sábado, 28 de agosto de 2010

A 90 años del Derecho al Voto Femenino en Estados Unidos

Por Luis Montes Brito


Manifestación de mujeres llevada a cabo en 1914 en la Quinta Avenida de Nueva York para exigir el derecho al voto

Hace 90 años les fue reconocido el Derecho al voto a las mujeres.
La pregunta para algunos países incluyendo a El Salvador es cuánto tiempo más será necesario para reconocer el Derecho al voto de sus ciudadanos en el exterior?

Este día se celebra el 90 aniversario del Derecho al Voto de la Mujer en Estados Unidos, como casi todos los Derechos reconocidos en la actualidad lograrlo no fue fácil ni una lucha corta. La perseverancia y la determinación fueron una vez más el ingrediente común para el éxito y en este caso para borrar lo que hoy nos parece una actitud cavernícola, negarle el derecho al voto a las mujeres.

En cuanto al tema del sufragio pareciera ser que en el mundo de hoy, donde la migración es una realidad y donde los países piden derechos para sus ciudadanos en el extranjero, muchos de ellos como mi querido país El Salvador, todavía le niegan el derecho al voto en el exterior a sus nacionales. Cabe preguntarse como serán vistos y recordados en el futuro aquellos que hoy se oponen a ese derecho o aquellos muchos que se disfrazan en la retórica pero que en la práctica actúan como los fariseos, ya que es tan fácil reconocer ese sagrado Derecho, bastaría con la voluntad de la mayoría simple en el congreso (43 votos), mismos que son capaces de dar para actos intrascendentes o de beneficio propio o para sus partido. Cabe preguntarse porqué le niegan el derecho a sus connacionales y pretenden exigirle a otros estados lo que no son capaces de dar ellos mismos.

Comparto con usted parte de la inspiradora historia del movimiento femenino que logró reivindicar su derecho al sufragio. Deseo que la misma nos haga reflexionar y que por un instante seamos capaces de proyectarnos en el futuro e imaginarnos como verán la posición de los dirigentes políticos y de los congresistas actuales las futuras generaciones dentro de 90 años.

La historia de la lucha por el Derecho al Voto Femenino

Tomado de Voting Rights and Citizenship

La primera mujer que votó en los Estados Unidos, quien vivía en Nueva Jersey, lo hizo inmediatamente después de 1776, cuando los requisitos del sufragio en la Constitución estatal incluían a “todos los habitantes libres” que cumplieran con los requisitos de propiedad. Las mujeres dueñas de propiedad utilizaron esta laguna legal para votar en Nueva Jersey, hasta que la legislatura estatal eliminó la votación de la mujer en 1807.

No fue hasta 1848 que las mujeres del movimiento abolicionista comenzaron a pelear por sus derechos. Durante la Convención de los Derechos de la Mujer en Seneca Falls redactaron la Declaración de Sentimientos (Declaration of Sentiments). Basada en la Declaración de Independencia, planteaba: “Nosotras afirmamos que estas verdades son obvias: que todos los hombres y mujeres son creados por igual”. La Convención, por un escaso margen, aprobó una declaración a favor del concepto radical de sufragio para la mujer, comenzando un movimiento que duraría 72 años.

El sufragio era una meta muy distante en 1848, pero el movimiento femenino logró un lento progreso expandiendo los derechos legales de la mujer dentro de la familia y garantizando sus derechos sobre la propiedad. Durante la era de la Reconstrucción algunos líderes en el movimiento exigieron, aunque sin tener éxito, que el sufragio para la mujer fuera incluido en la Enmienda Decimoquinta, la cual concedió el voto a los hombres afroamericanos.

Esta posición causó una división dentro del movimiento sufragista en 1867. Elizabeth Cady Stanton, Sojourner Truth y Susan B. Anthony se opusieron a las enmiendas de la Reconstrucción porque excluían a la mujer. Otros dentro del movimiento, incluyendo a Lucy Stone y al abolicionista Frederick Douglas, pensaban que el sufragio de la mujer podía esperar hasta después que los afroamericanos ganaran los derechos civiles y derechos para votar.

Logro del Voto Femenino

Para el comienzo del siglo 20, los esfuerzos de las sufragistas comenzaron a tener éxito. Wyoming, Colorado, Utah y Idaho le habían dado derechos completos de sufragio a la mujer, y en muchos estados se permitía que la mujer votara en las elecciones municipales y en las juntas escolares. Una enmienda para el sufragio de la mujer fue debatida nacionalmente por primera vez en 1878, y Stanton, Anthony y otras sufragistas cometieron desobediencia civil intentando votar para llamar la atención hacia esta causa.

Durante la Era Progresiva (1890-1920), las mujeres desempen˜aron un papel muy activo en la transformación económica, cultural y política más grande de la sociedad americana. Este crecimiento en el papel público de la mujer permitió que las sufragistas fueran más agresivas en apoyar su causa, desarrollando mejores bases de apoyo en los programas comunitarios, en las organizaciones de abstinencia de bebidas alcohólicas, en los sindicatos laborales y en los movimientos de reforma que surgieron entonces por todo el país. La Asociación Nacional Americana del Sufragio para la Mujer (National American Women's Suffrage Association), dirigida por Carrie Chapman Catt, luchó por el sufragio utilizando marchas, oradores en las calles, peticiones y mítines.

Para 1917, dieciséis estados, incluyendo Nueva York, le habían concedido el derecho de votar a la mujer, pero la Constitución de los los Estados Unidos no fue enmendada para conceder el voto a la mujer hasta después de la Primera Guerra Mundial. Alice Paul, una fundadora del Partido Nacional de la Mujer, dirigía marchas diarias frente a la Casa Blanca durante la guerra, utilizando la retórica de democracia y autogobierno del Presidente Woodrow Wilson. A medida que más y más estados aprobaban el sufragio, sus representantes en el Congreso también lo hacían. En 1918, Wilson, sin muchos deseos, aprobó un cambio constitucional, y en 1920 la Enmienda Decimonovena convirtió el sufragio de la mujer en la ley de la tierra.

La Lucha por el Voto de la Mujer en EE.UU.

Por ALEIDA DURAN

La ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, seleccionada por el senador John McCain, candidato presidencial republicano, como su compañera de boleta para la vicepresidencia en 2008, fue la segunda mujer que aspiró a ese cargo en Estados Unidos. La primera lo fue la demócrata Geraldine Ferraro en 1984, algo impensable para las mujeres que a mediados del siglo XIX comenzaron una larga y dramática lucha encaminada a lograr el derecho de las mujeres al sufragio.

El voto de la mujer fue seriamente planteado por primera vez en la Seneca Falls Woman's Rights Convention, organizada por dos dinámicas mujeres: Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton. Entre las participantes se encontraba Charlotte Woodward, de 19 años. La lucha de las mujeres estadounidenses por obtener el derecho a votar, fue tan prolongada y ardua, que cuando finalmente lo lograron en 1920, para todas las mujeres del país, Woodward, entonces de 81 años, era la única sobreviviente de aquella convención.

A principios algunas batallas por el derecho al sufragio femenino fueron ganadas estado por estado. Alice Paul y el Partido Nacional de Mujeres optaron por comezar tácticas más radicales para lograr una enmienda a la Constitución que permitiera el sufragio femenino a nivel nacional: piquetearon frente a la Casa Blanca, realizaron marchas y manifestaciones, fueron encarceladas, se declararon en huelga de hambre y fueron tratadas como fieras peligrosas. En los hospitales de las cárceles abrieron a la fuerza las bocas de estas presas introduciéndoles sin miramientos largos tubos cargados de alimentos para evitar convertirlas en "heroínas " si fallecían.

En 1913, el día de la toma de posesión del presidente Woodrow Wilson, Paul organizó una marcha de ocho mil participantes, incluyendo a por lo menos una afroamericana. Eran tiempos en los que la discriminación racial era cruel y radical en Estados Unidos.

Mientras medio millón de espectadores miraban, estalló la violencia con los antisufragistas, la policía golpeó a las manifestantes. Más de 200 personas resultaron heridas. La policía arrestó a varias sufragistas. En la segunda toma de posesión de Wilson en 1917, Paul lidereó otra marcha alrededor de la Casa Blanca.Por su parte, el movimiento antisufragista, bien organizado y con fondos cuantiosos, argumentaba que a la mayoría de las mujeres no les interesaba votar y que probablemente no estaban capacitadas para hacerlo.

Durante la Primera Guerra Mundial, las mujeres dejaban sus trabajos en las fábricas para respaldar la guerra y a los soldados estadounidenses, realizando labores para éstos. Las mujeres tomaron un papel más activo que en cualquiera de las guerras anteriores.

Después de la conflagración bélica, incluso las más moderadas, encabezadas por Carrie Chapman Catt de la National American Woman Suffrage Association, no perdieron oportunidad para recordarle al presidente y al Congreso que el trabajo realizado por las mujeres en la guerra merecía ser recompensado con el reconocimiento de su igualdad política. Wilson respondió con el comienzo de su respaldo al sufragio para las mujeres.

El 18 de septiembre de 1918, el presidente dijo en un discurso: "Hemos tenido la asociación de las mujeres en esta guerra. ¿Deberíamos admitirlas a ellas sólo en una asociación de sufrimiento y sacrificio y no en una asociación de derecho?"
Menos de un año después, la Cámara de Representantes, con una votación de 304 a favor y 90 en contra, aprobó una propuesta de enmienda a la Constitución:

"El derecho de los ciudadanos estadounidenses no deberá ser negado o limitado por (el gobierno de) Estados Unidos ni por ningún estado por consideración de sexo. El Congreso debería tener el poder, mediante una apropiada legislación, de imponer las disposiciones de este artículo".

El 4 de junio de 1919, el Senado también aprobó la enmienda por 56 votos a 25 y la envió a los estados.

Illinois, Wisconsin y Michigan fueron los primeros estados en aprobar la ley.

Georgia y Alabama la rechazaron rápidamente. Las fuerzas anti-sufragio, que incluían tanto a hombres como a mujeres estaban bien organizadas y la aprobación de la enmienda no resultó fácil.

Cuando 35 de los 36 estados necesarios habían ratificado la enmienda, la batalla llegó a Nashville, Tennessee. Las fuerzas prosufragio y antisufragio se enfrentaron y el 18 de agosto de 1920 se decidió una votación final.

Los prosufragio femenino llevaban una rosa amarilla en el ojal; los antisufragistas, una rosa roja. El joven legislador Harry Burn, de 24 años, llevaba una rosa roja. Pero su madre le había pedido que votara "sí" a la aprobación de la enmienda y cuando el vio que la votación estaba muy cerrada y con su voto negativo quedaría 48 a 48, recordó a su madre y votó "Yes".. Así, el 18 de agosto de 1920 Tennessee se convirtió en el estado 36 que se necesitaba para para ratificar la enmienda. El gobernador envió a Washington D.C. la ratificación necesaria.

El 26 de agosto de 1920 la Enmienda número 19 a la Constitución de Estados Unidos fue convertida en ley y las mujeres pudieron votar ese otoño, inclusive en la elección presidencial.

El derecho al sufragio femenino en países de Hispanoamérica se produjo en los años siguientes:

1929---------Ecuador y Puerto Rico
1932---------Brasil y Uruguay
1934---------Cuba
1938---------Bolivia
1939---------El Salvador
1941---------Panamá1942---------Republica Dominicana
1944---------Jamaica1946 --------Guatemala y Venezuela
1947---------Argentina
1949---------Chile y Costa Rica
1950---------Haití
1953 --------México

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