sábado, 3 de enero de 2015

Extirpar la corrupción y Ajuste Económico promesas repetidas de Roussef en su segundo mandato

Tomado de RFI


Dilma Rousseff anuncia ajustes económicos y promete "extirpar" la corrupción

La presidenta brasileña, que asumió este jueves su segundo mandato, prometió tomar medidas para "extirpar" la corrupción ante el escándalo que enloda a la empresa estatal Petrobras y anunció ajustes económicos para enfrentar la desaceleración. Un programa de austeridad que, aseguró, no restará sus beneficios a los más pobres.
Este segundo mandato de Dilma Rousseff y cuarto consecutivo de un gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) se inició con dos palabras clave en Brasil: lucha contra la corrupción y ajustes económicos.

"Estoy proponiendo un gran pacto nacional contra la corrupción que involucre a todas las esferas del gobierno y todos los núcleos de poder, tanto en el sector público como privado", afirmó la presidenta y exguerrillera Dilma Rousseff al jurar ante el Congreso.

La mandataria prometió investigar con rigor los hechos de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, la mayor empresa de Brasil y su mayor inversionista, y "extirpar" esa práctica. Treinta y nueve personas están siendo procesadas por la justicia tras destaparse una red de corrupción que habría servido a empresas constructoras para pagar sobornos y así conseguir contratos con Petrobras. Y varios políticos aliados del gobierno podrían verse involucrados.

Concretamente, Rousseff enviará en los próximos seis meses un paquete de medidas para agilizar los juicios y endurecer las penas de los condenados por corrupción en el sector público como privado.

Un exbanquero a la cabeza de Hacienda

La presidenta también anunció que aplicará medidas de ajuste económico para enfrentar el débil crecimiento que experimenta Brasil desde hace varios años y que se perfila nuevamente para el 2015. En los últimos cuatro años, el PIB de Brasil pasó de crecer en un 7,5% en 2010 a una previsión cercana a cero en 2014. Y en 2015 solo se espera un leve despegue de un 0,5%.

El gobierno brasileño buscará poner orden en las finanzas, reducir gastos y recuperar la confianza de los mercados para atraer más inversiones. Un programa de ajuste que llevará a cabo un liberal ortodoxo, el exbanquero Joaquim Levy, cuyo nombramiento a la cabeza del Ministerio de Hacienda hace unos días fue la primera señal de austeridad.

Sin embargo, a pesar de estos ajustes, Dilma Rousseff aseguró que su gobierno no renuncia a sus compromisos con los más pobres: "Vamos a derrotar la falsa tesis de que hay un conflicto entre ajuste económico y preservación de los avances sociales". Y prometió que la educación será la "gran prioridad" de su segundo mandato, para mejorar el sistema educativo de Brasil que muchos consideran deficiente.

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