido, Martí se refería en el Periódico Patria a las características de la organización que ya se gestaba: "Él es, de espontáneo nacimiento, la grande obra pública. Es, sin más mano personal que la que echa el hierro hirviente al molde, la revelación de cuanto tiene de sagaz y generosa el alma cubana". También trató acerca de la significación que debía tener el partido: Y lo primero que se ha de decir, es que los cubanos independientes y los puertorriqueños que se les hermanan, abominarían de la palabra de partido si significase mero bando o secta, o reducto donde unos criollos se defendiesen de otros: y a la palabra partido se amparan, para decir que se unen en esfuerzo ordenado, con disciplina franca y fin común, los cubanos que han entendido ya que, para vencer a un adversario deshecho, lo único que necesitan es unirse”. Labor unificadora. El Partido Revolucionario Cubano no era una agrupación tradicional más, sino era una organización político-militar pluriclasista. Varios meses después de haberse constituido el Partido, José Martí volvió a escribir en el Periódico Patria, esta vez el 25 de junio de 1892, acerca de la organización y cómo había sido su nacimiento: "Los partidos políticos que han de durar; los partidos que arrancan de la conciencia pública; los partidos que vienen a ser el molde visible del alma de un pueblo, y su brazo y su voz; los partidos que no tienen por objeto el beneficio de un hombre interesado, o de un grupo de hombres, -no se han de organizar con la prisa indigna y artificiosa del interés personal, sino, como se organiza el Partido Revolucionario Cubano, con el desahogo y espontaneidad de la opinión libre (...) a veces, esperar es morir. A veces, esperar es vencer. Y esto ha sucedido en el Partido Revolucionario Cubano." Se esperó, donde la espera parecía conveniente a la dignidad y firmeza de la organización, a la opinión de desinterés absoluto y naturaleza popular que merece por sus métodos y fines el partido; y la espera ha sido la victoria. Con un gran sentido de la responsabilidad y con infinita modestia, José Martí aceptó y asumió las funciones de Delegado del Partido Revolucionario Cubano. El 8 de abril de 1892, dos días antes de constituirse oficialmente la organización, el Consejo de Presidentes y Delegados de Club, presidido por Jos’e Dolres Poyo, confirmó la elección de Martí como Delegado, y de Benjamín Guerra como tesorero. El 9 de mayo de 1892, en una comunicación a los presidentes de los Cuerpos de Consejo de Key West, Tampa y Nueva York, José Martí expresó lo que significaba para él esa responsabilidad: Y la obedezco y cumpliré con los deberes que me impone, seguro, y por esto sólo orgulloso, de que en el descargo de ellos nada podré hacer que supere el patriotismo previsor, sagaz y abnegado de los que me eligen. Seguidamente manifestó su visión acerca del papel que le correspondería al frente del Partido Revolucionario Cubano: El mayor mérito propio pesa como una vergüenza sobre el hombre, cuando descubre por el contraste, la escasez del mismo mérito en su pueblo; y la abundancia de virtud pública llena de fuerza y autoridad al encargo de representarla. Yo proclamo, señor presidente, con el derecho que me da el conocimiento íntimo de la labor de creación del Partido Revolucionario, que el pueblo cubano emigrado acaba de demostrar en un caso propicio para el entusiasmo insensato o para los consejos suicidas del recelo, aquella grandeza del pensamiento sobrio, aquel ejercicio caritativo y vigilante del derecho individual, aquel respetuoso miramiento a los derechos presentes y futuros de la porción de la patria privada, y aquella confianza y desistimiento que parece ser condiciones esenciales de la permanencia y beneficio del poder periódico en las repúblicas. Martí se refirió además a las virtudes de su pueblo, y más adelante trató acerca de las funciones específicas del delegado del Partido Revolucionario Cubano sobre las cuales aseveró que no eran mera fantasmagoría y creación del papel, o corona hipócrita y visible de un edificio político artificial. Precisó que el Partido Revolucionario Cubano constituía la ordenación final, y ya en grado de acción, de los esfuerzos continuos de los emigrados de Cuba por tener a la patria en condiciones de vida digna y próspera, y por tales motivos proclamó que aceptaba orgulloso, como si sintiera la consagración sobre mi frente, el oficio de delegado con que mi pueblo libre me honra. El 13 de mayo de 1892, en otra comunicación a los presidentes de los clubes del Partido Revolucionario Cubano, en el Cuerpo de Consejo de Key West, volvió a hacer referencia a la trascendencia y significado que le concedía a esa responsabilidad: En mis manos ya el reconocimiento definitivo de la elección de delegado del Partido Revolucionario Cubano con que mis compatriotas ponen a prueba mi anhelo de servirlos. Así trabajó José Martí y en forma tesonera cumplió sus obligaciones como delegado del Partido Revolucionario Cubano, cargo para el cual sería reelegido en años posteriores. Guerra Necesaria. Tras la muerte de José Martí, en 1895, el Partido se queda por un corto período de tiempo sin Delegado, hasta que el 10 de julio de 1895 por votación unánime de todos los clubes se elige a Tomás Estrada Palma, estrecho colaborador de Martí en Estados Unidos y figura prestigiosa entre los emigrados cubanos, como delegado del Partido Revolucionario Cubano. Estrada Palma es proclamado oficialmente Delegado el 18 de julio en un mitin celebrado en Harman Hall. Continúa contando con la colaboración de Gonzalo de Quesada como secretario particular y cambia la sede de las oficinas de delegación de Front Strest al número 66 de Broadway. Contaba Martí con 39 años al fundar el Partido, Estrada Palma al convertirse en Delegado ya tiene 60 y ha dedicado su madurez temprana a la ardua tarea de la guerra. Para agudizar los trabajos nombra agentes federales encargados de recibir los fondos de los clubes y remitirlos a la Delegación. Los primeros nombramientos fueron José Dolores Payo para Cayo Hueso, Fernando Figueredo para Tampa, Domínguez Cowan para México, Dullende para Haití y Hatton para Santo Domingo. El 10 de septiembre de 1895 se reúnen los representantes de los distintos cuerpos del ejército en Jimaguayú, con objeto de legitimar los mandos de la revolución. Fue aprobada la Constitución y electo el Consejo de Gobierno que, presidido por Salvador Cisneros Betancourt, quedó además constituido por cuatro secretarias: Secretaría de Guerra (Roloff), ecretaría de Hacienda (Severo Pina), Secretaría del Interior (García Caízares) y Secretaría del Exterior (Rafael Portuondo). Máximo Gómez fue aclamado como General en Jefe, y Antonio Maceo como Lugarteniente General . Por otro lado: como representante de la República de Cuba en el exterior es nombrado Tomás Estrada Palma y según las actas del consejo de gobierno se acuerda el 18 de septiembre acreditado como delegado plenipotenciario de la nación en armas en el extranjero. Disolución. Los distintos clubes patrióticos y Cuerpos de Consejo acataron la decisión del Delegado de disolver el Partido Revolucionario Cubano. Finalizada la guerra, Tomás Estrada Palma decidió que el PRC ya no cumplía ningún objetivo y el 21 de diciembre de 1898 publica en el periódico Patria una circular donde expuso las razones por las que se disolvía el PRC: "Nuestra obra ha terminado porque la Patria está redimida" Este planteamiento se hizo 11 días después de haberse firmado entre España y Estados Unidos el Tratado de París (10 de diciembre de 1898), en el cual no se hacía referencia alguna a la independencia de Cuba y la isla antillana era tratada como botín de guerra. Para algunos historiadores, tal actitud de don Tomás Estrada Palma, al disolver el PRC, refleja su miopía política y su falta de fe en la capacidad del pueblo cubano. Subraya el investigador Ibrahim Hidalgo: O no le interesaba participar en las actividades reivindicativas de su país de origen o conscientemente impidió la formación de una fuerza política organizada en Cuba. La miopía política fue contagiosa. Los distintos clubes revolucionarios y Cuerpos de Consejo acataron la decisión del Delegado. El 30 de diciembre, el Cuerpo de Consejo de Key West aceptó la disolución del PRC. En cuanto a Patria, el 31 de diciembre publicó su último número. Sus editores expresaron que se retiraba de la escena una vez que España había sido expulsada de Cuba y Puero Rico, se había reinstalado casi toda la emigración en suelo nacional y había sido disuelto el Partido. No obstante, Rafael de Castro Palomino introdujo un matiz diferente, al considerar que al cesar de publicarse en Nueva York deberá renacer en espíritu en Cuba libre, para afrontar la nueva lucha que presentaban los españoles a los cubanos, desde la sombra, para conservar sus intereses a cualquier precio, lo que exigía un enfrentamiento moral contra ese elemento cuyo influjo pudiera ser poderoso, y quienes sólo anhelaban el monopolio político, social y económico de un pueblo sobre otro. El enfoque era errado en tanto planteaba un choque de nacionalidades y no de intereses económicos y políticos; pero lo esencial se hallaba en la idea de continuar sirviendo de órgano defensor de la independencia y el patriotismo. El Partido Revolucionario Cubano y Patria habían llegado a su fin, no sólo como resultado inmediato, coyuntural, de la voluntad de un hombre o de la totalidad de los miembros de la Delegación, sino también como consecuencia del largo proceso iniciado desde el ascenso de Estrada Palma al cargo de Delegado, quien se caracterizó por la aplicación de métodos de dirección unipersonales, autoritarios y antidemocráticos.
Un día como hoy 10 de Abril de 1919 en México es asesinado Emiliano Zapata, uno de los líderes de la Revolución Mexicana. Miembro de una humilde familia campesina, era el noveno de los diez hijos que tuvieron Gabriel Zapata y Cleofás Salazar, de los que sólo sobrevivieron cuatro. En cuanto a la fecha de su nacimiento, no existe acuerdo total; la más aceptada es la del 8 de agosto de 1879, pero sus biógrafos señalan otras varias: alrededor de 1877, 1873, alrededor de 1879 y 1883. Emiliano Zapata trabajó desde niño como peón y aparcero y recibió una pobre instrucción escolar. Quedó huérfano hacia los trece años, y tanto él como su hermano mayor Eufemio heredaron un poco de tierra y unas cuantas cabezas de ganado, legado con el que debían mantenerse y mantener a sus dos hermanas, María de Jesús y María de la Luz. Su hermano Eufemio vendió su parte de la herencia y fue revendedor, buhonero, comerciante y varias cosas más. En cambio, Emiliano permaneció en su localidad natal, Anenecuilco, donde, además de trabajar sus tierras, era aparcero de una pequeña parte del terreno de una hacienda vecina. En las épocas en que el trabajo en el campo disminuía, se dedicaba a conducir recuas de mulas y comerciaba con los animales que eran su gran pasión: los caballos. Cuando tenía alrededor de diecisiete años tuvo su primer enfrentamiento con las autoridades, lo que le obligó a abandonar el estado de Morelos y a vivir durante algunos meses escondido en el rancho de unos amigos de su familia. Una de las causas de Revolución mexicana fue la nefasta política agraria desarrollada por el régimen de Porfirio Díaz, cuya dilatada dictadura da nombre a todo un periodo de la historia contemporánea de México: el Porfiriato (1876-1911). Al amparo de las inicuas leyes promulgadas por el dictador, terratenientes y grandes compañías se hicieron con las tierras comunales y las pequeñas propiedades, dejando a los campesinos humildes desposeídos o desplazados a áreas casi estériles. Se estima que en 1910, año del estallido la Revolución, más del noventa por ciento de los campesinos carecían de tierras, y que alrededor de un millar de latifundistas daba empleo a tres millones de braceros. Tal política condenaba a la miseria a la población rural y, aunque era un mal endémico en todo el país, revistió particular gravedad en zonas como el estado de Morelos, donde los grandes propietarios extendían sus plantaciones de caña de azúcar a costa de los indígenas y los campesinos pobres. En 1909, una nueva ley de bienes raíces amenazaba con empeorar la situación. En septiembre del mismo año, los alrededor de cuatrocientos habitantes de la aldea de Zapata, Anenecuilco, fueron convocados a una reunión clandestina para hacer frente al problema; se decidió renovar el concejo municipal, y se eligió como presidente del nuevo concejo a Emiliano Zapata. Tenía entonces treinta años y un considerable carisma entre sus vecinos por su moderación y confianza en sí mismo; pasaba por ser el mejor domador de caballos de la comarca, y muchas haciendas se lo disputaban. Como presidente del concejo, Zapata empezó a tratar con letrados capitalinos para hacer valer los derechos de propiedad de sus paisanos; tal actividad no pasó desapercibida, y posiblemente a causa de ello el ejército lo llamó a filas. Tras un mes y medio en Cuernavaca, obtuvo una licencia para trabajar como caballerizo en Ciudad de México, empleo en el que permaneció poco tiempo. De regreso a Morelos, Emiliano Zapata retomó la defensa de las tierras comunales. En Anenecuilco se había iniciado un litigio con la hacienda del Hospital, y los campesinos no podían sembrar en las tierras disputadas hasta que los tribunales resolvieran. Emiliano Zapata tomó su primera decisión drástica: al frente de un pequeño grupo armado, ocupó las tierras del Hospital y las distribuyó entre los campesinos. La atrevida acción tuvo resonancia en los pueblos cercanos, pues en todas partes se daban situaciones similares; Zapata fue designado jefe de la Junta de Villa de Ayala, localidad que era la cabeza del distrito al que pertenecía su pueblo natal. La Revolución mexicana. La política agraria y las abismales desigualdades sociales que trajo consigo el Porfiriato figuran entre las causas profundas de la Revolución mexicana, pero su detonante inmediato fue la decisión de Porfirio Díaz de presentarse a las elecciones de 1910. Tales "elecciones" eran en realidad una farsa pseudodemocrática para prolongar otros seis años su mandato; el viejo dictador, tras reprimir y eliminar la libertad de prensa y cualquier atisbo de disidencia política, mantenía el formalismo de hacerse reelegir periódicamente. Francisco I. Madero, fundador del Partido Antirreeleccionista (formación política que aspiraba precisamente a interrumpir esa perpetuación), había presentado su candidatura a la elecciones de 1910, pero fue perseguido y obligado a exiliarse. Comprendiendo la inutilidad de la vía democrática, Francisco Madero lanzó desde el exilio el Plan de San Luis, proclama política en la que llamaba al pueblo mexicano a alzarse en armas contra el dictador el 20 de noviembre de 1910, fecha de inicio de la Revolución mexicana. La clave del éxito de su llamamiento en las zonas rurales radicaba en el punto tercero del Plan, que contemplaba la restitución a los campesinos de las tierras de que habían sido despojados durante el Porfiriato. En Morelos, muchos se sumaron de inmediato a la insurrección; no fue el caso, sin embargo, de Zapata. No confiaba plenamente en las promesas del Plan de San Luis, y quería previamente ver reconocidos y legitimados con nombramientos los repartos de tierras que había efectuado al frente de la Junta de Villa de Ayala. Para la dirección del levantamiento en Morelos, Francisco Madero escogió a Pablo Torres Burgos; tras ser nombrado coronel por Pablo Torres, Zapata se adhirió al Plan de San Luis y en marzo de 1911, a la muerte de Torres, fue designado «jefe supremo del movimiento revolucionario del Sur». Con ese rango tomó en mayo la ciudad de Cuautla, punto de partida para extender su poder sobre el estado, y procedió a distribuir las tierras en la zona que controlaba. En el resto del país, mientras tanto, se extendía y triunfaba rápidamente la Revolución: el ejército del dictador fue derrotado en apenas seis meses. En mayo de 1911, Porfirio Díaz partió al exilio después de traspasar el poder a Francisco León de la Barra, que asumió interinamente la presidencia (mayo-noviembre de 1911) hasta la celebración de las elecciones. El Plan de Ayala. Tras la caída de la dictadura de Porfirio Díaz, y ya durante la presidencia interina de León de la Barra, surgieron prontamente las discrepancias entre Zapata, quien reclamaba el inmediato reparto de las tierras de las haciendas entre los campesinos, y Francisco Madero, que por su parte exigía el desarme de las guerrillas. Finalmente, Zapata aceptó el licenciamiento y desarme de sus tropas, con la esperanza de que la elección de Madero como presidente abriera las puertas a la reforma. Pero, pese al triunfo revolucionario, buena parte de la maquinaria del régimen seguía en manos de antiguos porfiristas (comenzando por León de la Barra), que ocupaban altos cargos en la administración y en el teóricamente vencido ejército. Cuando, en julio de 1911, gran parte de los zapatistas habían entregado las armas, empezó el acoso del ejército sobre los campesinos y luego sobre el propio Zapata, que escapó por poco a su detención; a lo largo de aquel verano, las tropas gubernamentales echaron por tierra la obra de Zapata, pero su acción unió en su contra a los campesinos que, tomando de nuevo las armas, recuperaron posiciones y resultaron a la postre fortalecidos. En noviembre de 1911, Francisco I. Madero resultó elegido y accedió a la presidencia (1911-1913). Zapata esperaba que el nuevo gobierno asumiría sus compromisos en materia agraria; pero Madero, sometido a la presión del ejército y de los sectores reaccionarios, hubo de exigir de nuevo la entrega de las armas. Ante el fracaso de nuevas conversaciones, Zapata elaboró en noviembre del mismo año el Plan de Ayala, en el que declaraba a Madero incapaz de cumplir los objetivos de la revolución (particularmente, la reforma agraria) y anunciaba la expropiación de un tercio de las tierras de los terratenientes a cambio de una compensación, si se aceptaba, y por la fuerza en caso contrario. Los que se adhirieron al plan, que eligieron como jefe de la revolución a Pascual Orozco, enarbolaron la bandera de la reforma agraria como prioridad y solicitaron la renuncia del presidente. El resultado de ello fueron nuevos y continuos enfrentamientos armados; las fuerzas gubernamentales obligaron a Zapata a retirarse a Guerrero; el gobierno controlaba las ciudades, y la guerrilla se fortalecía en las áreas rurales. Pero ni la brutalidad inicial ni los gestos reformistas encaminados a restarle apoyo lograrían debilitar el movimiento zapatista. Contra Huerta y Carranza. Atrapado entre los revolucionarios agraristas y los porfiristas reaccionarios, e incapaz de satisfacer a nadie, el presidente legítimo difícilmente podía sostenerse durante mucho tiempo. Madero cayó víctima de la traición de un antiguo militar porfirista, Victoriano Huerta, general de su confianza prestigiado por su victoria sobre Pascual Orozco. En febrero de 1913, con el apoyo de Estados Unidos, Huerta derrocó a Madero (al que mandó ejecutar) e instauró una férrea dictadura contrarrevolucionaria (1913-1914). Con Huerta en el poder, los ataques del ejército gubernamental sobre los zapatistas se recrudecieron, pero sin éxito. Nombrado jefe de la revolución en detrimento de Orozco, que había sido declarado traidor, Emiliano Zapata frenó la ofensiva huertista y fortaleció su posición en el estado de Morelos. Mientras tanto, en el resto del país, la traición del usurpador Huerta suscitó el unánime rechazo de los revolucionarios. El gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, se erigió en el líder de los constitucionalistas, cuyo primer objetivo era expulsar a Huerta y restablecer la legalidad constitucional; Carranza obtuvo el apoyo de Pancho Villa, que lideraba a los revolucionarios agraristas del norte. Entre ambos lograron derrotar a Victoriano Huerta en julio de 1914. El apoyo de Zapata había sido más tácito que efectivo, pues exigía a Carranza la aceptación del Plan de Ayala, que no llegó a producirse. Por otra parte, las campañas contra Huerta habían provocado numerosas fricciones entre figuras de tan distinto ideario y condición como Venustiano Carranza, un político procedente de la abogacía, y Pancho Villa, un popular bandolero convertido en revolucionario. Vencido Huerta, el país quedaba en manos de tres dirigentes escasamente afines. Venustiano Carranza aspiraba a asumir la presidencia y continuar la labor reformista de Madero. Consciente de las dificultades, convocó una convención en busca de acuerdos, pero sólo logró unir, momentáneamente, a los agraristas: en la Convención de Aguascalientes (octubre de 1914) se concretó la alianza de Zapata y Pancho Villa, representantes del revolucionarismo agrario, contra Carranza, de tendencia moderada. Carranza no tuvo más remedio que abandonar la recientemente ocupada Ciudad de México y retirarse a Veracruz, donde estableció su propio gobierno. Poco después, en noviembre de 1914, Zapata y Villa entraron en la capital, pero su incapacidad política para dominar el aparato del Estado y las diferencias que surgieron entre los dos caudillos, a pesar de que Villa había aceptado el plan de Ayala, alentaron la reacción de Carranza. La ambición de Villa produjo la ruptura casi inmediata de su coalición con Zapata, el cual se retiró a Morelos y concentró su acción en la reconstrucción de su estado, que vivió dieciocho meses de auténtica paz y revolución agraria mientras luchaban villistas y carrancistas. El aporte de algunos intelectuales, como Antonio Díaz Soto y Gama y Rafael Pérez Taylor, dio solidez ideológica al movimiento agrarista, y ello permitió a los zapatistas organizar administrativamente el espacio que controlaban. En este sentido, el gobierno de Zapata creó comisiones agrarias, estableció la primera entidad de crédito agrario en México e intentó convertir la industria del azúcar de Morelos en una cooperativa. William Gates, enviado de Estados Unidos, destacó el orden de la zona controlada por Zapata frente al caos de la zona ocupada por los carrancistas. Últimos años. Sin embargo, la guerra proseguía; en 1915, la derrota de Villa permitió que Carranza centrara sus ataques contra Zapata, que por su dedicación exclusiva a Morelos carecía de proyección nacional. En febrero de 1916, Zapata autorizó conversaciones entre representantes suyos y el general Pablo González, a quien Carranza había encomendado la recuperación de Morelos. Estas conversaciones terminaron en fracaso y, al frente de sus tropas, González se adentró en Morelos. En junio de 1916 tomó el cuartel general de Zapata, el cual reanudó la guerra de guerrillas y logró recuperar el control de su estado en enero de 1917. Tras esta nueva victoria, Zapata, que preveía erróneamente la inmediata caída de Carranza, llevó a la práctica un conjunto de avanzadas medidas políticas, agrarias y sociales, tanto para incrementar su base en Morelos como para buscar apoyos en el resto de México. En diciembre de 1917, Carranza ordenó a Pablo González una nueva ofensiva, que tomó ahora otro talante, buscando la negociación y la aceptación de las nuevas leyes del gobierno, pero los avances fueron exiguos. Ante la imposibilidad de acabar con el movimiento y la amenaza que Zapata suponía para el gobierno federal (en la medida en que radicales de otros estados podían seguir su ejemplo), Carranza y González urdieron un plan para asesinar a Zapata. Haciéndole creer que iba a pasarse a su bando y que les entregaría municiones y suministros, un día como hoy 10 de Abril de 1919 el coronel Jesús Guajardo, que dirigía las operaciones gubernamentales contra él, logró atraer a Zapata a un encuentro secreto en la hacienda de Chinameca, en Morelos. Cuando Zapata, acompañado de diez hombres, entró en la hacienda, los soldados que fingían presentarles armas lo acribillaron a quemarropa. Pablo González trasladó el cuerpo a Cuautla y ordenó fotografiar y filmar el cadáver para evitar que se dudase de su muerte. Pero, igualmente, muchos de sus paisanos y correligionarios no creyeron que hubiera muerto. Unos decían que era demasiado listo para caer en la trampa y que había enviado a un doble; otros encontraban a faltar una característica en el cadáver exhibido. Genovevo de la O sucedió al fallecido líder al frente del movimiento, pero la guerrilla perdió de inmediato su fuerza e independencia política al apoyar a Álvaro Obregón, que derrocó a Carranza y asumió la presidencia (1820-1824). Aunque varios de los principios del movimiento zapatista fueron formalmente recogidos en las primeras legislaciones revolucionarias mexicanas (empezando por la Constitución de 1917), ni Venustiano Carranza ni sus sucesores, que ejercerían la presidencia a la sombra del influyente Plutarco Elías Calles, los llevarían a sus últimas consecuencias; hubo que esperar a la llegada de un estadista de la talla de Lázaro Cárdenas (1934-1940) para asistir a decididas políticas de redistribución de la propiedad agrícola. 
Un día como hoy 10 de Abril de 1964 Lyndon B. Johnson  firma el Acta de Derechos Humanos en la que prohíbe la discriminación.  En 2015 se cumplieron 50 años de la firma del Acta de Derechos Civiles, un documento histórico que pretende proteger a las minorías, en especial a hispanos y negros, contra la discriminación en todas las esferas sociales, y Estados Unidos enfrenta serios desafíos ante los tímidos progresos de los últimos años y las amenazas que se ciernen sobre estos. La víspera, durante un discurso en la biblioteca presidencial Lyndon B. Johnson en Austin, Texas, el expresidente James Carter lamentó que los progresos en los últimos cincuenta años en la referente a la desigualdad racial “han sido más tímidos de lo esperado”. Ese escenario enfrentó al presidente Barack Obama durante su discurso, un día como hoy 10 de abril de 2015, en la denominada Cumbre de Derechos Civiles, para recordar el momento en que Johnson promulgó la ley nacida con el objetivo de acabar con la discriminación. Un asunto que ocupa a los estadounidenses se refiere a la desigualdad salarial a más de 50 años de que el presidente John F. Kennedy aprobara la Ley de Igualdad de Salarios para acabar con la discriminación salarial entre hombres y mujeres. Pese a esa y otras leyes posteriores, y mientras la población femenina ganó en preparación profesional, hoy los hombres todavía cobran más que las mujeres en los mismos puestos de trabajo, en especial las latinas, que se llevan el peor cheque a casa. Según Carter ese es un abuso de derechos humanos del mayor nivel, que necesita ser abordado por cada estadounidense. Otras situaciones ponen en tela de juicio la observancia de los derechos civiles, ya sea por el incremento de los abusos sexuales contra las mujeres o el espionaje de las comunicaciones de millones de personas por entidades federales como la Agencia Nacional de Seguridad. El problema de la desigualdad racial, con negros y latinos considerados como personas de segunda clase, también acapara titulares en días recientes y según decir de Carter todavía existe “una importante disparidad en términos de desempleo, en calidad de la educación, muchas escuelas del sur están todavía segregadas”. En el marco de la celebración destaca una reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia que posibilita la llegada sin límites del dinero a la vida política del país, con lo cual los ricos deciden definitivamente el destino de la nación, según remarcan importantes publicaciones como el diario The New York Times. A escasas horas de la conmemoración muchos temas aún tienen tímidos avances en su aplicación, no sólo la Ley de Derechos Civiles, también las Leyes de Derechos Electorales, de Salud, la de Equidad de Vivienda y las principales medidas en materia de inmigración, la educación, el control de la armas y el aire limpio y el agua. Incluso, muchos políticos y organizaciones estadounidenses estiman hoy que el país tiene una gran deuda con la aplicación del Acta de los Derechos Civiles. 
Un día como hoy 10 de Abril de 1970 Paul McCartney anuncia la separación de The Beatles. Basado en información de EFE. Paul McCartney hizo oficial la separación de los Beatles, un día como hoy 10 de abril de 1970, en un comunicado en el que anunciaba que los cuatro miembros del grupo no volverían a tocar con el "Cuarteto de Liverpool" . John Lennon dijo poco después que el sueño había terminado. El grupo había dejado de funcionar meses antes, cuando terminaron de grabar el álbum "Abbey Road". Los cuatro beatles estaban ocupados en proyectos personales, pero nadie se atrevía a anunciar al mundo la separación. "No dejé a The Beatles. The Beatles dejaron a The Beatles, pero nadie quiere ser el que dice que la fiesta terminó", defiende McCartney en la autobiografía del grupo, "Anthology”. En abril de 1970, cuando Paul se disponía a publicar su primer álbum en solitario, McCartney quiso evitar las entrevistas en las que se le preguntaría por la situación de los Beatles. Derek Taylor, responsable de la oficina de prensa del grupo, preparó un cuestionario para distribuirlo junto al disco de Paul. “¿Puede decirse que The Beatles se han separado?' Respondí: 'Sí. No volveremos a tocar juntos", escribió McCartney. Paul estaba además furioso con el trabajo realizado por Phil Spector con las cintas que se publicarían en el álbum "Let it be". John Lennon y George Harrison se opusieron a que Paul publicara su álbum en Apple -el sello creado por el grupo en 1968- antes de que salieran a la venta "Let it be" y el disco debut de Ringo Starr. "Estaba tan harto de todo que dije: 'Vale, quiero salir del sello'. Apple Records era un bonito sueño, pero pensé: 'Todo esto es una mierda y quiero dejarlo'. Recuerdo que George me dijo por teléfono: '¡Te quedarás en el puto sello! ¡Hare Krishna!' y colgó", recuerda McCartney. El grupo llegó a su fin "cuando John dijo: 'Lo dejo'". Lennon actuaba ya junto a Yoko Ono con su propio grupo, la Plastic Ono Band, con el que había publicado un álbum en directo, y en enero de 1970 había grabado el tema "Instant Karma". "Creo que nos separamos por el mismo motivo por el que se separan las personas. Necesitábamos más espacio vital y The Beatles se habían convertido en un espacio reducido", opina Harrison en la autobiografía del grupo. La opción del regreso que quedó truncada cuando John Lennon fue asesinado en Nueva York, afuera del edificio Dakota, el 8 de diciembre de 1980. En su tiempo, el propio Lennon trató de aligerar la disolución del grupo. "La gente sigue hablando de la separación como si fuera el fin del mundo. En realidad es sólo un grupo de rock que se ha separado. No es tan importante. Si te apetece recordar los viejos tiempos, siempre puedes escuchar sus discos. Siempre tendrás toda esa música cojonuda", afirmó.

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