jueves, 29 de noviembre de 2012

Peña Nieto centrará esfuerzo de su gobierno en mejorar la economía


Tomado de The Wall Street Journal
 Enrique Peña Nieto (centro) visitó el Capitolio en EE.UU. el martes.

El gran reto de Peña Nieto: priorizar la economía

Por Juan Montes y David Luhnow

CIUDAD DE MÉXICO—Enrique Peña Nieto asume la presidencia el sábado con una clara meta para su mandato de seis años: lograr que la gente vea el país más como una economía dinámica y menos como un campo de batalla.
Peña Nieto, de 46 años y ex gobernador del Estado de México, asume el mando en medio del período más sangriento en la historia reciente del país, con una cifra estimada de 65.000 muertos como resultado de una guerra entre carteles de la droga rivales durante los seis años de gobierno de Felipe Calderón. A eso ahora se le suma el escándalo por las declaraciones de un narcotraficante encarcelado que acusa al gobierno de Calderón de haber aceptado sobornos
Calderón convirtió la ofensiva contra las bandas de narcotráfico en su máxima prioridad, incluso cuando la economía mexicana crecía a un promedio de 2% al año durante su gestión, golpeada por la crisis financiera global. La debilidad económica fue una de las principales razones por las que los votantes sacaron del poder a su conservador Partido de Acción Nacional en julio y le dieron al PRI de Peña Nieto otra oportunidad, tras haber gobernado México desde 1929 hasta 2000.
Peña Nieto no ha hecho oídos sordos y ha prometido que enfocará su estrategia antidrogas en reducir la violencia en lugar de capturar a los líderes de los carteles. El presidente electo tratará de llevar a cabo una ambiciosa agenda de nuevas medidas económicas para elevar el crecimiento, incluida una reforma tributaria para recaudar ingresos para invertir en áreas como infraestructura y educación y modificar leyes que limitan la inversión privada en el sector energético, un referente del nacionalismo mexicano.
No será fácil: tres presidentes mexicanos lo intentaron antes y no lograron promulgar estas mismas reformas en los últimos 15 años.
Hay varias señales esperanzadoras para Peña Nieto y México. La violencia parece haber dejado atrás su apogeo, ya que se estima que las muertes han caído 7% este año frente a 2011, según el gobierno y diarios de México.
La economía está creciendo a un ritmo anual de 4% —por encima del promedio global— con niveles inflacionarios y de deuda bajos. A medida que aumentan los costos laborales en China, México vuelve a la consideración de muchas multinacionales, entre ellas automotrices y empresas aeroespaciales.
"Ya tenemos la plataforma económica para detonar el crecimiento", dijo el gobernador del Banco de México Agustín Carstens. "Ahora, el verdadero desafío para la nueva administración es establecer la secuencia correcta para enviar al Congreso las reformas necesarias que puedan atraer más inversiones".
Ningún presidente mexicano ha tenido una mayoría en el Congreso desde 1997, cuando la hegemonía del PRI empezó a menguar, y Peña Nieto tampoco la tendrá ya que el PRI y su principal aliado, el Partido Verde Ecologista, no han alcanzado una mayoría en la Cámara de Diputados y el Senado.
La gran diferencia esta vez es que el mayor partido opositor, el PAN de Calderón, respalda las reformas económicas. Este último mes, ambas partes se juntaron para promulgar el primer gran cambio económico en años: una reforma laboral que facilita la contratación y el despido de trabajadores en las empresas.
"No vamos a detener las reformas. México no puede esperar", dijo el diputado del PAN Ricardo Anaya. Sin embargo, advirtió: "No seremos oposición pasiva".
Permitir una mayor inversión extranjera en el sector energético, dominado por el monopolio estatal Petróleos Mexicanos, podría duplicar los US$20.000 millones que recibió el país en inversión extranjera directa en 2011, según analistas.
Peña Nieto también tiene un contexto más favorable en las relaciones con Washington. A diferencia de lo que sucedía seis años atrás, la migración neta de México a EE.UU. es casi nula, ya que vuelven tantos mexicanos al país como los que cruzan la frontera. El renovado enfoque sobre los hispanos por su crucial poder electoral abre las puertas para una reforma inmigratoria.
El equipo de Peña Nieto espera poder aprobar las reformas en los próximos meses después de asumir el poder. Semejantes cambios serán difíciles en un país donde el nacionalismo petrolero está muy arraigado y el izquierdista Andrés Manuel López Obrador pueden convocar a cientos de miles de personas a las calles a protestar. Incluso miembros del propio partido de Peña Nieto podrían bloquear algunas de las reformas. Por ejemplo, ahora algunos de los funcionarios de los principales sindicatos petroleros son también representantes del PRI o senadores.
"Mucho del éxito dependerá de nuestra habilidad política para vender las reformas a todos los actores implicados, y hacerlo en los momentos adecuados", dijo Ildefonso Guajardo, uno de los principales asesores económicos del equipo de transición de Peña Nieto y un candidato a ocupar la Secretaría de Hacienda del país.
—Jared Favole contribuyó a este artículo.

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