Mostrando entradas con la etiqueta Matrimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Matrimonio. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2020

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: PAREJAS Y CONFLICTOS: "CUANDO EL AMOR NO BASTA "

Por Dra. Margarita Mendoza Burgos 

Consultas on line


Aunque las estadísticas puedan ser contradictorias, la sensación es que cada vez vemos más parejas que se separan o se divorcian.

Quizás todavía tengamos presente aquella suntuosa boda a la que fuimos invitados, pero de ese derroche de felicidad solo queda el recuerdo plasmado en un video o en las fotografías, porque ante la primera crisis seria el matrimonio no pudo resistir. Y el “hasta que la muerte los separe”, pronunciada por el sacerdote, se volvió volátil y endeble. 

 

Es cierto que no todos los conflictos de pareja terminan en separación, pero los nubarrones a lo largo de la vida conyugal son casi inevitables. En todo caso, será la madurez de la pareja lo que los mantenga a flote.

 

Según cifras recientes que publica la revista Time, en los años 70 y 80, el índice de divorcio en Estados Unidos llegaba hasta el 50% de los matrimonios, y en la actualidad ronda el 40%. Ahora nos divorciamos menos, pero probablemente sea porque muchas parejas ni siquiera llegan a casarse y prefieren la convivencia.

 

Una de las principales fuentes de conflictos radica en el poco conocimiento de uno y otro. Durante la época de noviazgo se procura “ocultar" los defectos y “potenciar” las virtudes de cada uno, pero así se proyectan falsas personalidades o actitudes.

 

En realidad, lo que están viendo es una versión mejorada, elaborada con mucho esfuerzo, pero insostenible en el tiempo. Tarde o temprano aparecerá la verdadera personalidad de cada uno y el otro puede sentirse engañado.

 

También es bastante común pretender corregir a la pareja hasta convertirlo en algo que no es. Esto va desde intentar cambiar problemas de alcohol o drogas, ser muy enamoradizo, que lea más… El ideal es aceptar a la pareja con sus más y sus menos, tal como es. 

 

Otros aspectos que generan roces es la parte del manejo de los gastos, la monotonía, de cómo será la crianza de los hijos y a veces, incluso, si los tendrán o no.

 

Amparo Calandín, psicóloga española, cree que "una buena situación económica actúa como paliativo de muchos problemas”. Y lo fundamenta: “Si una pareja tiene posibilidad de pagar ayuda en casa, un buen colegio, disfrutar de unas buenas vacaciones, y solucionar el tema de la vivienda, todo será más fácil. También es cierto que si la relación entre los miembros no funciona, no hay dinero que lo arregle".

 

También influye si son de diferentes religiones. Aun en los aspectos que parezcan iguales, pueden terminar por aburrirse.

 

Hay una etapa de enamoramiento ciego, algo así como una “luna de miel”, en que todo parecerá perfecto… Pero ese efecto se va diluyendo. A menor edad y menos experiencia, mayor será la etapa de ceguera.

 

Un elemento que puede ocasionar conflictos constante son los celos, sobre todo en personas que los llevan al extremo y desconfían absolutamente de todo. Además, hay personas que eligen parejas muy atractivas y poco estables, pensando que en el camino cambiarán su forma de ser y aquellos cuyos celos no terminan aun cuando la pareja, vive una vida reclusiva.

 

La llegada de un bebé puede provocar un vuelco importante en la relación. En un principio podría parecer que mejora, pero si -y sólo si- al menos había un deseo de tener un hijo. De lo contrario, lo más probable es que se rompa totalmente la pareja.

 

No existe una pareja que no haya tenido conflictos, el tema es cómo los han superado.

 

A veces, un capítulo cerrado es un paso gigante a la maduración como pareja. En otras, sin embargo, es un antecedente que queda flotando y que no se resolverá a menos que hagamos algo drástico.

 

Esto tiene bastante que ver cuando esperamos demasiado de la relación o incluso cuando la idealizamos, a tal punto de pasar del amor al odio sin escalas.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

Consultas on line

www.dramendozaburgos.com

 

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

 

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

 

 Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

 

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

 

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

 

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 

sábado, 2 de agosto de 2014

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: EL SACRIFICIO DE LA FELICIDAD


  

Siempre he abogado por luchar por conservar la pareja, especialmente cuando hay hijos. A veces recibo comentarios en el sentido de que no tiene sentido seguir con una relación que está muerta, y yo no voy a discutir esto, pero quisiera hacer entender que muchas veces la relación, y la familia completa, no se muere por sí sola, sino porque nosotros mismos la matamos, y con ello, indirectamente, nos matamos a nosotros mismos. Suelo hacer la comparación con una empresa a la que hay que dedicar un poquito de atención para que funcione y proporcione beneficios.

O bien con un carro que uno compra. Si el carro no sale bueno, tiene sentido ver de cambiarlo por otro; pero si se termina arruinando porque lo maltratamos, hacemos uso inadecuado de él y no le damos mantenimiento, no es culpa del carro, obviamente. Y si cambiamos de carro, pero no entendimos por qué se arruinó el primero, probablemente volverá a pasar lo mismo con el segundo, y con el tercero... Podemos pasar la vida entera cambiando de carro, porque “todos salen malos”, y dudo mucho que ello nos haga sentirnos satisfechos. Pero, a diferencia de un carro, las personas no tienen un certificado de garantía, por lo que para formar una familia es recomendable elegir la pareja cuidadosamente, y con criterios maduros; y no solo en base a las “prestaciones” que pueda dar (bueno, las prestaciones son en los carros; en las personas...  interprétenlo como quieran).

       Aún así, uno se puede equivocar, o incluso el amor se puede acabar, y claro que es entendible la separación; la separación de la pareja que se eligió, se entiende. Pero si hay hijos, éstos no pueden dejar de serlo, y nuestra responsabilidad como padres no desaparece con la separación. Los hijos no pueden sacrificarse. Si entendemos bien esto, es perfectamente factible que ambos ejerzan bien como padres, aun cuando estén separados. De hecho, hay ex parejas que ejercen mejor como padres y madres estando separados que cuando estaban juntos. Estando separadas son capaces de mirar en la misma dirección, la que marcan los hijos, no habiendo sido capaces de hacerlo estando juntos, y es entonces cuando comprenden cuál fue el error. Lamentablemente, no sucede con la mayoría.

      
Por otra parte, es bastante común entender el amor y la relación de pareja de una forma egoísta, beneficiándose de lo que la otra parte da, y entendiendo al mismo tiempo que hacer felices a otros (aun cuando sea la propia familia) es un sacrificio, y es incompatible con nuestra propia felicidad. Me parece una forma muy equivocada de interpretar la vida, pero hay personas que insisten en que es así. Bueno, yo siempre digo que doy mi opinión o mi consejo para que cada quien saque el provecho que mejor le parezca. Quien cree que la felicidad es individual es que no la ha probado compartida. Si se trata de hacer felices a otros, esa felicidad suele reflejarse en uno mismo. Quizás no siempre se es adecuadamente recompensado por la pareja, pero ya no es culpa de uno. Con los hijos funciona casi siempre.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.  

sábado, 3 de mayo de 2014

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: LOS NIÑOS FRENTE A LOS PLEITOS CONYUGALES



       Marta y Mauricio eran una pareja con una imagen conyugal modélica. En las reuniones sociales todos admiraban y envidiaban su relación. Nunca se les veía discutir; parecían estar siempre de acuerdo, y si podía existir razón para un conflicto, inmediatamente parecía abortarse por sí sola. En casa la situación era diferente. Muy frecuentemente sus tres hijos eran testigos de fuertes pleitos que no se quedaban sólo en discusiones acaloradas por diferentes cuestiones, sino que solían incluir insultos, descalificaciones y hasta humillaciones.

Claro, no lo hacían en público; únicamente frente a los hijos. Estos tal vez hacían algún tímido gesto de desaprobación, como diciendo “¡otra vez!”, y luego permanecían callados, tristes. A veces se iban a su cuarto; a veces lloraban; a veces ya no podían dormir. Esa tristeza en los hijos ya empezaba a hacerse crónica, y contrastaba con la aparente armonía conyugal en sociedad. Un día, en una reunión social en la que precisamente se estaba elogiando la armonía de la pareja, fue el pequeño de los tres quien aclaró las cosas, y con la inconsciencia propia de su edad gritó: “¿Y los pleitos que tienen en la casa a cada rato, que ni nos dejan dormir?”. Todos quedaros callados; no hubo comentarios; no eran necesarios.

       El conflicto es algo inherente a la relación entre seres humanos, especialmente cuando los intereses comunes son tan grandes como lo son en el matrimonio. Es irreal la imagen del “matrimonio perfecto” en el que no hay conflicto; lo que sí sucede a veces es que se reprime por una o las dos partes, para que no haya pleito, pero el conflicto, de todos modos, no desaparece por ello; ahí queda latente, oculto, minando desde dentro la relación conyugal y familiar; es como echar la basura debajo de la alfombra. Tampoco es positivo para los hijos, porque aprenden una falsa realidad de la relación humana.

       Pero que los conflictos degeneren en pleitos conyugales, que es lo más común, pone igualmente de manifiesto la incapacidad para resolverlos racionalmente, y, sobre todo si incluyen insultos, descalificaciones o humillaciones, deterioran gravemente la relación familiar. Pero el efecto más grave, probablemente, es sobre los hijos; esas personitas que suelen estar ahí como espectadores y testigos de lo que pasa, y que en el momento del pleito no son para nosotros más que simples muebles, de los que ni nos preocupamos por el impacto que el pleito pueda tener en ellos.

      
 Pensamos tal vez que nuestros pleitos son para ellos como los suyos para nosotros, es decir, simplemente molestos. Pero la realidad es otra. Ellos sufren los pleitos conyugales con enorme dolor, como un golpe que pone en peligro la estabilidad de su vida, que es su familia. Las consecuencias más comunes son la tristeza, la depresión, la baja autoestima, la disminución del rendimiento escolar, el desinterés por las cosas, etc, que en la adolescencia pueden traducirse en deseos de escapar, y en ideas de suicidio. Los conflictos no deben esconderse, y no hay problema en que los hijos sean testigos de ellos, siempre que se manejen adecuadamente; les será útil en su vida. Pero si el conflicto tiene que degenerar en pleito irracional, no debe ser en presencia de ellos.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro. 
  

sábado, 15 de marzo de 2014

SALUD MENTAL LA MEJOR HERENCIA FAMILIAR: COMO EXPLICAR A LOS HIJOS EL DIVORCIO



       Los hijos siempre son las grandes víctimas de estas situaciones, aun cuando, en muchos casos, ya eran víctimas también en un mal ambiente conyugal para el que el divorcio se plantea como solución inevitable. Pero incluso en estos casos, ante la situación de divorcio de los padres, los niños se sienten asustados y confundidos por la amenaza a su estabilidad y seguridad personal. Los hijos, particularmente los pequeños, difícilmente pueden entender y aceptar el divorcio de sus padres.

       Es frecuente que los niños sientan ser la causa del conflicto. Muchos hijos asumen la responsabilidad de tratar de reconciliar a sus padres y muchas veces se sacrifican a si mismos en el proceso. Inevitablemente el trauma psicológico es fuerte en cualquier caso, pero que lo sea más o menos, o que se supere más o menos fácilmente, y que deje o no secuelas psicológicas, va a depender en gran medida de la forma en que los padres se lo expliquen y de su actitud entre si y hacia los hijos durante y después del proceso.

       No se les debe ocultar nada, ni deformar la realidad. El divorcio es el reconocimiento del fracaso del proyecto de pareja; y como tal fracaso se les debe plantear, explicando que no era su deseo que esto pasara, que cuando se casaron se querían y que en esas condiciones desearon tener hijos, pero que ha habido algunas causas que han provocado esta ruptura, que es inevitable.

       Debe analizarse objetivamente, y con los términos adecuados a la edad de los hijos, cuáles fueron las causas que condujeron a ese fracaso, con el objeto de que ellos puedan comprender mejor la situación y aprender de errores ajenos. Esto no es fácil, porque nuestra cultura dificulta un divorcio amistoso, que sería lo ideal, y enseña más a resaltar la culpa ajena que a reconocer errores propios. Es un error demasiado frecuente culpar de todo y desacreditar a la otra parte delante de los hijos. Con ello no solo se está atentando contra alguien que es muy importante para ellos, sino que la propia imagen tampoco queda bien parada, pues no ven objetividad.

       No por reconocer errores los hijos dejan de ser hijos, ni se va a perder su amor. Al contrario, los hijos comprenderán y aceptarán más fácilmente la situación y aumentará el respeto y la admiración sobre dos personas que, pese a su fracaso, les están dando ejemplo de cómo manejar las cosas civilizadamente, y  les están demostrando que los quieren y que les importan mucho.

       Pero ello no les resuelve su inseguridad, sensación de abandono, e incertidumbre ante el futuro. Por eso es necesario también abordar otros puntos. Deben tener la seguridad de que siguen y seguirán siendo muy importantes para ambos, y de que seguirán gozando del afecto y el apoyo de ambos, y deben saber cómo va a ser su vida a partir de ahora. Ellos necesitan estabilidad siempre, y en base a este criterio debe decidirse su futuro. Es un error la idea salomónica de vivir alternando el domicilio de la madre y el del padre; ello sólo tiende a aumentar la inestabilidad. Ellos necesitan un domicilio fijo y estable, aun cuando necesiten también pasar tiempo con la otra parte. Desde el momento en que los hijos nacen, su desarrollo adecuado se convierte en el objetivo fundamental de los padres. El hecho de que fracasen después como pareja no debería influir en mantener su éxito como padres; si no pudo ser juntos, que sea separados, pero que sea. Si la separación es amistosa, ello es factible.

Acerca de la Dra. Mendoza Burgos

Titulaciones en Psiquiatría General y Psicología Médica, Psiquiatría infantojuvenil, y Terapia de familia, obtenidas en la Universidad Complutense de Madrid, España.

Mi actividad profesional, desde 1,993, en El Salvador, se ha enfocado en dos direcciones fundamentales: una es el ejercicio de la profesión en mi clínica privada; y la segunda es la colaboración con los diferentes medios de comunicación nacionales, y en ocasiones también internacionales, con objeto de extender la conciencia de la necesidad de salud mental, y de apartarla de su tradicional estigma.

Fui la primera Psiquiatra infanto-juvenil y Terapeuta familiar acreditada en ejercer dichas especialidades en El Salvador.

Ocasionalmente he colaborado también con otras instituciones en sus programas, entre ellas, Ayúdame a Vivir, Ministerio de Educación, Hospital Benjamín Bloom, o Universidad de El Salvador. He sido también acreditada por la embajada de U.S.A. en El Salvador para la atención a su personal. Todo ello me hizo acreedora en 2007, de un Diploma de reconocimiento especial otorgado por la Honorable Asamblea Legislativa de El Salvador, por la labor realizada en el campo de la salud mental. Desde 2008 resido en Florida, Estados Unidos, donde compatibilizo mi actividad profesional con otras actividades.

La tecnología actual me ha permitido establecer métodos como video conferencia y teleconferencia, doy consulta a distancia a pacientes en diferentes partes del mundo, lo cual brinda la comodidad para mantener su terapia regularmente aunque esté de viaje. De igual manera permite a aquellos pacientes que viven en ciudades donde los servicios de terapeuta son demasiado altos acceder a ellos. Todo dentro de un ambiente de absoluta privacidad.

Trato de orientar cada vez más mi profesión hacia la prevención, y dentro de ello, a la asesoría sobre relaciones familiares y dirección y educación de los hijos, porque después de tantos años de experiencia profesional estoy cada vez más convencida de que el desenvolvimiento que cada persona tiene a lo largo de su vida está muy fuertemente condicionado por la educación que recibió y el ambiente que vivió en su familia de origen, desde que nació, hasta que se hizo adulto o se independizó, e incluso después.

Estoy absolutamente convencida del rol fundamental que juega la familia en lo que cada persona es o va a ser en el futuro.  

domingo, 16 de febrero de 2014

Igualdad de funciones en el matrimonio apagaría pasión sexual revela estudio

Tomado de Revista Semana  


 Más equidad pero menos sexo

Investigaciones recientes afirman que los matrimonios que reparten por igual las labores domésticas tienen menos relaciones sexuales. Cambiar los roles de género podría apagar la pasión, y los expertos explican por qué.

Tradicionalmente la gente ha visto a las parejas que comparten las responsabilidades domésticas como el matrimonio ideal. Sin embargo, nuevas investigaciones han demostrado que este tipo de uniones tienen una gran desventaja: menos sexo. Así lo asegura un estudio titulado ‘Igualdad, tareas del hogar.

 y frecuencia sexual en el matrimonio’, publicado en la revista American Sociological Review, según el cual los hombres que ayudan más con las tareas atribuidas a las mujeres, como lavar la ropa, cocinar o aspirar, tienen menos relaciones sexuales. 

Los autores del trabajo tomaron los datos de la Encuesta Nacional sobre Familias, en Estados Unidos, y encontraron que las parejas que mantienen los roles tradicionales tienen más encuentros sexuales, 4,8 al mes, mientras que la cifra baja a 3,3 en aquellas que dividen las obligaciones del hogar en partes iguales. Los expertos concluyeron que “los roles de género son fundamentales en la institución del matrimonio”. 

El estudio ha generado polémica pues a simple vista podría incitar a los hombres a volverse perezosos en el hogar y a las mujeres a seguir siendo amas de casa para no descuidar su intimidad. Pero el trasfondo es otro. Durante los últimos años, los roles de género se han transformado. Por un lado, las mujeres han ido ocupando cargos de poder que eran exclusivos de los hombres mientras que ellos se han visto obligados a asumir el papel de padres de una manera más activa y a cumplir ciertas tareas domésticas. Esto ha vuelto más difícil construir relaciones de pareja estables, con el tiempo suficiente para vivir su sexualidad con plenitud. “Si bien es cierto que algunas investigaciones han señalado que la satisfacción marital puede mejorar si el hombre colabora en las labores domésticas y la crianza, al parecer la atracción y la frecuencia sexual no funcionan de la misma manera”, señaló a SEMANA Sabino Kornrich, coautor del estudio y sociólogo de la Universidad de Washington.

Kornrich y su equipo creen que las dinámicas del poder en el hogar influyen y afectan la vida sexual de las parejas. Según su teoría, cada individuo tiene un guion sexual preestablecido mediante el cual ve a la persona del sexo opuesto más atractiva si realiza los roles tradicionales de su género. Por eso, la satisfacción en la cama es mayor para ellas cuando el hombre se entromete menos en tareas domésticas. Incluso en las uniones homosexuales cada uno busca a alguien que lo complemente, de la misma manera que lo hacen los heterosexuales. 

La psicóloga Lori Gottlieb pudo evidenciar este fenómeno durante una terapia con una pareja que tenía como regla equilibrar las cargas. “A pesar de que reportaron mayor conexión, menos fricciones y mayor felicidad gracias a esta política de igualdad, ambos concordaron en que su vida sexual era aburrida”, afirmó Gottlieb en un artículo publicado en The New York Times Magazine sobre el tema. 

Según Pepper Schwartz, profesora de sociología en la Universidad de Washington, cuando hay tanta igualdad la relación se vuelve más fraternal que erótica y por eso disminuye la libido. “Cuando se vuelven los mejores amigos hay menos emoción. Guardar cierta distancia y resaltar las diferencias puede resucitar la atracción y la pasión”, afirma. 

El sexólogo José Manuel González coincide con el hallazgo y afirma que esta tendencia es evidente en matrimonios donde la mujer tiene un estatus igual o superior al del hombre. “Hay menor actividad sexual porque el marido ya no tiene el poder de dominar a su esposa y pedirle que se acuesten cuando desee”, afirma. De hecho, un estudio reciente publicado por el National Bureau of Economic Research demostró que si la esposa gana más que el marido, el matrimonio tiene mayor riesgo de presentar conflictos y terminar en divorcio. También aumenta la probabilidad de infidelidades, pues las mujeres tienen más oportunidades de conocer a otros hombres en su trabajo. “Es muy común que este tipo de mujeres encuentren mayor goce por fuera de su casa, pues no ven a sus esposos como figuras de autoridad ni como protectores, y esto es algo que la mayoría de ellas busca en un hombre”, dijo González a SEMANA.

Además del cambio de roles, muchos matrimonios tienen menos sexo hoy que hace algunas décadas debido a que hay mayores niveles de estrés y ansiedad, y el ritmo agitado de la vida moderna les impide sacar tiempo para hacer el amor con la misma frecuencia de antes. Así lo reveló un amplio estudio publicado en la revista The Lancet a finales de 2013, según el cual las parejas hoy tienen en promedio cinco encuentros eróticos al mes, uno menos que hace diez años. “Cuando ambos trabajan todo el día, comparten la carga de las tareas domésticas y la crianza de sus hijos, es más probable que estén muy cansados y la frecuencia de relaciones sexuales disminuya”, dijo a esta revista la psicóloga clínica Susan Heitler, creadora de la página web PowerOfTwoMarriage.com, donde les enseña a las parejas técnicas para que tengan éxito en su vida marital.

A esto se suma la llamada invasión digital, un fenómeno que se refiere al uso de aparatos tecnológicos –como los teléfonos inteligentes, las tabletas y los computadores portátiles– en espacios y horarios anteriormente destinados a otras actividades como el sexo. 

Sin embargo, González considera que cantidad no significa calidad. Si bien es cierto que la frecuencia de encuentros eróticos en el matrimonio ha disminuido en los últimos años, la gente disfruta hoy de una sexualidad más placentera. “Las parejas conocen del tema hoy mucho más que hace tres o cuatro décadas y eso les ha permitido enriquecer su vida íntima”. Kornrich admite que aún debe investigarse la variable satisfacción, pues la frecuencia no es directamente proporcional a la calidad aunque sí están correlacionadas. No obstante, cree que el hallazgo sí demuestra que “el rol de género sigue ejerciendo un fuerte impacto en las conductas de los individuos, incluida la frecuencia sexual en el matrimonio”. 

A pesar de lo anterior, Gottlieb no cree que la solución se encuentre en volver a los esquemas de antes, sino que está convencida de que con el paso de los años será posible que ese equilibrio que tantas parejas buscan hoy se vea “sexy”.