Tomado de La Voz de América
Jóvenes salvados
por la música visitan Washington
La Orquesta Sinfónica y el Coro Juvenil Don Bosco está integrado por
jóvenes salvadoreños en riesgo de las escuelas públicas en los sectores del
país más afectados por la violencia.
Hace menos de cuatro años nació un proyecto que no encontró mejor forma
para rescatar a los jóvenes en riesgo que a través de la música.
Fue así que gracias a la Fundación Salvadoreña Educación y Trabajo
(Edytra) en cooperación con el Banco Mundial y el gobierno de Japón se dio vida
a la Orquesta Sinfónica y el Coro Juvenil Don Bosco de El Salvador.
Este proyecto está orientado a prevenir la violencia juvenil en los
barrios más afectados del país centroamericano.
La Orquesta
Sinfónica Juvenil Don Bosco, es parte del sueño del padre José María Moratalla
para compartir el arte en todas las esferas sociales del país.
“Este programa es muy beneficioso para estos muchachos porque lo primero
que hace es quitarles tiempo libre. Luego con una capacitación integral se
produce un mejoramiento en el rendimiento escolar y un cambio positivo de
conducta”, explica uno de los fundadores y director de la orquesta y coro,
Daniel Ernesto Ayala.
Como cuenta Ayala a la Voz de América, a través
de esta iniciativa los niños y jóvenes descubren una pasión por el arte que los
lleva a considerar la música como medio de vida.
Ayala también dijo que este proyecto ha permitido revalorar el arte
entre la comunidad salvadoreña porque no solo está destinado a prevenir la
violencia sino también a rescatar la identidad del pueblo.
Como parte del programa, La Orquesta Sinfónica y el Coro Juvenil Don
Bosco cumplió uno de sus sueños al visitar la capital de Estados Unidos y
ofrecer un recital en el Kennedy Center, escenario donde se presentan las
mejores orquestas del mundo.
En esta oportunidad viajó a Washington solo una muestra representativa
de 150 niños porque en total la orquesta está integrada por 200 miembros y el
coro por 300 niños y jóvenes, entre los 8 y los 21 años.
“En total se benefician del programa en El Salvador más de 1.000 niños y
jóvenes vulnerables porque no solo contamos con el proyecto musical sino
también con otros de índole educativos, como nuestro instituto obrero
empresarial donde estos jóvenes reciben entrenamiento y capacitación laboral”,
finaliza Daniel Ernesto Ayala.
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