sábado, 10 de noviembre de 2012

Multitudinario cacerolazo en Argentina. Cristina responde con ironías


Tomado de El Clarín

El coro “No a la Re RE” fue de los más gritados. En referencia clara a la oposición popular al deseo de la presidente de modificar la constitución para re-reelegirse.

Cristina buscó minimizar la protesta con ironías y chicanas
Por Nicolás Wiñazki
Hab
ló del triunfo de Obama y del congreso del Partido Comunista Chino, pero no se refirió en forma directa a la movilización del jueves. Desde el oficialismo, salieron a descalificar a los manifestantes.

El jueves por la noche manifestantes críticos del Gobierno llenaron varias cuadras de la muy ancha avenida 9 de julio, la Plaza de Mayo, rodearon de forma impactante la Quinta de Olivos, se reunieron de a miles en las capitales de las provincias y en algunas de las localidades más populosas de la provincia de Buenos Aires. Ayer la presidenta Cristina Kirchner habló por primera vez de esos hechos: no mencionó la marcha de forma directa, pero intentó minimizarla usando la ironía e incluso alguna chicana.
Varios de los más representativos dirigentes del oficialismo también descalificaron la movilización o quisieron restarle importancia.

El día después de la protesta, la Presidenta reunió en la Casa Rosada a un grupo de intendentes de la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país. Frente a ellos dio un discurso en el que defendió su gestión. En un momento pareció que iba a destacar la manifestación que había ocurrido la noche anterior, pero no, en realidad usó el suspenso y la retórica para ser irónica. Después de hablar de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, dijo que “otro gran hecho se produjo ayer”, y agregó, de modo sorpresivo: “ Tuvo lugar el Congreso del Partido Comunista Chino” 

El primer dirigente K en hablar de la movilización del “8N” fue el senador Aníbal Fernández. En declaraciones a Radio Mitre, dijo que no entendía cuál era “el mensaje” que quisieron dar los manifestantes: “Uno no puede ser tonto y negarla (por la marcha) pero no sé adónde va, quién canaliza o quién la expresa ”. A la vez, contradiciéndose, aseguró que sí sabía quién había impulsado la acción: “El PRO, la Sociedad Rural y Cecilia Pando”.

El secretario general de La Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque, usó los mismos argumentos pero con palabras más crudas: “Fue una movilización amorfa, a las movilizaciones nuestras, del campo popular, vamos con un rumbo.
Esta gente deambulaba, y lo digo con respeto, como especies de zombies , se chocaban entre sí No había un criterio colectivo”, definió en un discurso que dio en la Escuela de Gobierno.
Uno de los jefes del Movimiento Evita, Fernando “El Chino” Navarro, dijo que creía que la movilización había sido positiva para “la democracia”, pero, igual que el resto de sus compañeros del oficialismo, remarcó que la manifestación no había seguido a algún líder político: “El límite de esta convocatoria, y que no es bueno para nuestro sistema democrático, es que no tiene representación concreta”.

Tras el cacerolazo del 13 de septiembre, varios gobernadores del peronismo habían dicho que se debían “escuchar” los reclamos de los manifestantes. Ese escenario cambió. Al menos hasta ayer, los únicos mandatarios provinciales que hablaron sobre las protestas lo hicieron en tono negativo.
 
El gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, descalificó la marcha porque, según él, no “estaba la gente humilde” , sino más bien la “de mayor poder adquisitivo y concentración de la riqueza”. En medio de esos argumentos, sin embargo, se permitió una crítica sutil a la Casa Rosada: “Hay problemas”, admitió, pero agregó que “con este modelo se contiene a los más humildes”.

El otro gobernador que habló fue el de Chaco, Jorge Capitanich. Por un lado dijo que las movilizaciones eran débiles porque “lo que se denominaba espontáneo pasó a algo organizado con premisas que representan a la oposición política”. Pero a la vez dejó entrever que comparte el reclamo social por la inseguridad: “Yo le recomiendo a la Presidenta que convoque al Consejo Federal de Seguridad Pública para que con los gobernadores podamos coordinar una acción en materia de seguridad pública”.

Uno de los pensadores que suele escuchar la Presidenta, el doctor en filosofía Ricardo Forster, desarrolló su tesis sobre el “8N” comparando a lo que pasó el jueves con un guiso: “En una cacerola uno puede hacer un guiso con tantos ingredientes distintos, que puede salir indigesto”.

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