lunes, 27 de abril de 2015

Mi versión de lo que ocurrió en la historia un día como hoy 27 de Abril

Compilado por Luis Montes Brito
Un día como hoy 27 de Abril de 483 a.C. (día de la luna llena del mes vishaka [abril-mayo]), en Kushinagar, India, fallece Buda, creador del budismo. (Posiblemente sucedió el 11 de abril de 487 a. C.) Sidarta Gautama o Siddhārtha Gautama, más conocido como Buda Gautama, Sakiamuni, o simplemente el Buda, fue un sabio en cuyas enseñanzas se fundó el Budismo. Nació en la ya desaparecida República Sakia en las estribaciones del Himalaya, enseñó principalmente en el noroeste de la India. Debido a ciertas interpretaciones erróneas muy comunes, debe enfatizarse que el Buda Gautama no es un dios. Esto no sólo fue asegurado por el mismo Sidarta Gautama, sino que también la cosmología budista hace esta distinción al afirmar que únicamente los humanos —pero no se limita a esta humanidad en particular— pueden lograr el estado de Buda, pues en estos reside el mayor potencial para la iluminación. Sidarta Gautama enseñó el camino medio entre la complacencia sensual y el ascetismo estricto —practicado en el movimiento Sramana — común a esta región de la India. Más adelante enseñaría a lo largo de las regiones del este de esta nación, tales como Magadja y Kosala. El Sakiamuni es la figura central del budismo y sus relatos, discursos y reglas monásticas son creencias budistas que, después de su muerte, fueron resumidas y memorizadas por sus seguidores. Las fechas de su nacimiento y muerte son inciertas; la mayoría de los historiadores de principios del siglo XX d. C. databan su existencia entre el 563 y 483 a. C., pero en opiniones más recientes se data su muerte entre el 486 y 483 a. C. y según otros entre el 411 y 400 a. C. Sin embargo, en un simposio que sobre este tema tuvo lugar en 1988, la mayoría de los que presentaron sus opiniones definitivas dieron como fechas un periodo que puede encontrarse en el 400 a. C. restando o sumando 20 años, como la fecha aproximada de la muerte del Buda. No obstante, estas cronologías alternativas aún no han sido aceptadas por todos los historiadores. La mayoría de los estudiosos consideran a Kapilavastu, en el actual Nepal, como el lugar de nacimiento del Buda Gautama. Otras posibilidades son Lumbini, en el actual Nepal.También pudo ser en Kapilesvara, Orissa y Piprahva, Uttar Pradesh en la India actual. En la India se cree que el Sakiamuni debió haber nacido en un día de luna llena en el mes de Vaisaka (entre abril y mayo, algunos ubican esta fecha en lo que correspondería en el calendario gergoriano a un día como hoy 27 de abril de 563 a. C. misma fecha 80 años más tarde, 463 a.C., en la que se atribuye su fallecimiento). Como un chatria, era hijo de Sudodana, el elegido jefe de la nación Sakia, cuya capital era Kapalivastu, la cual, durante la vida del Buda Gautama, fue anexada posteriormente al creciente reino de Kosala. De acuerdo con el Mahaparinibbana Sutra del canon Pali, contando el Buda Gautama con 80 años de edad, anunció que pronto llegaría al paranirvana o el final de la sin mortalidad y abandonaría su cuerpo terrenal. Después de esto, comió sus últimos alimentos que había recibido como una ofrenda de un herrero llamado Cunda. Cayendo terriblemente enfermo, el Buda dio instrucciones a su ayudante Ananda para que convenciese a Cunda de que la comida recibida en su casa nada tenía que ver con su muerte y que se había hecho a gran mérito por ser quien le ofreció su última comida. Los doctores el biku Mettanando y Von Hinüber argumentan que el Buda pudo haber muerto de un infarto al mesenterio (Síndrome de la arteria mesentérica superior) una afección propia de la vejez, en lugar de una intoxicación alimenticia. Debido al número de variantes de las escrituras y a la ambigüedad en la traducción de ciertos términos importantes, el contenido exacto de la última comida del Buda no es totalmente claro. La tradición teravada, en general, sostiene que al Buda se le ofreció algún tipo de carne de cerdo, mientras que la tradición majayana cree que el Buda consumió alguna suerte de trufas o setas. Esto podría reflejar los dos puntos de vista de ambas tradiciones sobre el vegetarianismo budista y los preceptos para monjas y monjes. Su cuerpo fue cremado y las reliquias fueron resguardadas en monumentos o estupas; se cree que algunas de dichas reliquias han sobrevivido hasta el presente. Un ejemplo de ello puede ser el Templo del diente del Buda o Sri Dalada Maligawa en Sri Lanka es el lugar en el que se emplaza la Reliquia del diente del Buda y que existe en la actualidad. El Visakha Bucha es la fiesta budista más importante. Conmemora el nacimiento, la iluminación y la muerte de Buda, los cuales se produjeron en el mismo día (según el calendario lunar) de distintos años. El nombre de Visakha Bucha proviene de la palabra Visakhapunnamipuja en Pali, que significa “adoración en el día de luna llena del sexto mes. La palabra Buda es un título o un epíteto y no un nombre. Significa "alguien que está despierto" en el sentido de haberse "despertado a la realidad". El título describe el logro de un hombre llamado Siddharta Gautama, quien vivió; hace 2,500 años en el norte de la India. Cuando tenía 35 años, después de largos años de esfuerzo, logró la Iluminación estando en una profunda meditación. Durante los restantes 45 años de su vida viajó por gran parte del norte de la India, diseminando su enseñanza del sendero hacia la Iluminación. Su enseñanza se conoce en el Oriente como el Buddha-Dharma - "la Enseñanza del Iluminado ¿Que pasó después de la muerte del Buda? El Budismo desapareció; de la India hace mil años (aunque recientemente está reviviendo). Así; mismo la enseñanza se expandió; hacia el sur a Sri Lanka y el Sudeste de Asia, donde la forma "Theravada" de Budismo aun sigue floreciendo. También se difundió; al norte al Tíbet, China, Mongolia y Japón. Las formas “Mahayana” de Budismo se practican en estos países, aunque en el último siglo han sufrido mucho de los efectos del comunismo y consumismo. En el último siglo el Budismo ha aterrizado indudablemente en Occidente y muchas personas se han convertido en Budistas. ¿Si el Buda no es un dios por que los budistas hacen reverencias a su estatua? En los países de Oriente es una costumbre universal hace una reverencia física a una persona para mostrar respeto. Antiguamente todo el mundo hacía reverencia a los reyes o emperadores. Hoy en día en muchos países sigue siendo la costumbre reverenciar los padres, los suegros, los profesores de escuela, los maestros de artes marciales o cualquier persona que uno estima. En el budismo Zen es normal inclinarse ante el cojín de meditación antes de usarlo como muestra de gratitud. Así que el acto de veneración al Buda no tiene nada que ver con divinidad: es simplemente una forma de expresar estimación y agradecimiento a otro ser humano que uno considera su maestro. Se puede considerar las estatuas del Buda de dos maneras. En primer lugar las puedes comprender como un símbolo del Buda histórico y sus logros espirituales. En este caso reverenciar la estatua es una muestra de estima. La otra forma de ver una imagen del Buda es contemplarla como un símbolo de tu propia iluminación.
Un día como hoy 27 de Abril de 711 en la Península Ibérica, mientras el rey D. Rodrigo se enfrenta a los vascones Táriq Ibn Ziyad llega a Tarifa, Cádiz con entre 7000 y 12 000 hombres y derrota a las fuerzas de Sancho, sobrino de Rodrigo, comenzando así la ocupación musulmana de la península. Los árabes musulmanes, alentados por la idea de la "guerra santa", iniciaron en el siglo VII una fulgurante expansión por el Oriente Medio y el norte de África, llegando hasta las costas del océano Atlántico. Aprovechando la crisis interna del reino visigodo, envuelto en una de sus constantes luchas internas por el poder monárquico, tropas musulmanas, compuestas por árabes y beréberes, cruzaron el estrecho de Gibraltar en el año 711 iniciando la conquista de la península ibérica. Dirigidos por el beréber Tariq, lugarteniente del gobernador del Norte de África, Musa ibn Nusayr, los musulmanes derrotaron en la batalla de Guadalete (711) al último rey visigodo, Rodrigo, que perdió la vida en el combate. Animados por aquel éxito, los invasores decidieron proseguir el avance por las tierras hispanas, primero en dirección a Toledo, posteriormente hacia Zaragoza. En apenas tres años, los musulmanes lograron conquistar la mayor parte de las tierras hispánicas sin encontrar apenas resistencia. Solo las regiones montañosas de las zonas cantábrica y pirenaica escaparon a su control. Junto a los árabes, que ocupaban los puestos dirigentes, grupo bereberes del norte de África engrosaron las filas de los invasores musulmanes. Los árabes tenían fuertes estructuras tribales (qaysíes, kalbíes) que mantuvieron largo tiempo fuertes enemistades que pronto se manifestaron al repartirse las tierras ocupadas. A todos estos problemas entre los árabes, hay que añadir los provocados por los beréberes islamizados del norte de África, reacios a someterse a un autoridad central.Resultado de todo ello fue un oscuro período de luchas y enfrentamientos entre los distintos clanes árabes, y entre árabes y beréberes, que durará toda la primera mitad del siglo VIII. Diversos magnates nobiliarios visigodos decidieron pactar con los invasores, como fue el caso de Teodomiro, en la región murciana. Las escasas fuentes disponibles nos hacen pensar que la conquista se realizó principalmente mediante capitulaciones y rendiciones acordadas entre los señores godos y los conquistadores musulmanes. La violencia fue más la excepción que la regla. Esto nos explica la rapidez de la conquista. Los musulmanes o moros (del latín, maurus=oscuro), personas pertenecientes a la religión Islámica, invadieron la Península Ibérica, a la que llamaron Al-Andalus, en el año 711, al mando del general Tarq, con aproximadamente 20.000 hombres, durante el reinado del rey visigodo Roderick. Sólo el norte montañoso continuó en poder de los españoles. En ese año, los árabes ya dominaban toda la costa oeste de África y otros ejércitos habían invadido el Asia Menor y las islas griegas, poniendo en peligro a Constantinopla. Como capital árabe de Hispania se fundó el emirato de Córdoba, independizándose política aunque no religiosamente del califa musulmán de Damasco, perteneciente a la dinastía Abasí, que habían destronado a los Omeyas, familia a la que pertenecía Abderramán, que logró escapar a Al-Andalus, estableciendo el emirato de Córdoba como un estado islámico autónomo. Allí se sucedieron Abderramán I y Abderramán II y fundaron la primera universidad europea. Con la asunción de Abderramán II, en 912 se acrecentaron los conflictos internos, constituyéndose el califato de Córdoba, que sustituyó al emirato, uniendo el poder político al religioso, en el año 929, como posibilidad de hacer frente a la crisis, mediante la concentración de poderes, y su independencia total del califato abasí que había establecido su capital en Bagdad. El centro del poder político y residencia del califa se fijó en Madinat al-Zahra, majestuosa obra arquitectónica mandada a construir por el nuevo califa. El califato sucumbió en el año 1031, luego de que el inepto califa Hisham II, que gobernó desde el año 976 al 1009, delegara su poder en el hachib Almanzor, que se dedicó a una política agresiva que acabó con el poder musulmán que se fue extinguiendo junto a su vida, ya que a la muerte del califa y a la suya sobrevinieron disputas por la sucesión que terminaron con la división del territorio en distintos reinos o taifas. Estos problemas internos a los que se agregaron sucesivas invasiones desde el norte de África, hicieron que sólo subsistiera el reino de Granada. Los nuevos reinos cristianos que fueron conformándose a partir del siglo VIII, fueron consolidándose, tratando de reconquistar el territorio, desde el año 718, en que obtuvieron el triunfo en Covadonga, hasta apoderarse en el año 1492, del reino de Granada, fundada en el año 1238, gobernada por una dinastía Nazarí. Antes ya habían logrado establecer los reinos cristianos de Asturias, León, Navarra, Portugal, Castilla y Aragón. Durante el extenso período de dominio, los musulmanes supieron separar la religión de la ciencia, lo que permitió que esta última avanzara, en contraposición a lo sucedido durante la Edad Media cristiana. Sus notables médicos comprobaron el modo de impedir la propagación de las epidemias mediante el aislamiento de los pacientes afectados. Importaron de Egipto un sistema de numeración sumamente completo. La palabra álgebra proviene del árabe. Realizaron obras de irrigación extraordinarias, ya que como hombres del desierto apreciaron la riqueza que significaban las llanuras costeras. Los musulmanes permanecieron en España durante aproximadamente 8 siglos, donde realizaron grandes obras culturales, caracterizados por su exquisita ornamentación. Merece particularmente destacarse, la fortaleza de la Alhambra, que significa “castillo rojo” donde Muhammad I, en el año 1237, fundador del reino de Granada, estableció su residencia. Hasta la Sabika, las cimas más elevadas de la Colina Roja, llegaron las aguas del río Darro, mediante una presa y una acequia. El agua se empleó no sólo como ornamento sino para el riego, que transformaron esa zona desértica en un oasis. Fue tomando características de una ciudad, desde donde se dominaba estratégicamente toda Granada y donde proliferaron los palacios.
Un día como hoy 27 de Abril de 1810 en Alemania, Ludwig van Beethoven compone su famosa pieza para piano, Para Elisa. Für Elise (Para Elisa), es la pieza semi-clásica que resulta familiar a casi todo mundo, porque ésta ha sido utilizada en un gran número de películas, series televisivas y anuncios publicitarios. Es una pieza corta y muy sutil, pero es en esa sutilidad en la que sentimos las aspiraciones de uno de los verdaderos maestros de la música clásica, Beethoven. Se cree que el nombre “Elisa”, podría haber sido un error de impresión del editor de la pieza, o quizá fue un nombre ficticio utilizado intencionalmente por Beethoven, para proteger la identidad de Therese Malfatti, a quien dedicó esta hermosa pieza. Para cuando la pieza fue compuesta, Therese, una hermosa joven de sociedad vienense, era estudiante de Beethoven. La historia indica que Beethoven estaba desesperadamente enamorado de Therese, por lo que tuvo que conseguir una partida de bautismo falsificada, de Bonn; Alemania, para poder casarse con ella. Pero todo fue solamente un romance que duró desde mayo a diciembre, periodo durante el que Beethoven contaba ya con 40 años y Therese con solo 17. Hoy día no existe el manuscrito original escrito por Beethoven, sin embargo, el descubridor de tal documento (Ludwig Nohl), indicó haber visto escrita la fecha de un día como hoy 27 de abril de 1810, lo que coincide con la edad de 40 años del compositor, que es la época en que Beethoven fue maestro de Therese. Beethoven compuso esta pieza para celebrar su amor por la joven. Sin embargo, como sucedió con todos los amores frustrados de éste, nunca pudo casarse con ella ya que Therese resultaba ser la hija de un adinerado terrateniente. Entonces, el padre de Therese se opuso a tal relación primero por la diferencia de clases sociales y además por la falta de dinero de Beethoven. Für Elise es lo que se conoce en el argot musical como una bagatela. La bagatela es una composición corta y muy ágil, originaria del periodo romántico, normalmente interpretada en piano. Y aunque Beethoven hubiera perdido su amor, esta pieza tan querida captura el amor del genio por una mujer.
Un día como hoy 27 de Abril de 1927 en Chile el general Carlos Ibáñez del Campo (vicepresidente de la República) funda Carabineros de Chile. Carabineros de Chile fue fundado un día como hoy 27 de abril de 1927 por el entonces Vicepresidente de la República, Coronel de Ejército Don Carlos Ibáñez del Campo, en virtud del D.F.L. Nº 2.484, que fusionó la Policía Fiscal con el Cuerpo de Carabineros, instituciones policiales existentes a la fecha y cuya historia, naturaleza y carácter explican los sólidos fundamentos de Carabineros de Chile. Distintas fuerzas policiales existieron en Chile desde el periodo hispánico, el colonial y aún durante el republicano, pero fue un día como hoy 27 de abril de 1927 que Carlos Ibáñez del Campo, militar chileno que entonces ocupaba el cargo de Vicepresidente de la Nación, y que un par de meses después asumiría la Presidencia del país, decidiera fusionar los distintos cuerpos de policías y de orden existentes a lo largo de nuestro territorio en una única institución a la que denominó Carabineros de Chile. El carácter militar de carabineros está subordinado a su deber de asumir variados roles, fundamentalmente subrayados por el cumplimiento de distintos servicios sociales hacia la comunidad, los que se resumen en su responsabilidad de velar por la seguridad y el orden en cada uno de los rincones de Chile. El 17 de marzo de 1903, estos escuadrones fueron organizados como "Regimiento Gendarmes", que con fecha 5 de febrero de 1906 pasó a llamarse "Regimiento de Carabineros". El 19 de abril de 1907 le fue anexado el "Cuerpo de Gendarmes de las Colonias", que desde 1896 cumplía iguales funciones en las provincias de Arauco, Malleco, Cautín, Valdivia, Llanquihue y Chiloé, bajo las órdenes -hasta 1905- del Capitán de Ejército Hernán Trizano. En 1908 se creó la Escuela de Carabineros, para formar al personal de tropa del Regimiento, extendiéndose su misión en 1909 a la formación de sus Oficiales. En 1914 se organizó en el Cuerpo de Carabineros, nombre que predominó sobre el de Regimiento, un Regimiento de Ferrocarriles, responsable de la seguridad de pasajeros y carga en trenes y estaciones de la línea longitudinal y ramales; y en 1924 se organizó un Escuadrón de Carabineros de Aduana, para los resguardos marítimos, de cordillera, aduanas y boquetes. El aporte a Carabineros de Chile de la Policía Fiscal con la fusión, vino dado por su experiencia secular en el trato cotidiano con los habitantes de las ciudades y los Servicios de Identificación y de Investigaciones, en tanto que el Cuerpo de Carabineros aportó su férrea disciplina militar, su vasta experiencia en los servicios rurales y los Carabineros de Ferrocarriles y de Aduanas. Fruto de esta amalgama de funciones y servicios, nació Carabineros de Chile como una institución policial madura y consolidada, tutelar de la normalidad de la vida institucional de la República y garante de la tranquilidad y seguridad de la vida pública y privada de la Nación.
Un día como hoy 27 de Abril de 1945 en Italia, partisanos italianos capturan al ex dictador Benito Mussolini. Benito Mussolini nació el 29 de julio de 1883 en Dovia di Predappio, una aldea de la Romaña italiana, hijo de un herrero anarquista revolucionario llamado Alessandro Mussolini y de Rosa Maltoni, una maestra de escuela. Aunque se convertiría en uno de los grandes oradores del siglo XX, empezó muy tarde a hablar, por lo que sus padres llegaron a pensar que sería mudo. Resultó ser un niño conflictivo, que se metía con frecuencia en problemas con los compañeros, siendo expulsado a los once años del internado de los Padres Salesianos en Faenza, por arrojar un tintero a uno de los Padres y agredir a un compañero. Lo enviaron a la escuela Giosué Carducci, de donde de nuevo se le expulsó por herir a otro muchacho. El 13 de marzo de 1945 Mussolini envió a su hijo Vittorio a entregar al cardenal Schuster, arzobispo de Milán, una carta solicitando algunas garantías para la población civil en el caso de que los alemanes evacuaran Italia, y las fuerzas fascistas tomaran posiciones en los Alpes. El cardenal Alfredo Ildefonso Schuster creyó que el gesto era perfectamente inútil, pero transmitió el mensaje a los aliados por medio del nuncio apostólico de Berna. En cuanto el mensaje llegó al cuartel general instalado en Casera, los aliados respondieron considerándolo no recibido, como si los alemanes hubieran aceptado ya la capitulación. Durante sus últimos días el Duce no se separaba nunca de una cartera de cuero, que a su juicio, contenía documentos importantísimos, que podían cambiar de forma radical la visión de los hechos ocurridos durante la contienda. Pudo ser una artimaña de Mussolini, pero lo cierto es que esa cartera desapareció después del asesinato del Duce. Curiosamente, unos días después de acabar la guerra, el líder británico se tomó unas ‘vacaciones’ en Italia, precisamente en el lago de Como, donde Mussolini vivió sus últimos días... El 25 de abril de 1945, Mussolini acudió al palacio del cardenal Schuster para reunirse con representantes del movimiento partisano Comité de Liberación Nacional. Las propuestas que recibió Mussolini fueron terminantes: rendición incondicional, exigiendo la concentración de todos los fascistas en el triángulo Milán-Como-Lecco, donde entregarían las armas. Después se emprendería acción legal contra algunas personas, al resto se les garantizaría inmunidad en calidad de prisioneros de guerra. El Duce se retiró del arzobispado de Milán con la promesa de volver tras meditar la propuesta, pero ante la evidencia de que los partisanos iban a fusilarlo, decidió huir a las cercanías del lago de Como, ya que su vida no estaba segura en Milán. El secretario del Partido Socialista, Alessandro Pertini, había ido a buscarle al palacio del cardenal, afirmando que bastarían un par de días para establecer un tribunal popular y ejecutarle en juicio sumarísimo. Por la noche del 25, las fuerzas fascistas acaban de disolverse, quedando sólo de la República Social Italiana, una columna de automóviles que huye hacia el Norte. Este mismo día se rebelan contra el Duce las ciudades más importantes del Norte y los ejércitos aliados triunfadores, se lanzan sobre la llanura del Po, sin tropezar con ninguna clase de resistencia. A las ocho de la mañana del día 26, salió del patio de la Prefectura el convoy de vehículos, llevando a varios Camisas Negras y ministros del Gobierno Republicano y seguido de dos camiones con hombres de la SS bajo el mando del teniente Birzer. En la ciudad de Como, el Duce detuvo el convoy, manifestando que allí se les unirían los tres mil fascistas leales que Pavolini le había prometido, pero que, como había confesado al cardenal Schuster, no esperaba recibir en realidad. Nada más llegar a Como, Mussolini le escribió una carta a su esposa Rachele, en la que le decía: “Mi querida Rachele: He llegado a la última fase de mi vida, a la última página de mi libro. Puede ser que no nos veamos nunca más. Yo te pido perdón por todo el mal que te he hecho, sin quererlo. Tú sabes que tenemos que marchar a la Valtellina”. También le instaba a cruzar la frontera Suiza con sus hijos. En espera del retrasado Pavolini y de los hombres que hubiera podido reunir, se instaló en el Hostal Miravalle, en donde por la radio se enteró de un decreto según el cual “los miembros del Gobierno Fascista y los jefes del fascismo, culpables de haber suprimido las garantías constitucionales, destruido las libertades del pueblo, instaurado el régimen fascista, comprometido y traicionado la suerte de la nación y arrastrado a Italia a la presente catástrofe, serán condenados a la pena de muerte...” Por fin llegó Alessandro Pavolini, en un coche blindado con ¡doce hombres!... El 26 de abril, a las tres de la madrugada, después de esta angustiosa y vana espera, el Duce decide ponerse en marcha hacia la cercana frontera suiza. La columna recorre la carretera sobre la ribera occidental del lago de Como hasta Menaggio. Alessandro Pavolini fue una de las figuras más representativas del Fascismo. Escritor y hombre de cultura, estuvo al frente de la cartera de Cultura Popular y dirigió “Il Messaggero”, publicación editada en Roma. Después de fusilado, moribundo, levantó el brazo derecho en el último saludo romano, gritando: “¡Volveremos”! En el amanecer de un día como hoy 27 de abril de 1945, cuando se le acerca a Mussolini el teniente alemán Birzer, el cual le propone incorporarle a una unidad antiaérea de la SS compuesta por unos doscientos hombres, que se van a retirar hacia el Norte camino de Innsbruck. El Duce se pone al volante de un potente “Alfa Romeo” junto a Clara Petacci y su hermano Marcello. Mussolini pregunta a un montañés si había partisanos por aquella zona, y al recibir contestación afirmativa, decide abandonar el coche para pasar al blindado de Pavolini. Al poco rato, el convoy es detenido por ráfagas de ametralladora de la 52 Brigada “Luigi Clerici Garibaldi” compuesta por partisanos comunistas, los cuales comunican que permiten pasar a los alemanes y sus vehículos, pero no a ningún italiano. De esa forma siguen las consignas del Comité de Liberación Nacional, que ha prometido la pena de muerte a todos los fascistas causantes de la gran catástrofe que sufre Italia. Vuelve a intervenir el teniente Birzer sugiriendo al Duce que se ponga un abrigo y un casco alemán, subiendo luego en la cabina del conductor. Una vez puesta la comitiva en marcha, al llegar a Dongo todos los camiones son cuidadosamente registrados. Uno de los partisanos llamado Giuseppe Negri, desenmascara a Mussolini, quitándole unas gafas negras que se había colocado el Duce. Negri avisa a su jefe de las ‘guerrillas’, Urbano Lázaro, que incrédulo se acercó al vehículo, descubriendo que, en efecto, era Mussolini. Deciden sacar al prisionero de Dongo, por si alguien intentara rescatarle, conduciéndolo al cuartel de policía fronterizo de Germasino. En Dongo, el conde Pier Luigi Bellini della Stelle, jefe de los partisanos encuentra a Clara Petacci en el Ayuntamiento y ante la súplica de ella de querer morir con el Duce, el conde le jura que no tiene intención de matarlo, y que lo que piensa es entregarlo a las autoridades. En una reunión mantenida entre miembros del Comité de Liberación Nacional y representantes del Cuerpo de Voluntarios de la Liberación celebrada en Milán se decidió que Mussolini sufriera una muerte violenta. Walter Audisio, apodado “Coronel Valerio”, comunista que había combatido en la guerra civil española al lado de las Brigadas Internacionales, se le mandó a Dongo para asegurarse de que el Duce no sería entregado a las autoridades. De Germasino, Mussolini fue trasladado a una pequeña alquería cerca de Bonzanigo, donde el conde Bellini permitió que Clara Petacci se le uniese. Hacia las cuatro de la tarde del día 28 de abril de 1945, el “coronel Valerio” irrumpió en la alcoba, anunciando que ‘venía a rescatarles’... Los empujó por las escaleras y los metió en la parte trasera de un coche, colocándose él frente a ambos, apuntándoles, mientras dos de sus compañeros se instalaron de pie en el estribo. El vehículo, por orden de ‘Valerio’, se detuvo en la entrada de “Villa Belmonte”. Según relato del propio Walter Audisio, los hechos se sucedieron así: “Mandé a Mussolini que se colocase contra la pared. Se dirigió hacia el lugar sin comprender nada, y cuando se volvió le leí la sentencia... “Por orden del Alto Mando del Cuerpo de Voluntarios de la Libertad, tengo la misión de hacer justicia al pueblo italiano...” Éramos un pequeño grupo reunidos en aquel recodo de la carretera: Mussolini, Clara Petacci, Guido, el comisario de los partisanos y yo. Eran las cuatro de la tarde. “¡Mussolini no debe morir! ¡Mussolini no debe morir!” gritó la Petacci, convulsa, al borde de la histeria... “Levanté la ametralladora para disparar...” “¡Quítese de ahí o recibirá también! Le grité a la Petacci...” “Se apartó dando tropezones. Apunté y apreté el gatillo. El arma no disparó. Clara Petacci corrió de nuevo hacia Mussolini y lo abrazó”. “Arrojé la metralleta y empuñé el revólver. Clara Petacci corría de un lado para otro presa de pánico...” “¡Quítese de en medio! le dije apuntando con el revólver, pero el arma tampoco funcionó... “Llamé al comisario y le tomé la metralleta. Apunté una vez más y alcanzaron a Mussolini cinco balas. Cayó de bruces, contra el muro. Disparé de nuevo. Una bala alcanzó a la Petacci y la mató en el acto. Tres balas más alcanzaron a Mussolini, pero aún respiraba. Me acerqué y le disparé al corazón. Por fin estaba muerto...” A pesar de estas declaraciones del comunista Walter Audisio, después de 60 años, no se sabe aún cómo fue exactamente la escena con la que acabó la vida de Benito Mussolini. Según el historiador inglés Denis Mack Smith, “el único hecho cierto es que el 28 de abril de 1945, Mussolini, que había cumplido sesenta y un años, fue fusilado a toda prisa por partisanos comunistas, antes de que los americanos, ya a pocas horas de distancia, pudiesen alcanzarlo”. Aquel mismo día fueron fusilados contra el paredón de la plaza principal de Dongo, frente al lago de Como, quince personajes, entre ellos Alessandro Pavolini, Paolo Zerbino, Incola Bombacci, Luigi Gatti, secretario personal de Mussolini, y varios ministros. Éstos quince cadáveres, además de los de Mussolini y Clara Petacci, el de Marcello Petacci, cuatro cuerpos no identificados y Starace, ex secretario del partido, fueron transportados en un camión a la plaza Loreto de Milán, donde en el techo de una gasolinera fueron colgados por los pies, como piezas de carnicería, y expuestos al público para que se ensañaran con ellos. Años más tarde, a los cincuenta años de tan bochornoso, vergonzoso e inhumano comportamiento del populacho, salió la filmación de los cuerpos de Mussolini y de Clara Petacci, que realizó el teniente norteamericano Tamber, al día siguiente de la salvajada, en la estación central de Milán, apareciendo completamente deformados después de haber sido pisoteadas sus caras por los energúmenos partisanos y la rabia de la plebe. La RAI se decidió emitir dichas escalofriantes imágenes. El cadáver del Duce fue desmembrado y enterrado en secreto en el cementerio de Musocco en Milán, de donde sería robado al año siguiente por unos neofascistas, que lo entregaron a los padres franciscanos del convento Angelicum de Pavía. En 1957 le fue confiado a Donna Rachele, que al recibir los despojos del que había sido su marido, exclamó: “El que después de vencer, se venga... ¡Es indigno de la victoria! A continuación se procedió a enterrarlo en Predappio, su lugar de nacimiento.
Un día como hoy 27 de Abril de 2014 en la Ciudad del Vaticano, son canonizados los papas Juan XXIII y Juan Pablo II por el Papa Francisco. Según cifras oficiales, más de 800 mil personas asistieron a la ceremonia, en la cual el papa Francisco señaló que ambos pontífices canonizados "restauraron y actualizaron a la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos". El papa Francisco proclamó un día como hoy (domingo) 27 de abril de 2014, santos a Juan Pablo II y Juan XXIII, dos pontífices que"no se dejaron abrumar por las tragedias del siglo XX", durante una ceremonia multitudinaria en la plaza de San Pedro a la que asistió también su predecesor Benedicto XVI. "Declaramos y definimos a los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II santos y los inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los Santos", fue la fórmula pronunciada en latín por el primer papa latinoamericano de la historia, tras lo cual la muchedumbre estalló en aplausos. Francisco ingresó a las 10 horas locales a la plaza en procesión, seguido por cardenales y obispos que entonaban la letanía de los santos. El papa emérito Benedicto XVI, quien renunció al trono de Pedro en 2013, asistió vestido con la sotana blanca a la ceremonia concelebrada por 150 cardenales y mil obispos. A su llegada fue recibido por un caluroso aplauso y saludado con un abrazo especial tanto al inicio como al final de la ceremonia por Francisco, en un gesto de fraternidad. Por primera vez en dos mil años de historia de la Iglesia una canonización ha sido concelebrada por dos papas vivos para elevar a los altares a dos papas muy diferentes -quizá tan diferentes como ellos-, cuyos pontificados fueron muy populares. "Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se dejaron abrumar por ellas. Dios fue más fuerte en ellos", recalcó el papa argentino, comprometido con una reforma profunda de la institución tras años de escándalos provocados por el silencio de la Iglesia ante las denuncias de pedofilia de curas, las intrigas internas y turbios manejos financieros. Juan XXIII y Juan Pablo II "restauraron y actualizaron a la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos", subrayó Francisco. La doble canonización, del italiano Juan XXIII -considerado un progresista al convocar el Concilio Vaticano II en 1962 para modernizar a la Iglesia- y del polaco Juan Pablo II -que enfrentó el comunismo y fue inflexible en temas morales- ha sido, según analistas, un golpe de maestro de Francisco, para unir a los diferentes sectores de la Iglesia. Encarnan también dos imágenes diferentes: el primero humilde y cercano a la gente; el segundo, un comunicador nato, carismático y capaz de seducir tanto a los poderosos como a las multitudes . Las reliquias de los dos nuevos santos, una ampolla de sangre de Juan Pablo II y un pedazo de piel de Juan XXIII extraída durante su exhumación en el año 2000, fueron colocadas junto al altar. La mujer costarricense Floribeth Mora, de 5o años, cuya curación de un aneurisma cerebral fue considerado el segundo milagro del papa polaco, fue la encargada de entregar las de Juan Pablo II. Unas 800.000 personas asistieron a la ceremonia, según cifras oficiales, entre ellas 300.000 frente a 17 pantallas gigantes instaladas en lugares claves de Roma. "Juan Pablo II fue el gran protector de mis hijos", comentó entre lágrimas la peruana María Cardoza, quien llegó muy temprano a la inmensa explanada del Vaticano para poder asistir a la histórica canonización. DOS PAPAS EN EL CIELO, DOS PAPAS EN LA PLAZA DE SAN PEDRO. Una enorme pancarta desplegada en la plaza resumía el significado de la jornada para los católicos: "Dos papas santos en el cielo, dos papas en la plaza" de San Pedro. En total 98 delegaciones encabezadas por 24 jefes de Estado y de gobierno, entre ellos los reyes de España, los presidentes de Ecuador, Honduras, El Salvador, así como el controvertido mandatario de Zimbabue, Robert Mugabe, asistieron a la canonización. A la ceremonia, que duró unas dos horas, asistieron también representantes de todas las religiones, entre ellos una importante delegación judía, para rendir homenaje a dos papas que lucharon contra los prejuicios hacia los hebreos. "Estoy muy emocionada, porque conocí personalmente a Juan Pablo II", confesó la argentina Fernanda de Diego, entre los miles de latinoamericanos y centroamericanos que atiborraban la plaza. Banderas de Polonia, Argentina, Brasil, Colombia, ondeaban en la plaza , y dos tapices gigantes con las imágenes de los nuevos santos ornaban la fachada de la basílica de San Pedro. La plaza fue adornada con 30.000 rosas rojas, amarillas y blancas donadas por Ecuador, cuyo presidente, Rafael Correa, estaba presente en el acto. Las celebraciones se iniciaron el sábado con una "noche blanca" de oraciones en quince iglesias del casco histórico de Roma. Un dispositivo especial para alojar, transportar y atender a los cientos de católicos de Europa fue desplegado por las autoridades de la capital italiana para gestionar el difícil tráfico de automóviles y personas. La ceremonia podía ser seguida en varios idiomas, entre ellos español, portugués, árabe y francés tanto en directo como por televisión. La basílica de San Pedro permanecerá abierta el domingo hasta la una de la mañana para que los peregrinos de todo el mundo puedan orar en el mayor templo de la cristiandad. La canonización fue transmitida en directo por televisión a numerosos países del mundo y seguida por unos 2.000 millones de personas de los cinco continentes, según cálculos del Centro de Televisión Vaticano (CTV). Nueve satélites transmitieron por primera vez la canonización en Alta Definición. Unas 500 salas de cine de unos 20 países la trasmitieron gratuitamente en 3D.

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